Podemos ver el entusiasmo del escritor sagrado al hablar del orden sacerdotal de Jesús (Vs.1-6) Era algo revelador para aquel pueblo judío. Se presenta a Jesús como el sumo sacerdote designado, cuyo origen está en el mismo Dios. Fue un llamamiento soberano y no tuvo que ver con la genealogía humana. Nosotros fuimos del polvo, y ahí va nuestra carne, pero el origen de Jesús está en Dios. Es que Él es Dios, su origen es en Dios, su principio es en Dios, su nacimiento es en Dios, pues Él no es meramente hombre, es Dios.
I. Y aunque era Hijo, de origen de Dios, por lo que padeció aprendió obediencia (Vs.9).
Perfeccionado fue en Su oficio como Sumo Sacerdote llegando a ser nuestro Salvador (Vs.10).
Su origen no es del polvo, como los hombres, sino en Dios.
Él nunca habría podido llegar a ser nuestro perfecto Salvador si se hubiese quedado en el cielo.
Pero, por medio de Su encarnación, muerte, resurrección y ascensión, completó la obra necesaria para salvarnos de nuestros pecados, y ahora tiene la gloria adquirida ¡siendo el perfecto Salvador del mundo!
(Vs.11) En este versículo, hay que notar que el autor tiene que hacer un pare al asunto principal.
Nuestro escritor sagrado quería seguir con el tema del sacerdocio de Jesús, según el orden de Melquisedec (Vs.1-6), pero no le es posible.
Es que está bajo "presión divina" para reprender a los lectores por su "inmadurez" y al mismo tiempo para advertirles seriamente acerca del "peligro de recaer."
Es cierto "que nuestra comprensión" de la verdad divina está limitada por "nuestra propia condición espiritual." (Vs.11,12) "Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido."
¡Los oídos endurecidos "no pueden" recibir las profundas verdades!
(Juan 16:12) "Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar."
Es muy cierto, que demasiadas veces, así en nuestro caso, como en el de los discípulos, que el Señor tiene muchas cosas que decirnos, "pero no podemos llevarlas". ¡Dios mío, perdón!
Dios tiene para nosotros mucho que decirnos, y difícil de explicar, por la razón ya mencionada.
Dios hoy nos hace Su "presión divina", y debemos responder con humillación y disposición.
(Vs.12) El autor sagrado les recuerda a los hebreos que habían estado recibiendo enseñanza por suficiente tiempo ¡como para poder estar enseñando a otros!
Pero lo trágico era, que todavía ¡seguían necesitando que se les enseñase el ABC de la Palabra de Dios!
(Vs.13) ¡Cuando ya deberían ser maestros!
El orden de Dios es que cada creyente debe madurar hasta el punto en que pueda enseñar a otros: a los hijos, a sus padres, esposo(a), familia, etc. Ese es el plan divino.
Enseñar a otros en el hablar, en cómo se vive, en cómo se actúa en todo lo de la vida.
"…habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido." (Vs.12)
Alguien que se estanca es como un niño que nunca avanza de la leche a los sólidos y no crece.
(1 Corintios 3:1,2) De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía…"
Así mismo, como el niño que se queda en solo la leche, hay en los creyentes deficiencia de crecimiento en la vida espiritual.
(Vs.13) El que es niño en lo espiritual es "…inexperto en la palabra de justicia…"
Los creyentes que se mantienen en una "dieta de leche" son inexpertos, no tienen experiencia y por tanto no son competentes, son ingenuos, novatos en la palabra de justicia. No deben quedarse como "niños."
Son oyentes de la palabra, "pero no hacedores."
Pierden la Palabra que no usan y se quedan en un estado de perpetua infancia.
(Vs.14) Si estás en ese grupo, no tienes un agudo sentido de discernimiento en las cuestiones espirituales. No te permitas a ti mismo quedarte estancado como un niño espiritual.
Son "…llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error…" (Efesios 4:14).
"El alimento sólido" es para los plenamente crecidos, para lo que, por razón de la costumbre, tienen los "sentidos ejercitados" en el discernimiento "del bien y del mal".
Al "obedecer" la luz que se recibe de la Palabra de Dios, hace que uno SEA CAPAZ DE EJERCITAR UN JUICIO ESPIRITUAL Y DE SALVARSE DE PELIGROS MORALES Y DOCTRINALES.
