Nuestra conducta, nuestra conversación deben estar bajo el "control" del Espíritu, y no debemos dejar que los deseos de la parte inferior de nuestra naturaleza, la carne, se salga con la suya. Tu mal es tu carne, no son los problemas, ni es aquel, ni es el otro, es simplemente ¡TU CARNE!
I. Nuestro mal, es la carne:
A. El Espíritu Santo nos es muy necesario porque El es quien lucha a nuestro favor vs la carne.
Se oponen radicalmente ambos, el Espíritu y la carne (Vs.17)
La batalla que lleva el Espíritu contra la carne es constante y es para que no hagamos lo que queramos.
Cierto soldado dijo: "Yo soy hombre, y un hombre es una mezcla desde el instante de su nacimiento: una parte procede de la tierra y otra parte, del cielo."
Algo sabía Pablo: que la libertad cristiana no se puede tomar como libertad para complacer la carne, sino que es para conducirnos en la vida del Espíritu (Vs.13).
En muchas ocasiones nuestro comportamiento carnal nos lleva a muchos problemas, pero el Espíritu nos lleva a bien. Andar según el Espíritu nos lleva a librarnos del mal; a no destruirnos.
Las obras de la carne son LA FORNICACIÓN (las relaciones entre no casados) y EL ADULTERIO (las relaciones entre alguien casado con alguien quien no es su esposa(o) (Vs.19). Si dejas de buscar al Espíritu Santo, te haces presa de la carne. Podemos vivir por el Espíritu EN PUREZA. En el mundo se piensa que pecar es lo propio en una vida normal. El creyente no es del mundo, aunque vive en el mundo; nosotros amamos a Cristo y guardamos sus mandamientos con la ayuda del Espíritu Santo.
LA INMUNDICIA es la impureza. Es como el pus de una herida infectada. La impureza, pues, es lo que hace que una persona no pueda participar en los cultos a Dios. La impureza es lo que hace que alguien no esté en condiciones de acercarse a Dios, es la contaminación de la vida con cosas que separan a los hombres de Dios. ¡Hay que saber distinguir entre lo santo y lo profano!
LA LUJURIA Y LA LASCIVIA son desenfrenos. Los que practican tales cosas viven tan solo para los deleites carnales. No hay freno en ellos y es lo que les condena, lo carnal. Viven desenfrenados, hacen todo lo que el capricho y la insolencia (sin respeto, atrevido) les pueden sugerir. ¡Están tan avanzados en sus deseos carnales, que ya ha dejado de importarles lo que los demás pueden decir o pensar!
LA IDOLATRÍA (Vs.20) es el pecado en el que las cosas materiales llegan a desplazar a Dios y toman Su lugar. ¿Te llena tanto lo material?
LA BRUJERÍA (Hechicería) se mezcla ésta con el efecto del alcohol, del cigarro, etc.
LAS ENEMISTADES traen hostilidad abusiva. Es cuando se es agresivo con los semejantes. Eso sucede si tu vida es carnal y no dejas obrar al Espíritu. ¡Hay que morir a esa carne que es cruel con los demás!
LA RIVALIDAD trae muchos pleitos. Esa enemistad le viene a los que quieren la misma cosa.
LOS CELOS vienen por el deseo de tener lo que otro tiene, un deseo malo de lo que no nos corresponde. LA CODICIA es desear lo de otro, es pecado. (Éxodo 20:17 "No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.") A cada cual Dios le reparte. Cuando miras lo del otro, sacas cuenta, y por tu afán de codiciar, entonces deseas lo que Dios le ha dado a ese. Es como si quisieras ir a Dios y decirle: "Tú no sabes repartir, eso que tiene él me toca a mí." ¡No! ¡Gózate con lo que Dios te da a ti!
LA IRA es una furia, explosiones de rabia. Es una rabieta que se inflama y se consume pronto.
LAS CONTIENDAS surgen por el interés personal de los que quieren sobresalir. No viven para prestar un servicio a alguien, sino para obtener el máximo provecho personal en lo que hace. El carnal siempre busca lo suyo. Diferente es aquel que le guía el Espíritu, solo busca hacer lo que el Espíritu quiere.
LA DISENSIÓN es querer mantenerse aparte, son los que se separan cada vez más en lugar de acercarse.
LAS HEREJÍAS vienen con las personas que cuestionan, con los que se presentan con un concepto controvertido o novedoso, con ciertas creencias que riñen con las establecidas en lo sagrado, que rompen con las reglas del Evangelio. Las herejías son contrarias a los principios bíblicos.
LA ENVIDIA (Vs.21). Siempre lo digo, la envidia hecha a perder a los mejores amigos. Es la peor de las enfermedades. La esencia del envidioso no es que desee tener lo que la otra persona posee, sino que le molesta que el otro tenga esas cosas o esas cualidades. No es que quiera tenerlas él para sí, simplemente quiere quitárselas al otro. Le produce disgusto el bien ajeno. Es la cualidad, no tanto del celoso, sino mas bien del amargado. No es feliz con lo suyo porque su carne lo hostiga con la envidia. No mires lo del otro, te confundirás y no podrás ser un buen administrador de lo que te ha dado Dios por amor.
LAS BORRACHERAS hacen bestias a los hombres y no razonan.
LOS HOMICIDIOS. El que envidia se hace homicida, no ama al otro, le levanta calumnias, habla mal de la persona y lo tiene todo el tiempo en su mente porque quisiera y se alegraría en verlo caer.
LAS JUERGAS son juntillas de locuras. Se hace la peor disolución (separan lo que estaba unido). Eran amigos, pero se destruirá la amistad.
Todas estas cosas las hace tu carne si no andas y vives en el Espíritu.
Piensa que harás con tu carne. Decide vivir que sea siempre el Espíritu Santo sobre ti y te traiga lo bueno.
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu: y éstos se oponen (se enfrentan, confrontan) entre sí, para que no hagáis lo que quisieras (Vs.17).
Tu guerra no es conmigo, ni con la Palabra, la guerra de tu carne es contra el Espíritu Santo. Así que, hazte amigo del Espíritu y no satisfagas los deseos de tu carne. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Carne, Muerte
Gálatas 5:13-24
“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”
Nuestra conducta y nuestra conversación deben estar bajo el control del Espíritu. Tu mal no son los problemas, ni aquel, ni el otro: es simplemente tu carne, que está en guerra contra el Espíritu Santo. Estos son los puntos para la semana.
- El Espíritu y la carne se oponen radicalmente, y la batalla es constante. El Espíritu Santo nos es muy necesario, porque Él es quien lucha a nuestro favor contra la carne, para que no hagamos lo que queramos.
- La libertad cristiana no es para complacer la carne, sino para conducirnos en la vida del Espíritu. El comportamiento carnal nos lleva a muchos problemas; andar en el Espíritu nos libra del mal y de destruirnos.
- El mundo cree que pecar es lo normal, pero el creyente, aunque vive en el mundo, no es del mundo. Si dejas de buscar al Espíritu te haces presa de la carne; con Él se vive en pureza.
- La idolatría es cuando lo material desplaza a Dios y toma su lugar. Las enemistades, los pleitos, la ira y las contiendas nacen de una vida carnal que siempre busca lo suyo y es cruel con los demás.
- La codicia mira lo del otro y le dice a Dios: «Tú no sabes repartir». La envidia es peor: le molesta el bien ajeno y quiere quitárselo al otro. Gózate con lo que Dios te da.
- El envidioso se hace homicida: habla mal, levanta calumnias y se alegraría de ver caer al otro. Las borracheras y las juergas deshacen amistades. Todo esto lo hace tu carne si no vives en el Espíritu.
- Tu guerra no es conmigo ni con la Palabra: la guerra de tu carne es contra el Espíritu Santo. Así que hazte amigo del Espíritu y no satisfagas los deseos de tu carne.
Cuando esta semana algo o alguien te moleste, pregúntate si es tu carne la que quiere hablar, y pídele al Espíritu Santo que tome el control antes de responder.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Mitad Tierra, Mitad Cielo
Gálatas 5:13-24
Para leer en voz alta con los niños
“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: las ganas de hacer lo malo que tenemos por dentro pelean contra lo que quiere el Espíritu Santo, y no se ponen de acuerdo. Un soldado dijo una vez que el hombre es una mezcla: una parte viene de la tierra y otra del cielo.
- La «carne» son las ganas de hacer lo que a uno le da la gana, aunque esté mal. El Espíritu Santo pelea a tu favor contra esas ganas.
- La Biblia hace una lista de lo que produce la carne: peleas, rabietas, celos, envidia, borracheras. Nada de eso te hace bien a ti ni a los demás.
- La envidia es sentir coraje porque a otro le va bien. Es como decirle a Dios: «Tú no sabes repartir». Mejor da gracias y gózate con lo que Dios te dio a ti.
- Cuando le das rienda suelta a la carne, pierdes amigos y te metes en problemas. Lo malo que se hace siempre trae consecuencias, aunque al principio parezca divertido.
- Cuando le haces caso al Espíritu Santo, Él te ayuda a vivir limpio, a amar a los demás y a no hacerte daño a ti mismo.
- Tu pelea no es con tu hermano ni con tu maestra: es entre tu carne y el Espíritu. Hazte amigo del Espíritu Santo.
¿Qué cosa te da más coraje o envidia?
Esta semana, cada vez que sientas que viene una rabieta, detente, cuenta hasta tres y pídele ayuda al Espíritu Santo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
