Repetición y confirmación de la ley que prohíbe comer sangre. También lo dice en la ley levítica (3:17; 7:26), además del lugar que ocupa en los preceptos (mandato u orden) dados a Noé (Génesis 9:4).
La prohibición se repite una y otra vez y se hace referencia a anteriores prohibiciones. (V. 12).
Se carga sobre ella un gran énfasis, como sobre algo que tiene mucha más importancia de lo que parece a primera vista.
Se la impone como obligatoria, no solo para la casa de Israel, sino también para los extranjeros que moran entre ellos (V.10).
La pena (que va unido de la cual depende o con la que está muy relacionado) de esta ley es muy severa; pena de muerte (V.10).
Se da, del modo más completo, la razón de esta ley: Porque es la sangre la que hace expiación (expiar=borrar las culpas, purificarse de ellos por medio de sacrificio) de la persona (V. 11), ya que la vida de la carne está en la sangre.
La vida de Jesús estaba en Su sangre y dio Su vida y Su sangre te cubre.
Esta es la razón por la cual la sangre no se come.
"Al estar, puesta la vida en la sangre, "y haber vida mientras hay sangre, Dios estableció que la sangre del sacrificio se derramara sobre el altar para indicar que la vida de la víctima (Jesús) sacrificada "era ofrecida a Dios" en lugar de la vida del pecador, como rescate; por eso, "sin derramamiento de sangre, no hay perdón de pecados. (Hebreos 9:22)
Esta es la razón de no comer sangre.
Ahora ya no es sangre de animal.
Por tal razón, no se podía (V.15) comer animal mortecino (sin vigor, apagado) o despedazado por fiera, la persona era inmunda hasta la noche.
(Hechos 15:20) (V.13) Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos oídme.
Le repite lo que dice: (Amós 9:11,12).
Jacobo le sugirió que, al escribir a la iglesia en Antioquia, se advirtiera a los santos de allí que se apartasen de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado (estrangulado) y de sangre.
Jacobo no volvía a la ley, conocía a Jesús cara a cara.
Evitar roturas en la iglesia primitiva:
Las contaminaciones de los ídolos (Hechos 15:29). En el versículo esto se explica como alimentos ofrecidos a los ídolos. Si los creyentes de la gentilidad seguían comiendo esas cosas, entonces "sus hermanos judíos podían preguntarse seriamente si habían abandonado la idolatría". Si comían esas carnes entonces participaban de sacrificios. Aunque los cristianos gentiles podían tener libertad de comer tales cosas, podía resultar un tropezadero para los débiles hermanos judíos que son la mayoría (el débil) y por ello estaría mal tanta libertad.
La fornicación. Este era el pecado principal de los gentiles. Era por ello especialmente importante que Jacobo incluyese éste con los otros puntos que se mencionan. En ninguna parte de la Biblia se revoca jamás el mandamiento de abstenerse de la inmoralidad sexual o fornicación. Es de aplicación universal para todas las edades.
Lo ahogado. Esta prohibición se remonta al pacto con Dios hecho con Noé después del diluvio. (Génesis 9:4). Así, es un mandamiento en vigor (fuerza, energía, validez) para la raza humana y no solo para la nación de Israel.
La sangre. Esto también se remonta a Génesis 9:4 y así precede (ir delante, superioridad, aventajado, adelantado) a la ley de Moisés. Por cuanto el Pacto con Noé "nunca" fue abrogado (anulación, dejar sin efecto), consideramos que estas normas siguen en vigor (fuerza, validez) para nosotros.
Porque la vida de la carne en la sangre está.
La sangre ha sido dada para la expiación (la eliminación de la culpa o pecado a través de un tercero).
La sangre de Cristo como sacrificio por nuestros pecados.
Aquel pueblo escogido debió ver que el Cristo estaba siendo una expiación para ellos y para el gentil, como (15:17) claro lo dijo Jacobo, dicho proféticamente.
Primero animales, luego establecido: La sangre de Cristo es la vida que está en ti, por medio de Su sangre derramada en nosotros. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Sangre Es La Vida
Levítico 17:10-16
“Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.”
Dios prohibió comer sangre y lo repitió una y otra vez, desde Noé hasta la ley, porque la vida de la carne está en la sangre y la sangre es la que hace expiación. Primero fue sangre de animales; ahora es la sangre de Cristo la que nos cubre. Estos son los puntos para la semana.
- La prohibición de comer sangre se repite en Levítico y viene desde los mandatos dados a Noé. Se le carga un gran énfasis, como a algo que tiene mucha más importancia de lo que parece a primera vista.
- La ley obligaba a la casa de Israel y también a los extranjeros que moraban entre ellos, y la pena era muy severa: Dios pondría su rostro contra el que comiera sangre y lo cortaría de su pueblo.
- La sangre hace expiación: borra las culpas por medio del sacrificio. Se derramaba sobre el altar para indicar que la vida de la víctima se ofrecía a Dios en lugar de la vida del pecador.
- Sin derramamiento de sangre no hay perdón de pecados. La vida de Jesús estaba en su sangre; Él dio su vida y su sangre, y esa sangre te cubre. Ahora ya no es sangre de animal.
- En Hechos 15, Jacobo aconsejó a los gentiles creyentes apartarse de lo ofrecido a los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre, para no ser tropiezo a los hermanos judíos ni causar roturas en la iglesia.
- Jacobo no volvía a la ley: conocía a Jesús cara a cara. Lo ahogado y la sangre vienen del pacto con Noé, que precede a Moisés y nunca fue anulado; por eso el estudio enseña que siguen en vigor.
- Primero fueron animales; luego quedó establecido lo definitivo: la sangre de Cristo, derramada como sacrificio por nuestros pecados, es la vida que está en ti.
Cada día de esta semana, al orar, dale gracias a Dios por la sangre de Cristo que te cubre, nombrando un pecado que Él te perdonó.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Sangre Sobre el Altar
Levítico 17:10-16
Para leer en voz alta con los niños
“Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: la vida está en la sangre, y Dios la dio para ponerla sobre el altar y así borrar el pecado. En tiempos de Moisés, la sangre de un animal se derramaba sobre el altar en lugar de la persona que había pecado.
- Dios le dijo a su pueblo muchas veces: no coman sangre. Lo dijo desde los días de Noé, y era una regla muy seria, para ellos y para los extranjeros.
- ¿Por qué? Porque la vida está en la sangre. Sin sangre, un cuerpo no puede vivir. La sangre es algo muy importante para Dios.
- El pecado tiene un castigo muy serio. Por eso en el altar se derramaba la sangre de un animal en lugar de la persona. La Biblia dice que sin sangre derramada no hay perdón.
- Pero la sangre de los animales no era lo último. Jesús dio su vida y su sangre en la cruz por nuestros pecados, y su sangre ahora nos cubre.
- Los primeros cristianos les pidieron a los nuevos creyentes que se apartaran de los ídolos, del pecado y de comer sangre, para no hacer tropezar a otros hermanos.
- Lo que Jesús hizo en la cruz no fue poca cosa: le costó su propia sangre. Esa sangre es la vida que Dios pone en ti.
¿Por qué crees que Jesús tuvo que dar su vida por nosotros?
Esta semana, antes de dormir, dale gracias a Jesús por su sangre.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
