Mega Zoé
Estudio #1214Iglesia en las casas

El Contraste Entre El Integro Y Los Torcidos

El Contraste Entre El Integro Y Los Torcidos enseña a perseverar en la oración y volver al Señor con arrepentimiento.

Antiguo TestamentoLevítico4 min lectura

En Levítico dan la lista de los actos abominables (rechazo y condena enérgica de algo que causa repulsión y condena) perversidades y otras semejantes. El pecador debe saber que se condena en su propia abominación. Todo pecado contamina la conciencia, pero estos pecados comparten una peculiar impureza. Las personas que las hagan serán cortadas de entre su pueblo (Levítico 18:29). Los deseos de la carne batallan contra el alma y ciertamente la llevarán a la ruina (el alma), a menos que lo impidan la gracia y la misericordia de Dios y si es que se decide vivir a los pies de Jesús en un arrepentimiento. Por estos y otros pecados semejantes, debían ser destruidos los cananeos.

I. ¡Qué peso, agonía y tristeza lo que nos aleja de Dios!

A. No es como nos defendamos o justifiquemos, es lo que va a llevar al alma a la ruina de muerte.

Un gran y poderoso sacrificio se hizo por nuestra alma, la muerte de nuestro Señor Jesucristo.

El que quiere ser malo, depravado anda en perversidad de boca; guiña los ojos, habla con los pies, hace seña con los dedos.

¡Sabes! Perversidades hay en su corazón; anda pensando el mal "en todo tiempo."

Esa persona trae la discordia (desacuerdo, riña, contienda).

Debemos saber esto: Dios los abomina.

La calamidad le llegará de repente, por lo que no podrá evitarla. Su quebrantamiento será "sin remedio" porque no quiere arrepentirse.

En Dios no existe el mal; por tal razón, jamás podrá aceptar el pecado ni lo sucio.

Él es: santo, santo, santo, tres veces.

El pecado que se tiene es perjudicial para el prójimo y eso es lo vergonzoso, ese pecado de otro viene a hacer daño a tu vida y a los tuyos.

(A.) Los ojos altivos es el que se sobrevalora a sí mismo y subvalora a todos los demás. Después de una mirada altiva, no hay nada tan desagradable delante de los ojos de Jehová como una lengua mentirosa. Nada tan sagrado como la verdad, ni nada tan necesario para la vida de relación como decir verdad. El corazón malvado que maquina sus pensamientos inicuos (injustos, malvado, injusto).

"Cuanto mayor y más astutas son las artes" empleadas para hacer el mal, tanto más abominable es a Dios el pecado que se comete.

La prisa y la determinación para correr al mal (Levítico 18:18b); la prisa y la maña que se dan los malos para el mal habrían de avergonzarnos a nosotros, que tan indolentes (falta de voluntad para hacer una cosa) somos en hacer el bien.

El que hace la discordia.

(Proverbios 11:20) Debemos saber qué es lo que a Dios le desagrada y lo que ama, para conducirnos de acuerdo con ello.

Al ser Dios la santidad infinita, necesariamente ha de amar al de camino intachable, mientras que los perversos de corazón le resultan abominable (desagrada profundamente, detestable).

El contraste entre el íntegro y los torcidos.

(Proverbios 12:22) Que Dios se deleita en la veracidad, en la sinceridad, mientras abomina la mentira.

La mentira es, no sólo algo abominable (detestable, aborrecible) para Dios, sino también un elemento destructor de la sociedad.

(Proverbios 21:27) Los sacrificios eran de institución divina, lo repetimos y cuando se ofrecían con las disposiciones interiores debidas, eran agradables a Dios.

Pero le eran abominación (rechazo y condena enérgica de algo que causa repulsión) cuando eran ofrecidos por "malvados", que "no reformaban su conducta impía."

Si esto ya era abominación, ¡Cuánto más ofreciéndolo con mala intención!

Esta mala intención podría ser la de seguir adelante con sus malvados planes y usar el sacrificio para impresionar a otros "con su falsa devoción" y ganándose así su confianza para más fácilmente practicar el engaño y el fraude. (Isaías 66:3-5).

(Proverbios 28:9) Si tú no quieres oír y obedecer la Ley de Dios, Dios tampoco "oirá tu oración."

En realidad, tales oraciones son abominación a Dios.

Dios nos habla por medio de su Ley y espera que en ella la oigamos y le prestemos atención.

Nosotros le hablamos a Él por medio de la oración y esperamos que nos escuche y nos responda favorablemente, pero no podemos esperar que Él nos escuche si nosotros no le escuchamos a Él.

Hay que escapar y dejemos lo de niños consentidos y muy mal criados.

No tienes nada en tus manos y podrás perder una salvación tan y tan grande.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz