Los malos son contrarios al justo; los malos ni están bien plantados, ni fructuosos (que da fruto), ni duran y ni prosperan. Como el "tamo" (residuo del grano trillado y aventado, la cáscara del trigo llevado por el viento), a ellos les falta cuerpo o sustancia. Cuando soplan las tormentas de la vida, se muestran inestables. Un viento fuerte les arrebata (quitar con violencia).
Éste es su carácter: sin valor, muertos, inútiles, sin sustancia y llevados por el viento. C.H.S.
Que arrebata el viento.
Aquí vemos su destino y condenación: la muerte los arrebatará con sus ráfagas terribles de fuego, en el cual serán totalmente consumidos. C.H.S.
Aquí, de paso, podemos ver que los malos tienen algo que dar gracias sin que lo sepan (los malos); que pueden agradecer a los piadosos (compasivo, benigno) por los días buenos que viven en la tierra, puesto que es por ellos (piadosos) y no por sí mismos que gozan de lo que gozan.
Porque como el tamo, en tanto que está unido al trigo, goza de algunos privilegios por causa del trigo y es puesto cuidadosamente en el granero, pero tan pronto como es dividido y separado del trigo es echado y desparramado por el viento, así los malos, en tanto que se hallan en compañía de los buenos y en medio de ellos.
Participan por su causa de algunas de las bendiciones prometidas a los buenos.
Si los buenos los abandonan o son apartados de ellos, entonces cae sobre ellos como un diluvio de fuego, como ocurrió a Sodoma cuando Lot la abandonó y se fue de la ciudad.
En general, son el contrario de los justos tanto en carácter como en condición; no llevan fruto, sino amargura de Sodoma que inutilizan la tierra.
En particular, mientras los justos son como árboles útiles, valiosos y fructíferos, los malvados son como el tamo que arrebata el viento, son como la parte más liviana de la paja, el polvo que el amo de la era quiere ver lejos de allí, puesto que para nada sirve.
(5) Se dice que a la iglesia vienen demonios.
La cizaña crece en los mismos surcos que el trigo.
No hay ninguna era que haya sido limpiada del todo de tamo.
Los pecadores se mezclan con los santos y la escoria con el oro.
Los preciosos diamantes de Dios se hallan todavía en el mismo terreno que la piedra china (de tamaño pequeño).
Los pecadores no pueden vivir en el cielo.
Los malos no se levantarán en el juicio.
Ellos, por supuesto, comparecerán ante Dios en el Juicio del Gran Trono Blanco.
Pero el significado es que no tendrán ninguna defensa adecuada.
Se encontrarán sin apoyo y sin argumento.
Además, jamás se levantarán en la congregación de los justos.
Serán eternamente excluidos de la compañía de los que son salvados por la gracia "por medio de la fe en el Señor Jesucristo".
No se alegrará, no razones, no argumentos en el juicio, es decir, serán hallados culpables y no tendrán lugar alguno en la congregación de los justos, pues ninguna cosa manchada ha de entrar a la Nueva Jerusalén.
En este mundo, no es cosa difícil para los hipócritas, bajo la máscara de una aceptable profesión de fe, penetrar en la congregación de los justos y permanecer allí sin ser descubiertos, pero a Dios no se le puede engañar, aunque puedan ser engañados sus ministros.
(6) Jehová conoce, es decir, aprueba complacido y remunera (recompensa, premia, paga) la conducta de los justos, por lo que les hace dichosos y prósperos, pero está airado contra la senda de los malos la cual, ya de seguro lleva a los hombres a la ruina y la perdición.
¿Cuál es la razón de todo esto?
Jehová conoce el camino de los justos.
Él no solamente se da cuenta de sus vidas, sino también les aprueba.
¡Qué contraste en esto con el final de una vida de pecado, que termina en la muerte eterna!
Es una vida "nueva" en Cristo.
"El hombre malo", es aquel que rehúsa reconocer su necesidad y no dobla su rodilla al Señor Jesús.
Prefiere quedarse con su pecado que tener al Salvador y de este modo él mismo sella su destino.
El justo es aquel que ha confesado su pecado y ha recibido al Señor Jesucristo como su Salvador personal.
Su vida de justicia es el resultado de su nueva vida en Cristo.
El factor determinante es si ha nacido de nuevo por la fe en el Señor Jesucristo. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Carácter de los Malvados
Salmos 1:4-6
“No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos.”
Los malos son lo contrario del justo: ni están bien plantados, ni dan fruto, ni duran, ni prosperan. Son como el tamo, la cáscara del trigo que se lleva el viento: sin cuerpo ni sustancia, inestables cuando soplan las tormentas de la vida. Estos son los puntos para la semana.
- Éste es su carácter: sin valor, muertos, inútiles, sin sustancia y llevados por el viento. Y ése es también su destino: la muerte los arrebatará con sus ráfagas terribles.
- Mientras el tamo está unido al trigo, llega al granero por causa del trigo. Así los malos gozan de bendiciones por estar entre los piadosos; cuando Lot salió de Sodoma, cayó el fuego.
- La cizaña crece en los mismos surcos que el trigo; ninguna era ha sido limpiada del todo. Los pecadores se mezclan con los santos y la escoria con el oro.
- Los malos comparecerán ante Dios, pero no se levantarán en el juicio: no tendrán defensa ni argumento, y serán excluidos para siempre de la congregación de los justos.
- Un hipócrita puede entrar en la congregación bajo la máscara de una profesión de fe y quedarse sin ser descubierto. Sus ministros pueden ser engañados, pero a Dios no se le puede engañar.
- Jehová conoce el camino de los justos: no solo se da cuenta de sus vidas, sino que las aprueba y las recompensa. La senda de los malos lleva a la ruina y la perdición.
- El malo rehúsa reconocer su necesidad y doblar la rodilla ante Jesús, y así sella su destino. El justo confesó su pecado y recibió a Cristo; lo que decide todo es haber nacido de nuevo.
Examina con sinceridad si tu fe es trigo o solo cáscara: dedica un rato a solas esta semana a confesar tu pecado al Señor y a doblar la rodilla ante Él.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Cáscaras de Trigo al Viento
Salmos 1:4-6
Para leer en voz alta con los niños
“No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: los que no quieren a Dios son como cáscaras livianas que el viento se lleva, y no podrán estar con Su pueblo. Cuando el agricultor limpia el trigo, tira los granos al aire: el grano bueno cae y queda, y las cáscaras vuelan lejos.
- El grano de trigo es pesado y sirve para hacer pan. La cáscara es liviana, está vacía y no sirve para nada. Por eso el viento se la lleva.
- La persona que ama a Dios es como el grano: firme y útil. La que vive lejos de Dios es como la cáscara: cualquier problema la tumba.
- En la iglesia hay trigo y cáscara juntos. Alguien puede hacer como que ama a Dios y engañar a la gente, pero a Dios nadie lo puede engañar.
- Lo malo tiene consecuencias. El día del juicio, los que rechazaron a Jesús no van a tener excusas, y no podrán estar con el pueblo de Dios.
- Dios conoce tu camino. Él ve cuando obedeces y cuando haces el bien, aunque nadie más lo vea, y le agrada.
- Para ser trigo bueno hay que pedirle perdón a Dios por lo malo y recibir a Jesús en el corazón. Él te hace nuevo por dentro.
¿Qué diferencia hay entre el grano y la cáscara?
Esta semana, cada noche, pídele perdón a Dios por lo malo que hiciste en el día y dale gracias por Jesús.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