Se les apremia (se les obliga con un mandamiento de autoridad) a los lectores a que "distingan" entre "el bien y el mal."
¡Todo aquello que en tu vida rivalice con Cristo en los afectos y lealtades de los hombres es pecaminoso! Si vives de esa manera ¡te niegas a crecer!
¡El mundo está lleno de gente cuya vida espiritual se ha detenido! No permitas que esto te ocurra, y si te ocurrió, ¡despierta a lo espiritual, aliméntate de la Palabra y crece!
El discernimiento del bien y del mal está basado en la Justicia = que es el principio moral que inclina a uno a obrar y juzgar respetando la verdad y a dar a cada cual lo que le corresponde. Es el conjunto de valores esenciales sobre las cuales debe basarse una sociedad.
Jesús en su perfección consiguió dejar todo acabado para nuestro bien, para nuestra salvación y vida espiritual. Tienes las de ganar, no te quedes atrás. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Presión Divina
Hebreos 5:8-14
“pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.”
El escritor de Hebreos quería seguir hablando del sacerdocio de Jesús, pero tuvo que hacer un pare: estaba bajo presión divina para reprender la inmadurez de sus lectores y advertirles del peligro de recaer. Hoy Dios nos hace esa misma presión, y hay que responder con humillación y disposición. Estos son los puntos para la semana.
- El origen de Jesús está en Dios, no en el polvo; y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia. Por Su encarnación, muerte, resurrección y ascensión llegó a ser el perfecto Salvador.
- Nuestra comprensión de la verdad divina está limitada por nuestra propia condición espiritual. Los oídos endurecidos no pueden recibir las verdades profundas, y el Señor tiene muchas cosas que decirnos que no podemos sobrellevar.
- Después de tanto tiempo recibiendo enseñanza, los hebreos debían ser ya maestros, pero seguían necesitando el ABC de la Palabra. El orden de Dios es que cada creyente madure hasta poder enseñar a otros.
- Se enseña en el hablar, en cómo se vive y en cómo se actúa en todo: a los hijos, a los padres, al esposo o la esposa, a la familia. Ese es el plan divino.
- El que se estanca es como un niño que nunca pasa de la leche a los sólidos: inexperto en la palabra de justicia, oyente pero no hacedor, llevado por doquiera de todo viento de doctrina.
- El alimento sólido es para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados. Obedecer la luz que se recibe de la Palabra capacita para juzgar espiritualmente y salvarse de peligros morales y doctrinales.
- Todo lo que en tu vida rivalice con Cristo en tus afectos y lealtades es pecaminoso, y si vives así te niegas a crecer. Si tu vida espiritual se detuvo, despierta, aliméntate de la Palabra y crece.
Escoge una verdad de la Palabra que ya conoces y todavía no practicas, y obedécela todos los días de esta semana: la Palabra que no se usa, se pierde.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Grandes con Biberón
Hebreos 5:8-14
Para leer en voz alta con los niños
“pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: la comida fuerte es para los que ya crecieron y han practicado tanto que saben distinguir lo bueno de lo malo. Imagínate a un grande que todavía toma biberón: así estaban unos creyentes que llevaban mucho tiempo aprendiendo y no habían crecido.
- Jesús es el Hijo de Dios, pero sufrió mucho y así aprendió a obedecer. Por eso Él es el Salvador de todos los que le obedecen.
- El que escribió la carta quería enseñar cosas profundas de Jesús, pero no pudo, porque sus lectores no querían escuchar. Cuando uno no escucha a Dios, se pierde cosas grandes.
- Ellos ya debían ser maestros, pero todavía había que enseñarles lo más básico, como el ABC. Dios quiere que tú también crezcas y un día enseñes a otros.
- Tú enseñas aunque no te des cuenta: con lo que dices, con cómo te portas y con cómo tratas a tu familia. Otros aprenden de Dios mirándote a ti.
- El que solo escucha la Biblia pero no la obedece se queda pequeño por dentro, y lo que no usa se le olvida. Así cualquiera lo engaña fácil.
- Cada vez que obedeces lo que Dios dice, practicas y te haces más fuerte para saber qué es bueno y qué es malo. ¡No te quedes con el biberón!
¿Qué cosa de la Biblia ya sabes pero todavía te cuesta hacer?
Esta semana practícala todos los días, aunque te cueste.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
