El arrepentimiento es cuando las personas cambian de mentalidad y de conducta dejando el pecado y volviéndose a Dios. Jesús les reprochaba fuertemente a los judíos que vivían en Capernaum diciéndoles: "Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy." Mateo 11:23 No quisieron arrepentirse aun cuando Él había hecho entre ellos tantos milagros y maravillas. Pero, el Señor les hablaba así para beneficio de ellos, él podía haberse callado y seguir caminando. El Señor Jesucristo no solo había hecho grandes milagros en Capernaum sino en todas las ciudades que visitaba.
Capernaum, ciudad israelita localizada a orillas del Mar de Galilea, aquí es condenada con un énfasis especial. "Y tú, Capernaum…" Los milagros de Jesús habían sido el pan de cada día en Capernaum. Sin embargo, de la misma manera en que el maná no fue apreciado por el antiguo pueblo judío en los tiempos de Moisés, así tampoco los milagros de Jesús fueron apreciados en aquella ciudad visitada por el Dios encarnado. ¡Cuántas enseñanzas consoladoras Jesús les había impartido y con tan poco provecho! Ahora, lo que el Señor les da es una enseñanza de la ira de Dios y les anuncia el miserable final de la ciudad: "Y tú, Capernaum que eres levantada hasta el cielo, hasta el hades serás abatida…"
Capernaum era una ciudad próspera y la prosperidad les provocaba a los judíos de allí una arrogancia insolente, en castigo de lo cual, se vieron destinados a un final desastroso. Nuestros privilegios "exteriores" (las cosas materiales y la fama) lejos de salvarnos servirán de pasto abundante para el fuego consumidor; a no ser que nuestros corazones sean humildes y agradecidos y nuestras vidas sean moldeadas por las enseñanzas que hemos recibido. Sodoma estaría de pie si se hubiesen hecho los milagros que Jesús había hecho en Capernaum. De hecho, Jesús se fue de Nazaret a vivir a Capernaum y cuando salía siempre regresaba allí. Pero, por la dureza del corazón de los judíos Capernaum quedó en ruinas.
Confiar en el hombre mismo y no en Dios es la razón por la que llega la ruina. Salmos 20:7, 8 "Estos confían en carros y aquéllos en caballos; más nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria. Ellos flaquean y caen, más nosotros nos levantamos y estamos en pie." Los carros y los caballos representan las grandezas del hombre; son imponentes ante los ojos humanos. Con sus arreos y sus adornos tienen un aspecto que entusiasma a los hombres; pero el ojo que discierne mediante la fe ¡VE MÁS EN EL Dios INVISIBLE que en ellos! "Ellos flaquean y caen…" El mundo, la muerte, Satanás y el pecado serán pisoteados bajo las plantas de los creyentes, de los campeones de la fe. Los que confían en el brazo de la carne y no en el Dios que los creó serán avergonzados y quedarán confundidos para siempre.
Salmos 106:43 "Muchas veces los libró; más ellos se rebelaron contra su consejo y fueron humillados por su maldad." El pecado de la idolatría debía estar profundamente enraizado en la vida del pueblo judío, pues volvieron a pecar vez tras vez a pesar de los sufrimientos y las adversidades que les traía ese mal. No hay porqué asombrarnos de esto, ¡así es el hombre! De lo que debemos asombramos es que el hombre prefiere el pecado y el Infierno antes que al Cielo y a Dios. El orgullo, el deseo de ser, la persistencia de solo confiar en sus fuerzas finalmente los destruye. Porque eso es lo que se ama, lo terrenal, lo temporero; Dios quedó fuera de sus vidas desde hace tiempo.
