Mega Zoé
Estudio #0435Iglesia en las casas

Buscaré Que El Señor Me Perfeccione, Afirme, Fortalezca y Establezca

Buscaré Que El Señor Me Perfeccione, Afirme, Fortalezca y Establezca llama a huir de la tentación y perseverar en la oración.

Nuevo Testamento1 Pedro6 min lectura

Miremos bien como conservamos lo que es nuestro, todo lo que Dios nos ha dado. Cuanto más luchemos entonces veremos la gloria de Dios. Apocalipsis 3: 11 Si no conservemos lo que tenemos bajo su gloria nos surgirán grandes problemas. Pensemos que ambos, el cielo y el infierno son eternos. El cielo no es una carga pesada para nosotros, pero esta tierra sí. El cielo es lo más deseable para aquellos que logran conocer lo que hay más allá de aquí. Como cristianos somos consolidados de acuerdo al temor de Jehová que pueda haber en nosotros. Temer a Dios con reverencia nos hace ser firmes, sólidos, nos fortalece. El temor a Jehová es lo que nos consolida. No nos consolidan las cosas buenas que nos puedan pasar, sino cuanto temor hay en nosotros hacia Dios. Eso es lo que nos establece, lo que nos hace estables. Podemos pensar que después que nos convertimos todo tiene que ser bueno y mejor. Debiera ser así. Pero en mucha gente que deja de temer a Dios al pasar de los años en vez de estar más firmes se ponen más calculadores y menos adoradores. Cuanto más tememos a Jehová nos vamos haciendo más firmes y consolidados estaremos. Tenemos que amar a Dios con todas nuestras fuerzas porque hemos conocido a un Dios grande, fuerte y que nos ama. Al pasar los días tenemos que tener la firme convicción de quién es ese Dios grande y poderoso. No hay nadie que nos pueda separar del amor de Dios, solo sucedería si en verdad no lo conocemos de veras. Dios ha hecho a nuestras vidas mucho bien y debemos agradecerle. A veces, ¡cómo se celebra una enfermedad! y se dejan de congregar por ella. Según va pasando el tiempo es necesario crecer más en el temor de Dios que en nuestras debilidades. Hay que cuidar lo que tenemos en el Señor. Por ejemplo, la rebeldía es algo que trabaja sutilmente, trabaja callada día tras día y el peor de los días se abre la boca, se dice y se perece. Nuestros padecimientos se cumplen en todos los hermanos del mundo igual que en nosotros, todos tenemos que vivirlos. 1 Pedro 5: 9 Se padece en pruebas, en derrotas, en triunfos, en abundancia, en escasez, enfermedad, trabajo, etc. ¡Cuántas cosas tenemos que padecer! Cuando nuestra firmeza se tambalea dejamos ver cuan firme o no hemos sido en lo que hemos creído. Jesús murió en la cruz. Resucitó. Tenemos esa convicción, una pasión por lo que hemos conocido. Debemos temer a Cristo, al que nos ama y no al hombre. A veces al pasar los años se va perdiendo el temor a Jehová. Al consolidarnos en Dios no habrá nadie que nos turbe, nadie que nos arrastre, nadie que nos lleve de aquí para allá. Cuando amamos al hermano que está a nuestro lado, también demostramos de esa forma que cada día nos consolidamos, que vivimos estables, seguros. Que fácil es escapar a la verdad, a lo que tenemos que enfrentar. En la vida hay muchas cosas para las cuales uno tiene que humillarse. Sin perfección no nos podemos levantar. Si no examinamos nuestro corazón perecemos. No es examinar y sacar cuenta de lo que nos hacen sino que conservemos nuestro corazón. Debemos conservar nuestra fe en medio de los padecimientos, éstos nos consolidan nos hacen perfectos, firmes y estables. Tenemos que trabajar en nuestra vida los siete días de la semana. La gloria de Dios no es la comida, nada de este mundo, sino saber que Él se mete en medio de la Iglesia y que nosotros cada día nos consolidamos en su temor porque lo estamos viviendo. Si somos sólidos, firmes no somos llevados por nada ni por nadie sino que nos vamos fortaleciendo en lo que hemos creído. Hay muchas cosas que tenemos que vivir. Nosotros somos árboles plantados en corrientes de aguas con raíces muy profundas. Salmos 1: 3 Salmos 92: 12-14 A veces los padecimientos nos dan vergüenza en vez de luchar, ¿y qué, por que no sufrir? En los padecimientos conservamos nuestra fe porque nos tenemos que consolidar. Lo que vivimos es solo por un tiempo. No es cuan sano esté un cuerpo sino cuanto nos consolidamos en el temor de Jehová. A veces se hace costumbre ver a Jehová, pero tenemos que desearlo cada día, más que todo lo que podamos poseer aquí en la tierra. Nada de lo terrenal puede ser más grande que el temer a Jehová. El temor a Dios tiene que ser tan violento en nuestras vidas que tenemos que vivir perfectos, estables y firmes, de tal manera que ninguna tentación nos pueda sacar de Él. Vamos a morir a todo lo que es tentación cuando nos consolidemos en nuestro temor a Jehová. Dios no cambia, Él es el mismo ayer, hoy y por siempre. La tentación no puede ser más grande que el Dios que nos llamó. Isaías 42: 22-24 A ese Dios a quien le servimos nos quiere perfeccionar, establecer en Él. Así que no hay nadie que nos pueda hacer caer. Como Iglesia luchemos por nuestras casas. ¿Cuánto hemos sido capaces de decir lo que Jehová ha dicho? ¿O nos hemos hecho sordos por el miedo, porque no nos atrevemos a enfrentar lo que es pecado a lo que está mal? ¿O es que no hay hombres y mujeres valientes para descubrir y restituir lo que está mal? Es en nuestra casa donde decimos y dejamos ver lo que somos, cuan firmes somos, cuanta convicción hay en nosotros. No seamos sordos ni ciegos. Los nuestros se pierden porque nos hacemos sordos, ciegos, no nos atrevemos. Hermano, no hay derrota al enfrentar el mal con la lucha. La derrota es cuando no hemos hecho nada. El diablo lo que quiere con los nuestros es saquearlos, pisotearlos. Somos sacerdotes en nuestra casa. No permitamos que nadie los meta en cavernas. Está en nosotros que los nuestros no estén en despojos ni que nos los quiten con violencia, ni que los destrocen y siembren el terror y el llanto. Tienen que devolvernos a los nuestros, pero para eso tenemos que levantarnos en ayuno y oración. Está en nosotros cuánto nos consolidemos en el temor de Jehová. Consolidemos nuestro temor a Jehová y sostengamos a los que están consolidándose para restituir aquello que se le ha quitado. Solamente el que se ha consolidado en el temor a Dios es el que puede lograr mantener, puede restituir aquello que el diablo le ha quitado. Lo que nosotros no cuidamos nos lo va a despojar el mundo, se lo va a llevar. Cuando Dios nos manda a dar, daremos según nos hemos consolidado en el temor de Dios. Pretendemos ser conocedores de la Palabra, pero cuanto crezcamos en el temor a Jehová es que seremos consolidados. Que Dios nos perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz