Muchas tinieblas de la noche les vienen a los justos. Pero cuando Dios está contigo, con Él te llega la aparición de la mañana. Es como esa primavera que nos visita de lo alto, dejando ver que la oscuridad nos abandona y llega la frescura. "Tuya es la alabanza..." Es que perteneces a la iglesia de Cristo, el Primogénito. Hebreos 1:6 "Y otra vez, cuando introduce al Primogénito (Jesucristo) en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios." ¡La sangre de Cristo te cubre! Cuando pensamos en la Iglesia nos llega a nuestras vidas este pensamiento: ¡La Iglesia, la de las humildes alabanzas al Dios de Sion! Seguimos esperando la venida del Señor, pero afinando nuestra voz en medio de las lágrimas que derramamos en esta Tierra. Lo que nos debemos imaginar es ¡lo grandiosa y hermosa que será la armonía de las voces que se oirán cuando llegue el momento esperado y el Rey aparezca en su gloria! El Rev. Carlos Spurgeon dijo: "Cuanto más te llenas de adoración y reverencia, menos contento estarás con la forma inadecuada en que hoy día mucha gente expresa los cantos para proclamar la bondad divina."
¡Cuánto debemos descansar pues Dios escucha la oración! Dios nunca cambia en sus atributos. Es un Ser inmutable; no solo ha oído tu oración, sino que ahora la está oyendo y siempre tiene que oírla. El no cambia. David creía en un Dios personal y no adoraba una mera idea. Por eso decía: "Tú oyes la oración; A ti vendrá toda carne." Salmos 65:2 Cual sea la causa, cuales sean las culpas, el acudir a Dios es la vida de la verdadera religión. Acudimos llorando en la conversación y esperando en la súplica, gozándonos en la alabanza y deleitándonos en el servicio. Es seguro que a ninguno de los que buscan a Dios con diligencia Él le dejará sin una recompensa.
"Las iniquidades prevalecen contra mí…" Salmos 65:3 Nuestros pecados, de no ser por la gracia, prevalecerían contra nosotros en el tribunal de la justicia divina, en el tribunal de la conciencia y en la batalla de la vida. "Mas nuestras rebeliones, Tú las perdonarás." ¡Qué consuelo, que las iniquidades que están contra nosotros no prevalezcan frente a Dios! Nos mantendrían alejados de Dios, pero Él las borra de delante de su presencia y de la nuestra. En este salmo David nos lleva a obtener purificación del pecado antes de que podamos entrar en el servicio del canto. Nada que te llene la mente de pecado, de rebeldía o de odio puede quedar en tu vida; si no te santificas en Él no puedes cantar ni gozarte. Si hay ausencia de santificación no lo puedes sentir, pues el Señor no mora donde no hay santificación. Cuando hemos lavado nuestras vestiduras y las hemos hecho blancas por su sangre, entonces nuestro cántico es aceptado: ¡Digno es el Cordero que fue inmolado! ¡Aleluya! (Apocalipsis 5:12)
"Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti…" Salmos 65:4 Somos escogidos por Dios. Vemos que es a través del Señor Jesucristo que nos viene toda esta bendición. "Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia." Mateo 3:17 ¡Jesús está verdaderamente sobre todas las cosas, Dios bendito para siempre! Y en Él también son bienaventurados sus elegidos. POR AMOR A ÉL NOSOTROS HEMOS SIDO ESCOGIDOS. Es en Él, no es en nosotros que hemos sido aceptados por Dios. La Biblia dice: "Siendo aceptados en el Amado..." (Efesios 1:6); y por tanto en Él somos bienaventurados. ¡Él es nuestra bendición!
La corona de todo esto es que nosotros no llegamos a Dios "con peligro" de destrucción como Nadab y Abiú, sino que nos acercamos como escogidos y aceptados en Cristo para ser residentes de la casa divina. (Levítico 10:1-3) "Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario y pusieron en ellos fuego sobre el cual pusieron incienso y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño que Él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó y murieron delante de Jehová. Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En los que a mí se acercan me santificaré y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón calló." Estos dos jóvenes con todo y llamado no fueron santificados para Dios al ofrecer su alabanza. A Dios esto le fue extraño, no podía oler pureza, el olor era desobediencia. La sobriedad lleva la pureza que desconocían los hijos de Aarón.
Nosotros somos escogidos para ser santos y deleitarnos en Dios. ¡Felices los escogidos! Hay un Dios santo y hay un pueblo santo. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Felices Los Escogidos
Salmos 65:1-4
“Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios; Seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.”
Muchas tinieblas de la noche les vienen a los justos, pero cuando Dios está contigo te llega la mañana. Somos escogidos por Dios en Cristo para ser santos y deleitarnos en Él: hay un Dios santo y hay un pueblo santo. Estos son los puntos para esta semana.
- «Tuya es la alabanza»: perteneces a la iglesia de Cristo y su sangre te cubre. La Iglesia es la de las humildes alabanzas al Dios de Sion, que afina su voz en medio de las lágrimas mientras espera al Rey.
- Dios oye la oración y nunca cambia: no solo oyó tu oración, ahora la está oyendo. Acudir a Dios es la vida de la verdadera religión, y a ninguno que lo busca con diligencia lo deja sin recompensa.
- Nuestros pecados, de no ser por la gracia, prevalecerían contra nosotros. Pero Él perdona nuestras rebeliones y las borra de delante de su presencia. ¡Qué consuelo!
- David nos lleva a purificarnos del pecado antes de entrar al servicio del canto. Si no te santificas en Él no puedes cantar ni gozarte; cuando lavamos las vestiduras en su sangre, nuestro cántico es aceptado.
- Bienaventurado el que tú escogieres: por amor a Jesús hemos sido escogidos. Es en Él, no en nosotros, que somos aceptados por Dios; aceptados en el Amado, y por tanto bienaventurados.
- Nadab y Abiú ofrecieron fuego extraño y murieron: con todo y llamado, no se santificaron para ofrecer su alabanza. Nosotros nos acercamos como escogidos y aceptados en Cristo para ser residentes de la casa divina.
Antes del próximo culto, confiésale a Dios lo que tengas pendiente y lávate en su perdón, para que tu alabanza suba limpia.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Ropa Lavada para Cantar
Salmos 65:1-4
Para leer en voz alta con los niños
“Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios; Seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: feliz la persona que Dios escoge y llama a vivir cerca de Él, en su casa. La pastora explicó que antes de cantarle a Dios hay que lavar la ropa del corazón, y Jesús la lava con su sangre.
- A veces pasan cosas tristes, como una noche oscura. Pero cuando Dios está contigo, siempre llega la mañana.
- Dios oye tus oraciones. Te oyó ayer, te oye hoy y te va a oír siempre, porque Él nunca cambia.
- Todos hacemos cosas malas. Si Dios no nos perdonara, el pecado nos ganaría. Pero Dios perdona y borra lo malo cuando se lo pedimos.
- Hubo dos hermanos, Nadab y Abiú, que le llevaron a Dios un fuego que Él no pidió. No obedecieron y murieron. Con Dios no se juega: hay que acercarse a Él con obediencia.
- Dios te escogió porque ama a Jesús. No es porque tú seas perfecto, sino porque Jesús te hace limpio.
- Por eso, cuando cantes en la iglesia, que tu corazón esté limpio. Así tu canción le llega a Dios como un regalo.
¿Hay algo malo que no le has contado a Dios?
Esta semana pídele perdón antes de dormir y cántale una alabanza en casa.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
