Mega Zoé
Estudio #0554Iglesia en las casas

Me Cuidaré De No Buscar Lo Mío Propio

Me Cuidaré De No Buscar Lo Mío Propio enseña a volver al Señor con arrepentimiento y discernir el estado del corazón.

Nuevo TestamentoFilipensesSEMANA DEL 19 @ 25 DE AGOSTO DE 20086 min lectura

Toda obra en la Tierra pertenece a Dios, no podemos hacer otra cosa que lo que Dios ha propuesto. Pablo estaba muy claro de cómo debe caminar una iglesia, fue él quien se encargó de llevar el evangelio a los gentiles. Enseñó lo que debe ser un cristiano gentil. Por eso es bueno estar claros sobre lo que es el evangelio. Debemos ser firmes en lo que hemos aprendido y conocido. Si tambaleamos es porque no hay firmeza en lo que se cree, entonces podemos ser movidos por una falsa doctrina o por lo que el mundo opina. Atendamos con cuidado a lo que dice Pablo en Filipenses 2: 21 para que nos mantengamos firmes. Dice que todos buscan lo suyo propio. Por eso, cuando en la iglesia se manifiesta en alguien el interés personal sobre el interés y propósito de Dios, vendrán de esa persona cosas que molestan y harán daño en la iglesia. Entonces, el atalaya cuando ve el mal venir lo dirá, porque si ese mal llega a la iglesia todos serían perjudicados.

Cuando uno es sensible a Dios puede sentir algo en su espíritu sobre lo que está a su alrededor. Mientras más ciencia le viene, más conocimiento tendrá de lo que acontecerá, así que más sufrimientos y dolor recibe sin que nadie diga nada. Es que se desarrolla el espíritu y se percibe mucho. Es agotador, fuerte porque se conoce antes de que sucedan las cosas, se ven las consecuencias, por tal razón se sufre. Toda persona que es sensible ya posee una facultad de sentir, es una inclinación de amor y compasión hacia el hombre, se manifiesta en uno la ternura y se tiene la capacidad de ayudar. Contrario a esto, es cuando una persona es insensible. El insensible se convierte en cruel, porque viendo la necesidad y la situación no hace nada. La insensibilidad es ausencia temporal de alguna clase de sensación, por eso no hay una capacidad de reaccionar a lo que rodea.

Cuando el egoísmo está en alguna persona, ella no mira cuanto daño pueda hacer, se lleva todo de frente. Por la falta de sensibilidad se apodera el egoísmo, que es el desmedido amor por sí mismo, manifestado en la anteposición de los demás. Eso es lo que Pablo nos advierte aquí en Filipenses 2: 21. El egoísmo está detrás de la puerta, no logramos verlo y se apodera del razonamiento, de la mente, del corazón y comienza todo nuestro proceder de una forma egoísta. En la vida, muchas reacciones son de egoísmo por falta de sensibilidad y eso es muy peligroso porque nos convertimos en ego-centristas, idólatras de uno mismo y por eso, en personas ruines. Esto sucede cuando ha llegado toda insensibilidad. Dios nos creó individuales, nos escogió y puso lo bueno en nuestro corazón, pero de momento todo cambia y en nuestra existencia ya solo hay una persona, nosotros mismos, entonces se desarrolla el egoísmo. Entendamos que pertenecemos al mundo entero y por eso tenemos que razonar. Cuando se comienza a buscar lo de uno solo es horrible lo que sucede.

Pablo decía que algunos de los que Dios había llamado se habían quedado en lo suyo propio, y ya no cabía nadie más en su mundo. Cuidado, se vive para estar metidos solamente en nuestros intereses privados, así es el ser humano. Cuando eso sucede, no podemos caminar y aligerar nuestros pasos porque se está pensando solo en uno mismo. La razón para que llegue ese pie pesado es el egoísmo, la falta de sensibilidad. El mundo gira alrededor de lo que es el egoísmo. Aprendamos del Maestro. Si alguien no era egoísta era el Señor Jesús, en Él había sensibilidad. Él que se le acercaba con fe, de Él saldría virtud, por su inigualable sensibilidad.

