Tenemos que buscar que se conmuevan nuestros corazones. Hay que darnos a amar a los demás porque en nuestras propias vidas hemos conocido el amor de nuestro Señor. ¡Cuán insensibles viven hoy en día tantas personas a quienes Cristo las ha amado y ayudado a ser nuevas personas! Es una pena, porque lo que se hace habitualmente es criticar o mover la boca para no hacer nada por otros. Lo que hay que mover ¡es el corazón! ¡Y de inmediato! Porque si lo dejas para luego, si no haces el bien que está a tu mano hacer en el momento preciso y lo dejas pasar para hacerlo luego, finalmente ¡no lo harás! ¡Mueve tu cuerpo para sobrellevar las cargas de los otros! Todo es sencillo… ¡SI AMAS! ¿En cuántas personas has pensado en el día de hoy? A nosotros se nos olvida que hay que cumplir la ley de Cristo. Entendamos hoy que el deber del servicio a los demás se convierte en la ley de Cristo para nuestras vidas.
Veamos ejemplos donde Jesús quiso que supiéramos que para Él esto de amar a los demás y sobrellevar las cargas es ley, entonces para nosotros sus discípulos también lo debe ser. Un ejemplo está en: Marcos 10:43, 44 "Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, SERÁ SIERVO DE TODOS." El que enloquece por ser el primero será siervo de todos. (Lucas 10:36, 37) El prójimo es tu semejante, alguien que es parte de la humanidad, alguien que es igual que tú; alguien que si se le ve afectado o necesitado hay que detenerse y mirarlo para hacerle el bien, para hacerle misericordia. ¿Qué tú haces con ese? ¿Das lo que tienes?
Juan 13:14 "Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies LOS UNOS A LOS OTROS." El Señor y el Maestro lavó los pies de los discípulos, así debemos hacerlo nosotros uno al otro. ¡EL SERVICIO SE HACE AMANDO! Gálatas 5:13 "Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, SINO SERVÍOS POR AMOR LOS UNOS A LOS OTROS." Hemos sido llamados a la libertad para un amante servicio, a una libertad no de la carne pues no se permite el pecado delante del justo Dios que nos liberta. El amor es completado como el motivo de toda conducta cristiana. Los esclavos del amor son los verdaderos libertos (esclavos liberados). Cuando hemos sido libertados por Dios algo que debemos hacer es: el hábito de ser esclavos unos de los otros. Gálatas 6:10 "ASÍ QUE, SEGÚN TENGAMOS OPORTUNIDAD, HAGAMOS BIEN A TODOS, Y MAYORMENTE A LOS DE LA FAMILIA DE LA FE." ¿Haces esto tú, mi hermano?
La familia de la fe, son todos lo que son salvos. El gran predicador John Wesley dijo: "Has todo el bien que puedas de todas las maneras que puedas, todo el tiempo que puedas: Esta es ley del Señor." Cuando vemos al hermano con cargas debido a los fracasos, a las tentaciones, a las pruebas, las desgracias, a la adversidad y las fatalidades… ¡hagámosle bien y sobrellevemos su carga! Sin embargo, muchos lo que hacen es mantener la distancia del hermano que sufre. Y como hay que justificarse y defender la falta de amor, pues se comienza a lanzar críticas del hermano. Así pueden justificar que están bien cuando no ayudan ni aman, pero la verdad dura es que no se está amando al hermano ni cumpliendo la ley de Cristo. Debemos estar al lado del hermano que tiene problemas o angustias y ayudarlo en todas las formas posibles. ¿Lo haces? ¿Lo harás siempre?
La ley de Cristo son todos los mandamientos del Señor para su pueblo, los cuales encontramos en el Nuevo Testamento y se resumen en Juan 13:34 "Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros." (Juan 15:12) Nosotros los creyentes estamos capacitados para guardar sus mandamientos gracias al poder del Espíritu Santo que nos es dado. Nuestra motivación es el amor de Cristo. ¡Amemos a los hermanos como hemos sido amados por Cristo!
Todos hemos sido hechos del polvo. El que está satisfecho de sí mismo, el que piensa que es algo y cree que no necesita la ayuda de sus hermanos en algunas cargas que pueda tener y cree que él mismo es lo suficientemente capaz para hacerlo todo, ese tampoco tendrá corazón para sus hermanos agobiados. Gálatas 6:3 "Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña." Porque lo que nos hace que seamos tiernos y ayudadores humildes y amables con los otros es el darnos cuenta de que no somos nada y de que también necesitamos a nuestros hermanos. El apóstol exhorta a estos que se creen ser algo a que examinen su propia conducta para que si hay algo de que jactarse lo hagan solamente con respecto a ellos mismos y no con respecto al prójimo. Vs. 4 "Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro;" El hábito de compararnos con otros es para encontrar una causa para la satisfacción propia. Deberíamos tener cuidado de nosotros mismos de modo que podamos regocijarnos en nuestras buenas obras y no en los fracasos de los otros.
Pablo, de esta manera nos enseña que deberíamos compartir los dolores, sufrimientos y problemas de los otros en esta vida presente. El versículo 5 "…porque cada uno llevará su propia carga" es que cada uno tendrá que llevar su propia carga de responsabilidad ante el Tribunal de Cristo. Podemos ayudar o que nos ayuden, pero no quiere decir que le soltaremos totalmente nuestras cargas al que nos da la mano, pues tiene que estar en uno el salir hacia adelante en la fe que hemos alcanzado en Cristo.
Hagamos el bien, ¡amemos de verdad! ¡Amemos a los hermanos como Cristo nos amó! ¡Sin esperar nada a cambio! ¡Simplemente, amemos y así estaremos cumpliendo la Ley de Cristo! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
