El pensamiento es el sitio imaginario en el que se guardan las ideas formadas por la mente. Así que el pensamiento es la capacidad que tenemos las personas de formar ideas y representaciones de la realidad en la mente. Así que la mente se llena de ideas. Una idea es la representación abstracta de una cosa real o irreal que se forma en la mente de la persona. El pensamiento se hace en uno una fortaleza que es capaz de guiar nuestras vidas. Sin embargo, podemos estar muy equivocados con un pensamiento y ese pensamiento nos puede estar guiando por mal camino. Tengamos cuidado de que nuestro pensamiento sea el mismo de Cristo y no el del hombre mundano que vive apartado de Dios y del bien.
Así que hay ideas malas que pueden llegar al pensamiento, las cuales debemos rechazarlas para que no se arraiguen en nuestras mentes. Según dice en Deuteronomio 15:9, hay que guardar el corazón para no tener pensamientos perversos. Aquí se habla del caso de tener pensamientos perversos para no ayudar al hermano menesteroso que necesita. Sucede esto hacia el hermano pobre a quien se le prestará lo que necesite según dice la Ley de Moisés. El que tenía debía dar al que no tenía y prestarle. Pero llegan las malas ideas y la cabeza comienza a maquinar con malos pensamientos. Surge en la mente la idea mala de no ayudar prestando al necesitado. Mayormente, por el hecho de que toda deuda era cancelada en el séptimo año. El año de remisión se convertía en una tentación para no prestar y muchos le negaban el préstamo al hermano menesteroso pues faltaba poco tiempo para llegar la fecha de cancelar y perdonar las deudas.
En I Reyes 18:21 vemos otro ejemplo de problemas con los pensamientos. Aquí es cuando hay dos pensamientos diferentes peleando en la mente. No sabía Israel a quién le quería servir, si al Señor o a Baal. Elías acusa al pueblo de vacilar entre esas dos ideas; deberían escoger entre Jehová o Baal. Elías conocía a Dios; era como una locura que el pueblo al que Dios había escogido tuviera esos pensamientos llenos de rebeldía. No se debe claudicar entre esos dos pensamientos. Se deben tener pensamientos claros de quién es Jehová y seguirle sin ninguna comparación ni indecisión.
En Job 42:2 decía Job: "…y que no hay pensamiento que se esconda de ti." Sepamos cuánto Dios está pendiente de nuestros pensamientos. Si nuestros pensamientos son erróneos, entonces hay grandes cosas que arreglar. Hay que estar dispuestos a enmendar nuestros pensamientos. En tus pensamientos deben estar la ley de Jehová para que puedan pasar como buenos y aceptables ante el Señor.
Un gran problema de los pensamientos nuestros es que en muchas ocasiones son vanidad. Salmos 94:11 "Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad." ¡Qué necios y torpes son los que piensan que Dios no se entera! Si Él es quien tiene la única destreza para hacer y colocar el oído, la voz y el cerebro en el cuerpo humano. Entonces esas ideas de superioridad nos llevan a caminar detrás de lo que es vanidad; ese orgullo de creer ser mejores que nadie provoca un trato desconsiderado hacia los demás. Por esta razón es que en el Salmos 139:23 el salmista dice: "Pruébame y conoce mis pensamientos." Le pide el salmista al Dios fuerte que le examine rigurosamente y le conozca el corazón. Que pruebe cuidadosamente y conozca sus pensamientos. Esta reacción es de una persona honesta que quiere agradar a Dios y cuidarse de todo mal pensamiento. Diferente al que se declara inocente y quiere justificarse con razones y explicaciones. Buena es la confesión del que ha estado en la presencia del Señor y está convencido de su propia condición pecaminosa. Reconoce que no ve todas sus iniquidades y desea que el Señor se las señale para tratarlas con eficacia. Seamos justos y rectos ante Dios como el salmista.
Prov. 19:21 "Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá." Muchos pensamientos hay en el corazón de uno, pero lo que debe permanecer es el consejo de Jehová. Nuestros pensamientos son unos mares de ideas que están ahí de acuerdo a lo que uno ha oído, visto y acumulado por años. Estos deben amoldarse y reestructurarse según el consejo de Jehová.
I Pedro 4:1 "Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado." El pensamiento de Cristo debe ser nuestro mismo pensamiento. Hemos estado considerando a Cristo como un ejemplo de Aquel que ha padecido injustamente. Él ha padecido en manos de hombres malvados a causa de la justicia. Nosotros sus seguidores debemos armarnos del mismo pensamiento. Tú debes esperar sufrir por su nombre igual como Él sufrió. El creyente es confrontado con dos alternativas, o escoge pecar o el sufrir como su Maestro. El sufrimiento, el padecer, es el pensamiento de Cristo. Tú no puedes vivir con un mar de ideas que te arrebaten de la voluntad de Dios para llevarte detrás del pecado. Que no sea como el pueblo de Dios, Israel que siguió detrás de Baal. El diablo quiere llevarte a los goces del mundo pero Dios te llevará por el camino de justicia, tendrás el gozo del Espíritu y el gozo de la salvación. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