Pero, ¡llegará el día de Dios! En Isaías 26:1-5 el profeta dice: "En aquel día…" Vemos que para el que se humilla hay un futuro de gozo, no uno de lamento ni de sufrimiento. Se menciona en el pasaje a la "…fuerte ciudad…" Esta ciudad no es como fue Capernaum que perdió todo por la dureza del corazón de su gente, esta es la futura ciudad de bendición, ella es NUESTRA NUEVA JERUSALÉN. La que también se menciona en Apocalipsis 21:2-4. Allí no habrá lloro ni lamento ni dolor. Dice en Isaías 26:2 "Abrid las puertas y entrará la gente justa…" A la nación de gente justa allí se les dejarán las puertas abiertas de par en par; pero nadie más podrá entrar en ella si no es justo. Hoy en día puede entrar el engañador y vanidoso en la iglesia, pero allá en la ciudad Celestial, solamente entrará el humilde, aquel que se humilla y que se convierte en un justo. Podrán entrar los "…guardadores de verdades." El pueblo que es guardador de la fidelidad a su Dios. Son aquellos a los que no les atormenta el orgullo, los que de veras confían en Dios y gozan de completa paz; el Dios de paz nos guarda en esa paz a pesar de todas las aflicciones y adversidades que puedan sobrevenirnos. Isaías 26:3 "Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado." El que se humilla está confiado tan solo en Dios. En confianza es que perduraremos por toda la eternidad. ¡Puesta nuestra confianza en Aquel que Era y Es y Ha de venir! ¡Dios es una Roca, todo aquel que en Él se apoya no quedará avergonzado ni decepcionado! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Seamos Abiertos para que seamos Unidos
Filipenses 4:2
“Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor.”
El arrepentimiento es cambiar de mentalidad y de conducta, dejando el pecado y volviéndose a Dios. Capernaum vio los milagros de Jesús cada día y no se arrepintió; su prosperidad la volvió arrogante y terminó en ruinas. Estos son los puntos para la semana.
- Jesús reprochó fuertemente a Capernaum porque no quiso arrepentirse aun viendo tantos milagros. Les habló así para beneficio de ellos: pudo haberse callado y seguir caminando, pero no lo hizo.
- Los milagros de Jesús eran el pan de cada día en Capernaum, y no se apreciaron, como tampoco se apreció el maná en tiempos de Moisés. Tantas enseñanzas consoladoras, y con tan poco provecho.
- La prosperidad les provocó una arrogancia insolente. Nuestros privilegios exteriores, las cosas materiales y la fama, no nos salvan si el corazón no es humilde y agradecido y la vida no se moldea con lo aprendido.
- Confiar en el hombre y no en Dios es lo que trae la ruina. Unos confían en carros y otros en caballos, que impresionan a los ojos; pero el ojo de la fe ve más en el Dios invisible.
- Muchas veces Dios libró a su pueblo, y ellos se rebelaron contra su consejo. El orgullo, el deseo de ser y la persistencia en confiar solo en sus fuerzas terminan destruyendo al que ama lo terrenal.
- Llegará el día de Dios. En la fuerte ciudad, la Nueva Jerusalén, solo entrará la gente justa: el humilde, el guardador de verdades, el que no vive atormentado por el orgullo sino que confía en Dios.
- Dios guarda en completa paz a aquel cuyo pensamiento en Él persevera, aun en medio de aflicciones. Dios es una Roca: el que en Él se apoya no quedará avergonzado ni decepcionado.
Escribe las bendiciones que Dios te ha dado y dale gracias por cada una, pidiéndole un corazón humilde que nunca las dé por sentadas.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Capernaum Queda en Ruinas
Filipenses 4:2
Para leer en voz alta con los niños
“Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Pablo les pide a dos hermanas que piensen igual y se lleven bien en el Señor. El estudio cuenta de Capernaum, una ciudad donde Jesús hizo muchísimos milagros y que, por ser orgullosa, quedó en ruinas.
- Jesús vivió en Capernaum y allí hizo milagros casi todos los días: sanó enfermos y enseñó cosas hermosas. Pero la gente no quiso cambiar ni volverse a Dios.
- Arrepentirse es cambiar por dentro y por fuera: dejar lo malo y volverse a Dios. Jesús regañó fuerte a Capernaum porque quería que cambiara.
- La gente de Capernaum tenía mucho dinero y se volvió orgullosa. No daban gracias por lo que Dios les daba. Por eso la ciudad terminó en ruinas: el orgullo trae consecuencias.
- Hay gente que confía en cosas que se ven grandes y fuertes, como carros y caballos. Pero lo más fuerte de todo es Dios, aunque no lo podamos ver.
- Dios prepara una ciudad nueva en el cielo, donde no habrá llanto ni dolor. Allí entrarán los humildes, los que confían en Dios y le son fieles.
¿Qué cosas buenas te da Dios todos los días que a veces se te olvida agradecer?
Esta semana, antes de dormir, dale gracias a Dios por tres de ellas.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
