Dios dice: "¿No es mi palabra como FUEGO, dice Jehová, y como MARTILLO que quebranta la piedra?" (Jeremías 23:29) Como el fuego consume la paja, así la Palabra del Señor consumirá a los falsos profetas. Su Palabra, que es alimento para el verdadero profeta y para sus oyentes (incluyéndote a ti), es también fuego que consume y un martillo que quebranta a los farsantes. Muchos quieren de parte de Dios una palabra de paz (como eran aquellos a los que se refiere Jeremías) estando en pecado. Su Palabra, por el contrario, quema la mentira y quebranta el corazón endurecido para llevarlo al arrepentimiento. El martillo simboliza el poder destructor.
I. Su Palabra sigue siendo ¡Su voz!
A. Si se escucha la Palabra con fe, ella llega a la persona.
Se nos han anunciado las buenas nuevas por medio de la Palabra, ¡las buenas noticias de la vida eterna mediante la fe en Cristo!
Los fracasos en la vida les llegan a las personas porque la Palabra no fue acompañada de fe cuando la oyeron (Hebreos 4:2).
Como los israelitas, a quienes Dios les ofreció la Tierra Prometida, que no creyeron y por tal razón no llegaron a obtener la promesa, ¡así también pasa en estos tiempos!
La incredulidad los excluyó del reposo que Dios les había preparado en la Tierra Prometida (Vs.1). ¡Para nosotros, esa promesa es para la eternidad!
B. (Vs.12) ¿Por qué, conviene tan diligente esfuerzo de escucharla y estarle atentos?
Es porque tenemos que vernos con un Dios cuya Palabra será por la que seremos juzgados. Que es una poderosa Palabra que es escudriñadora de corazones unida a los ojos del Señor que lo ven todo (Vs.13).
La Palabra de Dios escudriña nuestro corazón, ella es la voz ¡DEL QUE TODO LO VE!
Él nos examina con mucha atención tratando de averiguar nuestras interioridades, descubriendo todos los detalles de nuestras vidas, aun los que son menos manifiestos a los hombres ("…y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.")
Esto es una solemne advertencia de que ¡nada pasa inadvertido para el Señor!
La ausencia de la fe es descubierta primero por la Palabra de Dios.
Hablamos de la voz de Dios que es para nuestro bien. Sin embargo, es con una mala actitud de rebeldía que ella es despreciada, como lo hicieron los diez espías (Números 13:32)
Consideremos con todo nuestro ser que esta Palabra de Dios que nos ha sido dada es:
a. Es VIVA, porque ella participa de la vida misma de Dios, quien la inspira, quien la sopla. Ella es constante y activamente viva, es vital (Juan 6:63) "…las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida." Sus palabras para ti ¡son vida, son espíritu! No son meras expresiones, no son palabras que se las lleva el viento, sino divinas realidades provenientes del Verbo, en quien está la vida; vida que se recibe cuando se le acepta por fe. ¡Palabras se convierten en instrumentos de eternidad!
b. Ella es EFICAZ dando poder. Produce el efecto esperado. (Isaías 55:11) "…no volverá a Mi vacía, sino que hará lo que Yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié." Si la recibes con fe ¡habrá poder y gozo en tu vida!
c. Es afilada, MÁS CORTANTE QUE UNA ESPADA DE DOS FILOS. ¡Cómo no creer! Ella es tajante (terminante, punto, no admite discusión, corta cualquier posibilidad de réplica). ¡Es final!
d. Es divisora, PENETRA HASTA PARTIR EL ALMA Y EL ESPÍRITU, que son las dos partes invisibles e inmateriales del hombre. Ella llega a los pensamientos mismos y a las intenciones del malvado corazón, al que le gusta el silencio. El corazón es malvado y puede llegar a dañar a quien es nuestro hermano en la fe.
e. Pero, la Palabra es perspicaz, percibe detalles nuestros a mucha distancia. Su capacidad es la de descubrir cosas que están ocultas. "…Y DISCIERNE LOS PENSAMIENTOS Y LAS INTENCIONES DEL CORAZÓN." La Palabra divide "…LAS COYUNTURAS Y LOS TUÉTANOS…" (Las coyunturas son las que permiten los movimientos externos y los tuétanos son la vida oculta pero vital de los huesos). Así, que esto significa, que ella entra en tus íntimos motivos hasta llegar a lo más profundo de ti.
f. Ella es discriminante (que señala las diferencias entre una cosa y otra, discierne) y juzgadora con respecto a los pensamientos y a las intenciones del corazón. Es la Palabra la que nos juzga a nosotros, ¡y no nosotros los que juzgamos a la Palabra!
C. ¿Pondrás diligencia al escucharla, le pondrás toda tu atención, será tu alimento como lo fue para Jeremías, la
amarás y la obedecerás? Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