Cuando podrá salir algo bueno de nosotros será cuando acabemos con el egoísmo. Y cuidado, mientras más pasa el tiempo, más se endurecen las personas. ¿Cómo sabremos que somos personas con amor? Cuando nos toque caminar la segunda milla y lo hagamos. Si nos quedamos metidos en nosotros mismos en los cuidos de nuestras propias vidas, allí no habrá tiempo para lo que es de Cristo. Todo entonces, será para uno. No nos quedemos metidos en nuestra actualidad y pequeño mundo de hogar, pues todo esto es tan vano. Eso nos absorbe, nos toma y no hay para nadie más. ¿Cuándo hemos buscado el bien de alguien? Hay tantos intereses privados en muchos cristianos, solamente se vive para uno. Que no sea así en ti, querido hermano.

Génesis 4:1 Caín y Abel sabían muy bien quién era Dios, porque Dios le hablaba a ellos literalmente. Adán y Eva también conocían de cerca a Dios, porque Dios mismo los creó. Adán estuvo con Dios en el Paraíso, en el Jardín del Edén. Lo que ellos vivieron, sus hijos también lo tuvieron que vivir y ver. Caín era hermano de Abel. Fue un hombre insensible. Cuando el hombre se pone insensible lo hace contra Dios. Hubo una actitud malévola que se tradujo en una mala acción, mató a su hermano. Dios está en el ser humano, está pendiente de todo lo que pasa en la tierra. La sangre de Abel subió y llegó a Dios. Caín mató a su hermano por envidia y por su egoísmo. Cuando el mal rebota para allá arriba, es de la peor forma que el hombre se le ocurre tocar a Dios. El respeto es un deber, es algo que se alcanza. El respeto se debe el uno al otro. De una forma insolente, debido a su insensibilidad, se apoderaron de Caín la envidia y el egoísmo para matar a su hermano. Caín contestó con enfado a Dios. Ese es el peligro del egoísmo, porque se apodera para hacer daño a los demás.

Cuando uno pierde la sensibilidad se llena de ira contra todo. Jehová le pronunció a Caín el juicio. Dios nunca más volvió a hablarle y de castigo le quitó la tierra. Mejor es darlo todo, perderlo todo a que se apodere de nosotros el egoísmo y la insensibilidad. Pero, cada cual labra su propio camino. Cada hecho nuestro marcará nuestro camino para bien o para mal. Seamos sensibles, amemos a los que nos rodean, sirvamos.

2 Reyes 8: 8-13 Con el egoísmo siempre se busca ganar para uno mismo. Pero, hay tiempos de detener las cosas malas, de recapacitar, de arrepentirnos para que no nos alcance el mal. Cuando la crueldad es descubierta se pierden los hogares, los hijos, etc. Algunos son tan egoístas que no quieren morir a tanto engreimiento. El engreimiento es endiosarse. El engreído se enoja y todo lo controla, así es aquel que ha perdido la sensibilidad y todo es para sí mismo sin ser capaz de sentir nada por otros. Son como Amán, quien pensó que era solamente él al que el rey iba a honrar. Ester 6: 7,8 El egoísmo se antepone ante cualquier otra persona. No menospreciemos a los demás, cuidémonos.

Proverbios 16:18, Marcos 10:37 El egoísmo y la falta de sensibilidad hacen que se busque siempre el primero y el mejor lugar. Pero, el que lo hace debería estar pensando en lo inminente del quebrantamiento y la caída que le viene. El egoísmo no deja ver y se lleva todo de frente. Que no sea así en tu vida. Aprendamos del Maestro que lo dio todo por amor, personificando en sí mismo la sensibilidad. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz