No hay un gozo más grande que quitar las cargas de los de los seres humanos porque hoy en día este Evangelio se ha complicado mucho, los predicadores lo han complicado mucho. El ser humano lo que tiene es una necesidad. Lo que hay que hacer es buscar a alguien que anuncie el Evangelio para que se nos quiten las cargas, nada de complicado. Vemos que solo eso necesitamos para acercarnos a Dios y ya no estar cargados. Las cosas de Dios no son tan complicadas como a veces nos parece. Por ejemplo, muchas veces pensamos que para cumplir la voluntad de Dios en nuestras vidas uno tiene que ser misionero o pastor. Sin embargo, Dios lo que busca es un corazón humilde, dispuesto a que Él haga. Por eso, Dios llama a personas con corazones comprometidos. Pero, la realidad de muchos es que tienden a escapar del compromiso con Dios, cual sea éste. Hay distintas formas como hacemos para salirnos del paso, muchas formas. Es fácil excusarnos. Fácil es convertirnos en tontos y dar excusas tontas con nuestra boca. Muchos creyentes dejan ver que les hacen salir del paso los hijos, o si no les hacen salir del paso los esposos, o lo que es económico. En resumen, es fácil huir al compromiso. Huimos del compromiso con lágrimas y al fin y al cabo con todo y lágrimas nos salimos del paso de lo que es la voluntad de Dios en nuestras vidas. Fácil nos es huir. Nos resulta sencillo porque la cobardía es algo que no está lejos sino que esta ahí, detrás de nosotros, muy cerca. Pero, el tener determinación para lo de Dios es como decir: "Esto es constante, no cambiaré de rumbo." Es diferente, contrario a lo que es para trabajar para el mundo. Para el mundo se trabaja para obtener, para poseer lo que agrada al ojo, a la carne. Para el mundo, el ser humano desarrolla su astucia bien fácil, se desarrolla para ser bien listo, bien ambicioso, bien inteligente y bien tramposo. Pero para lo que es el plan de Dios o la voluntad de Dios sobre la vida de uno, uno tiene que estar verdaderamente comprometido en su corazón con el Señor. No puede ser que por cualquier mortal que venga y nos interrumpa, nosotros nos alejemos del Señor. Pues, hoy día cualquiera viene y le dice una mentira a un creyente y lo engaña. ¿Cómo es eso? Entonces, es en la mente de ese creyente donde está el fallo, en su falta de compromiso, en la falta de amar la verdad, de buscar lo perfecto. Mateo 5: 48 En la mente de Dios solo hay perfección. Aquí en la Tierra parece que todo nos mueve, pero a Dios ¿quién lo mueve? Lo único que lo podría mover sería una oración justa. Hay que disponerse para poder ser personas de compromiso, PARA PODER SER PERSONAS QUE SEPAMOS CUMPLIR. Muchas personas con astucia vienen a sacarnos de este llamado. Ni el mismo Satanás nos puede sacar a nosotros de este Camino. Pero, ¡cuidado! Pues parece que cualquier mortal sí nos saca de este Camino. Tu esposa llora mucho y por eso tú no puedes hacer la obra de Dios: tus hijos se quejan mucho y no puedes hacer la obra de Dios, cualquiera que tenga dos piernas nos saca de la voluntad de Dios, de lo que es la obediencia. Cualquiera con una gran astucia nos saca de la obediencia y de nuestro compromiso. A veces uno dice que fue que el diablo se metió, pero hermano, ¡hay una sangre que te cubre! Que el diablo use a alguno, lo decidimos nosotros, si le damos el lugar o no le damos el lugar. Esto es cuestión de que tú das el lugar o no lo das. Dios habla con el mismo Abram y le dice vete. Abram venía de Ur de los caldeos para ir a Canaán, a la Tierra Prometida que fluye leche y miel. El primer llamado se cree (comentan algunos) tuvo que ser cuando ellos estaban en Ur de los caldeos porque de ahí es que ellos salen. Ellos estaban muy bien allí, pero Dios los llama y comienzan su caminar para Canaán, para lo que era el propósito de Dios. ¡Qué importan los años que se tardara en cumplirse! Cae luego Jacob (llamado Israel) en la esclavitud… terminaron esclavos en Egipto por 400 años, pero Dios se lo dijo a Abram. Hermano, qué importan las circunstancias, el detalle es que cuando Dios te dijo vete, ¡vete! Porque te llamó Él. Cuando Él te dijo vete, ¡vete de lo que sea! Dios llama para sacarnos de Ur de los caldeos para llevarnos a Canaán, a la tierra verdadera, a la que fluye leche y miel. Ellos llegaron hasta Harán (Gen. 24:10) Eso es Mesopotamia. Ellos vienen caminando, toman un descanso en Harán, y tal vez pensaron, aquí estamos más cómodos. Toda la familia de Abram llegó a Harán y se encontraron cómodos. Ya cada cual tenía su casa, tenía lo de comer. Dirían, ¿por qué no quedarnos? ¡Pero Dios a Abram no le dijo que era en Harán donde él se iba a quedar…! Le dijo: ¡VETE A CANAAN! ¡Tú camino no es cómodo, pero en tu camino vas a ver a Dios día tras día! ¡ASÍ ES EL PACTO DE Dios CUANDO EL LLAMA CORAZONES CON COMPROMISO!
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
