Mega Zoé
Estudio #0917Iglesia en las casas

Mayordomo

Mayordomo llama a servir fielmente al Señor y caminar con sabiduría espiritual.

Nuevo TestamentoMateo5 min lectura

Un mayordomo es el sirviente principal de una casa, es el encargado de la organización del servicio y de la administración de los gastos de su amo. Un mayordomo es un criado. Todos nosotros los humanos y creyentes no estamos a la par con Dios; somos sus criados, sus mayordomos y aún más somos esclavos del Señor (I Corintios 7:22 "Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo."). LA OBEDIENCIA es lo que se necesita para ser buen mayordomo. Un mayordomo es responsable y está consciente de sus obligaciones, actúa y se mueve conforme a ellas. Cumple con rigor sus obligaciones y pone toda atención en lo que hace. Tiene el compromiso o la obligación de reparar un error y compensar los males ocasionados cuando la situación lo amerite.

Como creyentes, el que seamos mayordomos de nuestro Señor es un bien común para todas las personas. La mayordomía es aquello que Dios ha puesto para que se beneficien los demás. Hay quienes esperan de tu "talento" para beneficio de sus vidas. El talento, que aquí en la parábola el Señor la menciona como una cantidad de dinero, es algo simbólico y se refiere al talento o a la capacidad, la habilidad o la inteligencia para desarrollar una actividad de servicio en el reino de Dios. Por esta razón, ¡HAY QUE PONERLO A FUNCIONAR! Si no lo pones a funcionar nadie puede recibir el beneficio de ese talento que Dios te ha dado. Hay muchos que dependen de que ese talento que nos ha sido dado por Dios ¡FUNCIONE! Un talento para trabajar y servir en el reino del Señor es aquello que puede ser aprovechado o utilizado por todas las personas. Tu talento da beneficios a la iglesia, a los hermanos, a la congregación de los creyentes. Pero, entendamos bien, que el talento que Dios reparte es para un servicio y no es para presumir ni para ir por encima de los demás. ¡ES PARA HACER EL BIEN CUBRIENDO LA NECESIDAD DE LOS OTROS!

Si te duermes no administras y si no te santificas eres un mal mayordomo de Dios. En la parábola leemos que el siervo negligente enterró el talento y no lo usó (Mateo 25:18 "Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor."). Al no poner a trabajar el talento entonces habrá en el pueblo un vacío, una gran necesidad.

Debemos conocer y entender bien las cosas concernientes a los talentos o dones. Dios da a las personas DIFERENTES DONES. Por eso, vemos que en la parábola del Señor, repartió a uno cinco, dos y un talento (Mateo 25:15 "A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad…"). ¡No quieras el de los demás! El talento que da Dios NO TE HACE GRANDE, así que el asunto está en cómo lo uses, si para tu vanagloria o para servir. Dios nunca va a exigir de nadie habilidades que no tenga, pero exige que cada persona USE AL TOPE LAS HABILIDADES QUE POSEA. Todas las personas no tienen los mismos talentos, pero ¡PUEDEN SER IGUALES EN EL ESFUERZO! La parábola es clara, no es exigente, ella nos dice que sea cual fuere el talento que tengamos, pequeño o grande (cinco, dos o uno), debemos ponerlo al servicio de Dios. El talento que se nos ha dado no es de nuestra propiedad como para hacer con él lo que queramos, sino que siempre está al servicio del que lo dio. No podemos pensar que el talento viene de uno.

La recompensa le viene al mayordomo por un trabajo bien hecho (Mateo 25:21 "Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor."). Y cuando lo hacemos bien ¡hemos de tener más trabajo! Nada puede trabajarse al garete (a lo loco, sin control, a la corriente del viento). A los dos siervos que habían cumplido bien no se les dijo que podían sentarse a descansar, sino que se les dieron mayores tareas y responsabilidades más grandes en el trabajo de su amo.

De todo esto, ¡observa cómo es tu vida! ¿Eres el que multiplicas tu talento o eres de los que recortas tu trabajo para el Señor? ¿Será que trabajas y dices: "A mí lo que me toca hacer es SOLO LO QUE ME ENCARGARON?" ¿Y aun así, lo haces incompleto y todo lo que está a tu lado está destrozado? Entonces, si es de esa manera la forma de trabajar tu talento, pues nunca harás un bien común en tu triste vida y serás un buen fracasado como lo fue el siervo negligente de la parábola. Dios nos quiere abrir los ojos para que no caigamos en semejante condenación (Mateo 25:30 "Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.").

El castigado es ese que nunca intenta hacer algo con su talento. El que tenía un talento y no lo usó. ¡TUVO SUS RAZONES, SUS EXCUSAS, PERO… ¡NO HIZO NADA! Siempre le es una tentación para el que no tiene más que un talento el decir: "Tengo tan poco y puedo hacer tan poco con ello que no vale la pena intentarlo, ¡para lo poco que voy a sacar!" La condenación recae sobre esa persona. Caerá el mal sobre toda persona que aunque tenga solo un talento ¡NO INTENTE USARLO NI ARRIESGARLO PARA EL BIEN COMÚN! ¡EL TALENTO NO ES PRESUMIR NI PARA USO DE APARIENCIA, SINO QUE ES PARA REPARTIR, ES PARA SERVICIO, ES PARA EL BIEN COMÚN!

Al que tiene se le dará más; es la ley de la vida (Mateo 25:29 "Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado."). El que no tiene frutos de trabajo realizado perderá hasta lo que se le ha dado. Si una persona tiene un talento y lo ejercita se hace progresivamente más capaz de usarlo mucho más. Pero, si deja de usarlo inevitablemente lo perderá. ¡LA PRÁCTICA ES LO GRANDE DEL TALENTO! La única manera de conservar tu don es usándolo para tus semejantes en el servicio del que te lo dio, ¡Dios! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz