Mega Zoé
Estudio #1229Iglesia en las casas

Mi Vejez

Mi Vejez llama a vivir en santidad y caminar con sabiduría espiritual.

Antiguo TestamentoSalmos5 min lectura

Los santos son hombres de los que la gente se admira; un carácter firme que intimida, pero tiene algo que le hace brillar: la pureza, lo brillante de su rostro, aunque no se sepa qué es. El no espiritual mira al creyente como un misterio. Porque es un monstruo en pie de guerra contra los deleites de la carne. Pero después de todo, despreciado y mofado. Y hay que llegar a la vejez de tal forma.

No me deseches en el tiempo de la vejez.

La vejez nos quita la hermosura personal y nos deja sin fuerzas.

Sin fuerza para el servicio activo.

Pero esto no disminuye nuestro amor y el favor de Dios.

(1 Reyes 1:1) David había envejecido prematuramente (tenía 70 años), quizá por las muchas guerras y las dificultades que inquietaron su vida, tanto por la enemistad de Saúl como las calamidades de ser guerrero.

No es impropio que un hombre que crea acercarse a la vejez pida alguna gracia especial, una fuerza especial que le capacite para hacer frente a lo que no puede evitar y por otra parte no puede por menos que temer, porque ¿Cómo pueden verse las debilidades y dolencias de la vejez que se van acercando más que con sentimientos tristes y pensativos?

¿Quién puede desear ser un viejo?

¿Quién puede ver a un hombre tambalearse por el peso de los años y quebrantado por toda clase de dolencias?; un hombre al que la vista y el oído han desmerecido; un hombre rodeado de las tumbas de todos sus amigos de antes; un hombre que es una carga para sí mismo y para el mundo; un hombre que ha alcanzado "la última escena de esta extraña historia": la escena de la segunda infancia y el mero olvido, sin dientes, ojos, oído, nada. (Albert Barnes)

Cuando mi fuerza se acabe, no me desampares.

(John Wesley) Día 28 de junio, Hoy cumplo ochenta y seis años. Veo que soy un viejo:

Mi vista ha decaído y apenas puedo leer letra impresa (no de puño, mejor para entender), y esto con mucha luz.

Mi fuerza ha decaído de modo que ando mucho más lento que hace algunos años.

Mi memoria para nombres, personas o lugares ha decaído y tengo que esforzarme por recordarlos.

Lo que tendría que temer, si pienso en el día de mañana, es que mi cuerpo se negara a servir a la mente y me hiciera obstinado, por mengua de mi comprensión, o difícil, por aumento de mis debilidades corporales; pero Tú respondes por mí, Señor mío y Dios mío. (corporales- son órganos por medio de los cuales nuestro cuerpo se comunica con el exterior, están formados por un conjunto de órganos independientes y cada uno de ellos recibe una sola sensación, "la mente une esas diversas impresiones y las percibe como una sola).

(Eclesiastés 12:3, 5) Los guardas de la casa.

Son los brazos y las manos, antes fuertes y activos, ahora arrugados y torcidos, temblorosos.

Los hombres fuertes son las piernas y muslos, que ya no están rectos y atléticos, sino arqueados como si fuesen paréntesis doblándose bajo el peso del cuerpo.

Cesarán las muelas porque han disminuido, esto es, los dientes ya no pueden masticar porque hay demasiado pocos superiores y no pueden encontrarse con los inferiores restantes.

Se oscurecerán los que miran por las ventanas.

Los ojos han ido de mal en peor.

Primero necesitan bifocales, después trifocales y después operarse de las cataratas.

Las (V.4) puertas de las calles se cerrarán.

Los oídos todo ha de ser repetírselo dos o tres veces.

El anciano sufre de insomnio, se levanta temprano y bien despierto, cuando el primer "pájaro empieza a piar y el gallo a cantar".

Todas las hijas del canto serán abatidas.

Las cuerdas vocales están seriamente dañadas.

La voz queda ronca e insegura y no queda lugar para canciones.

(V.5) Temerán de lo que es alto.

Edificios altos, escaleras, viajes en avión.

Terrores en el camino, "se pierde toda confianza en sí mismo y tienen miedo de salir solos o de salir de noche."

"El almendro" en flor, se entiende como figura del cabello blanco, primero en rica profusión (abundancia) y después cayéndose.

"La langosta será una carga."

Los objetos más ligeros son demasiados pesados, encorvado y deformado, avanzando en movimientos torpes.

La pérdida de apetito, los deseos naturales van disminuyendo hasta desvanecerse.

De esta forma es que el hombre va hacia "la morada eterna."

(Hebreos 11:21) José esperaba la bendición de Jacob sobre sus hijos.

No tenía buena vista, lleno de años con mucho sufrir, en especial José.

Es enaltecido como héroe de la fe.

José, su hijo protesta a Jacob, insistió en que las bendiciones debían mantenerse de tal forma, derecha al mayor.

Su visión física estaba oscurecida, su visión espiritual era aguda.

Pareciera: Una mirada de José, pobre papi no ve, deja darle un pequeño regaño por su torpeza. Ya ha envejecido y ha perdido el control de sus manos, déjame ayudar sus manos temblorosas, su vista perdida. Pobre, a lo que ha llegado el anciano, es torpe, no tiene fuerza, ni mente y perdió las reglas. Una mirada, una seña a los demás, nadie, nadie se atreve qué hacer, pero el gran rey de Egipto si era prepotente y está bajo la mirada al pobre anciano, que ha perdido control de todo: una mente débil, ojos gastados, su mente no está cuerda, cuerpo sin fuerza, manos temblorosas y tal equivocado. Una mirada, un gesto de pena, una lástima; ya no es la gran admiración que José pudo tener como aquel día que Jacob, le cosió la túnica, ahora una vejez, una lástima y un hasta luego.

La historia del libro sagrado (La Biblia) lo pone en la lista de los grandes de la fe. (Hebreos 11). Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz