Mega Zoé
Estudio #1420Iglesia en las casas

Trompetazo Que Llama A Más Oración

Trompetazo Que Llama A Más Oración enseña a perseverar en la oración y caminar con sabiduría espiritual.

Antiguo TestamentoSalmos5 min lectura

Es necesario entender este Salmos, para sacar de nuestras vidas los grandes lagos del mal escondidos que nos ahogan la pureza y la vida santa en Dios. Nos tenemos que aborrecer, rechazar lo que no ha dejado que Cristo esté en nuestras vidas. Entonces pensamos que nosotros estamos en Él, con tanto que deberíamos aborrecer de nosotros mismos. No te des a ti mismo con tanta alegría, aceptación y grandes aplausos. Mírate y examínate en la purificación de Dios, por la sangre del Cordero.

Salva, Oh Jehová.

El Salmista ve el peligro extremo de su posición.

Para un hombre es mejor estar "entre leones que entre mentirosos", "siente su propia incapacidad" para tratar con estos hijos de Belial, porque el que los toque debe estar rodeado de hierro".

Por tanto, se vuelve a su "Ayudador" del todo suficiente: el Señor.

Su ayuda nunca es negada a Sus siervos y Su ayuda "es bastante para todas las necesidades".

Ya era hora de pedir al cielo cuando Saúl había dicho: "Id, matadme los sacerdotes de Jehová" (que se supone es la ocasión en que fue escrito este Salmos), y por ello "cometió el pecado contra el Espíritu Santo", en opinión de algunos solemnes teólogos.

Porque se acabaron los piadosos (compasivos).

La muerte, la partida o la declinación de los hombres piadosos debería ser un trompetazo "que llame a más oración".

"Porque han desaparecido los leales entre los hijos de los hombres."

Cuando se ve la piedad (tierna devoción a las cosas santas), inevitablemente (no se puede evitar) le sigue la lealtad; "sin el temor de Dios" los hombres no aman la verdad.

David, en medio del desorden general, no armó complots (confabulación entre dos o más personas contra otra u otros) y rebelión, sino que presentó peticiones solemnes (majestuosa); ni se juntó con la multitud para obrar mal, "sino que echó mano de las armas de la oración" para resistir los ataques de ellos contra la virtud (una disposición permanente que inclina de un modo fuerte y firme, a una potencia para actuar conforme a la recta "razón" (pensar, llegar a la conclusión, juicios, razonamientos).

(Salmos 12:2) Habla mentira cada uno con su prójimo.

Los cumplimientos y halagos son odiosos para las personas sinceras; éstas saben que "si los aceptan deben devolverlos", y desprecian una y otra cosa; seamos sinceros y no serán engañados a quien le prestas los oídos.

Hablan con labios lisonjeros (halagador) y con doblez (falsedad, fingimiento, disimulo, hipocresía) de corazón.

El que hincha el corazón de otro no tiene "nada más que viento" en el propio. (Cuidado con el viento del corazón que habla lo que hay en uno) C.H.S.

No hay una cosa más apropiada para hacer una capa de ella que la religión", no hay nada más de moda, nada tan provechoso; es una libra (desfilan disfrazados de modo uniforme) con la cual el prudente (precavido = precaver los riesgos) puede servir a dos señores, "a Dios y al mundo y ganar en el servicio de ambos.

"Yo sirvo a los dos y con ello a mí mismo", prevaricando (faltar a sus deberes, actuando injustamente a sabiendas, para favorecer a alguien o a sí mismo) a los dos.

Pensamiento del hombre malo: Ante el hombre, no hay nadie que sirva a Dios con una devoción más severa; por lo cual, entre los mejores de los hombres, busco y alcanzo mis objetivos (metas o fin-acciones), "y me sirvo a mí mismo".

En privado sirvo al mundo: no con una devoción tan estricta, pero con más deleite; cuando cumplo los deseos de su siervo, procuro "mis propios objetivos" y "me sirvo a mí mismo".

La casa de oración, ¿Quién la frecuenta, más que yo?

En todos los deberes cristianos, ¿quién se halla más cerca de Cristo que yo?

Ayuno con los que ayunan y como con los que comen.

Hago luto con los que lo observan.

No hay mano más abierta a la causa que la mía y en sus familias, no hay nadie que ore más tiempo y más alto.

Así, cuando la opinión de una vida santa "ha proclamado la bondad de mi conciencia, "mi tienda es frecuentada por los de mi congregación", mi mercancía tiene buen precio, "mis palabras merecen crédito", "mis acciones no carecen de alabanza". (mediocre creyente).

Soy avaro, pero se interpreta que soy providente; (que cuida, vela) soy ruin y mezquino, esto es templado (comedido, moderado); si melancólico, se me interpreta como piadoso (compasivo); si amo al jolgorio se dice que es gozo espiritual; si soy rico, son las bendiciones; si soy pobre, se supone que es el fruto de una conciencia estricta en los tratos; si se habla bien de mí, me lo merezco por mi santa conducta; si mal, es malicia de envidiosos.

Así que navego con todos los vientos y consigo mis fines en todas condiciones.

"Esta capa" en verano me mantiene fresco, caliente en invierno y esconde el costal de todos mis secretos deseos carnales.

Bajo esta capa ando en público en medio del aplauso frecuente, y "privado peco sin temor a ofensa"; actuó astutamente sin que se me descubra.

Busco cielo y tierra para hacer un prosélito (seguidor fiel, discípulo, incondicional); y una vez lo hago, él me hace a mí (uno igual que tú).

Si soy pobre hago ver abundancia, para salvaguardar (defender, salvar) mi crédito; si soy rico, lo disimulo y presento pobreza para que no me echen cargas.

Las opiniones más cismáticas (que se aparta de la autoridad religiosa, discordia siembra) son las que hallo más provechosas pues de ellas aprendo a divulgar y "mantener nuevas doctrinas; ellas me sostienen con la cena tres días a la semana".

Hago uso de alguna mentira a veces, como una nueva estratagema (maña, artimaña, astucia, fingimiento, engaño) para defender el evangelio; y execro (condenar, maldecir) la opresión con los juicios de Dios ejecutado sobre los malos.

La caridad la tengo por un deber extraordinario; por tanto, no la ejecuto de ordinario (usual, habitual).

Lo que repruebo (no aprobar, dar por malo) de cara al público, para mi propio provecho, lo hago secretamente en casa, para mi propio placer.

Pero, alto, ¡veo un escrito en mi corazón que hace desfallecer mi alma! Las palabras de este son; ¡Ay de vosotros, hipócritas!" (Mateo 23:13) Francis Quarles en Soliloquio del hipócrita. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz