El día que era de fiesta para sus hijos le llegaría a Job la más amarga noticia (Job 1:13-19). El sufrir desespera, agobia y se llega a dudar. Uno se pregunta, "¿qué mal he hecho?" Todas las aflicciones le llegaron a Job al mismo tiempo. Las asnas estaban comiendo pastos, en tranquilidad, en paz; tanto más horrible, pues por contraste viene el ataque repentino de los sabeos, unos pilladores árabes (Vs.15). Esos atacantes eran de Saba, que hoy es Yemen, en el suroeste de la península arábiga. Mataron a filo de espada a sus criados que eran hombres humildes, no dados a la furia, como sí lo eran aquellos ladrones que estaban dispuestos a matar. Job era de Uz (Vs.1), la cual es una cuidad mencionada como parte del reino de Edom al sur de Judea y del Mar Muerto. ¡"…solamente escapé yo…", todo fue algo astutamente tramado por Satán! ¡Uno, en cada caso, escapaba para llevar la misma clase de noticia! Esto fue para aplastar a Job sin dejarle tiempo para recobrarse de la rápida sucesión de calamidades. Fuego de Dios cayó del cielo que quemó las ovejas y a los pastores y los consumió (Vs.16). Un fuego fuerte; a Satanás, el príncipe de las potestades del aire, se le permite tener la dirección de tales agencias destructoras. Los caldeos (Vs.17) estaban ubicados en la Mesopotamia (Iraq, Siria, Babilonia, Bagdad) al noreste de Jerusalén. No eran meramente robadores, sino guerreros experimentados, como se entiende, por cuanto formaron "tres escuadrones" y mataron a los cuidadores y se llevaron los camellos. Ahora, lo peor ocurre, el mal les llega a lo que está más profundo en un padre, los hijos. ¡Perderlos todos! ¡Los que por tantos años habían sido objetos de sus cuidados y esperanzas; esto era cosa extremadamente dura para Job! Se dice que si hubiesen muerto cuando estaban orando Job habría podido tener algún consuelo, pero los perdió cuando comían, bebían y tenían juerga. Vino un gran viento del lado del desierto azotando la casa violentamente (Vs.19). "Entonces Job se levantó…" (Vs.20) A raíz de su turbación interna, era el comienzo de tomar alguna acción. Habría escuchado con calma una noticia, dos noticias, tres y ya no pudo más, entonces hizo duelo, rasgó su manto; era señal de profundo dolor, afeitó su cabeza y se postró en tierra y adoró. ¿Qué harías tú? Para muchos sería aquel el día en que se manifestaría todo lo que tienen dentro, rebeldía, coraje y lo que es grande en los hombres: el orgullo y la gran soberbia. "Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá." (Vs.21) Job no se permitió a sí mismo cometer ninguna locura contra Dios. No tuvo insensatez (despropósito=hecho inoportuno, error, absurdo o despreciable). En las Escrituras esto es siempre equivalente a iniquidad (maldad, perversidad, pecado). Cuando el hombre peca a quien perjudica es a sí mismo, no es a Dios (Proverbios 8:36 "Más el que peca contra mí, defrauda su alma…"). Debemos someternos a las pruebas; no porque veamos la razón de ellas, ni porque son asuntos de la casualidad, sino porque Dios las determina o las permite y tiene el derecho a enviarlas y tiene Él sus propias razones buenas de enviárnoslas. Llegó el día señalado para que los ángeles se presentasen a rendirle cuentas a Dios (Job 2:1) Ahora, también Satanás tendría un informe especial para rendirle a Dios respecto a Job. El demandante ante el tribunal de Dios hace de nuevo su aparición en escena. La pregunta es de Dios: "¿De dónde vienes?" Satanás le contesta: "De rodear la tierra y de andar por ella." (Vs.2) Ay hermano, ¡cuánto hay que temer a Dios! Porque como Juez, Él es quien lleva la tierra y ninguno está lejos de ser probado de la misma manera. Por caminar por la tierra ya Satanás tenía un buen informe de Job. ¿Por qué no de ti? Job retiene, guarda, mantiene su integridad de manera intachable (Vs.3). Su prueba no ha afectado su creencia, se mantiene sólido, de una sola pieza. Dios admira el proceder de Job; que guarda su pureza. El diablo no se puede quedar callado ante esto, ahora tenía otra forma de seguir acusando a Job pues lo quería destruir de todas maneras. "Todo lo que el hombre tiene lo dará por su vida." "Piel por piel." (Vs.4) Satanás ahora está dejando ver a Job como si fuera un hombre egoísta, algo muy común de los humanos. El diablo quería decir: Job llevará con integridad la pérdida de sus bienes y de sus hijos, porque éstos no son sino bienes externos y sustituibles, pero a fin de salvarse la vida, si Tú le tocas los huesos y la carne, lo abandonará todo, hasta su religión misma (Vs.5). Dios le contesta: "No lo mates (perdónale la vida) (Vs.6)." Satanás demuestra su ingenuidad al infligirle dolor a Job y también demuestra su conocimiento de cuánto el cuerpo de uno puede soportar sin llegar a fallecer. Satanás no podía torturar su mente, solo su cuerpo. Hirió el cuerpo de Job con una sarna maligna (Vs.7) para llevarlo a que maldijera a Dios, cuando se viera a sí mismo hecho una piltrafa (pellejo). Sucedido esto, a Job todos lo dejaron; pensarían que era contagioso y sentirían repugnancia por él. Job usaba un pedazo de tiesto para rascarse la más cruel pudrición de su carne (Vs.8). La esposa de Job le dice: "Maldice a Dios y muérete." (Vs.9) Entrégate a lo que Satanás quería, a la rebelión contra el Creador. El diablo no la destruyó, pero sirvió de instrumento de tentación. "Hablas como las mujeres fatuas (sin razón, sin juicio)." (Vs.10) Ella decía: "¿Insistes en tu integridad?" Era como decirle: "¿Permaneces tan manso, tan cobarde como para someterte todavía a Dios, que no te premió, sino que te azota sin compasión cuando no has hecho nada malo?" "Sal de esa piedad y deja a Dios, basta." Pero, Job riposta: "Solo el bien recibiré de Él y el mal no lo recibiré." En todo esto Job se mantuvo fiel a Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Job Lo Pierde Todo y Es Herido Con Una Sarna Maligna
Job 1:20-22
“Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.”
Todas las aflicciones le llegaron a Job al mismo tiempo, tramadas por Satanás para aplastarlo sin dejarle tiempo de recobrarse. Pero Job se postró en tierra y adoró, y en todo esto no pecó. Estos son los puntos para la semana.
- El día de fiesta de sus hijos le llegó a Job la noticia más amarga: los sabeos, el fuego del cielo, los caldeos y un gran viento. Cada vez escapaba uno solo para llevarle la misma clase de noticia.
- Lo peor tocó lo más profundo de un padre: perdió a todos sus hijos. El sufrir desespera y agobia, y uno se pregunta qué mal ha hecho; para muchos, ese sería el día de sacar rebeldía, coraje y orgullo.
- Job rasgó su manto, rasuró su cabeza, se postró en tierra y adoró. No se permitió cometer ninguna locura contra Dios, porque cuando el hombre peca, a quien perjudica es a sí mismo.
- Debemos someternos a las pruebas, no porque veamos la razón de ellas ni porque sean casualidad, sino porque Dios las determina o las permite, tiene el derecho de enviarlas y tiene sus propias razones buenas.
- Satanás anda rodeando la tierra, y ya tenía un informe de Job. ¡Cuánto hay que temer a Dios! Ninguno está lejos de ser probado de la misma manera. ¿Por qué no tú?
- Satanás acusó a Job de egoísta: «Piel por piel». Dios le permitió herirlo con una sarna maligna, pero no quitarle la vida; todos lo dejaron, y se rascaba con un pedazo de tiesto.
- Su esposa le dijo: «Maldice a Dios y muérete», pero Job le respondió que hablaba sin juicio. Retuvo su integridad, de una sola pieza, y en todo esto se mantuvo fiel a Dios.
Cuando esta semana llegue una mala noticia o una pérdida, antes de quejarte haz lo que hizo Job: póstrate, adora y di: «Sea el nombre de Jehová bendito».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Tiesto para Rascarse
Job 1:20-22
Para leer en voz alta con los niños
“Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Job dijo que todo lo que tenía se lo había dado Dios, y que aunque lo perdiera todo, seguiría bendiciendo a Dios. Después el diablo le llenó el cuerpo de llagas, todos se alejaron de él, y Job se sentaba a rascarse con un pedazo de barro roto.
- Job era un hombre bueno que amaba a Dios. El diablo quería que Job se enojara con Dios, y le mandó una mala noticia detrás de otra, sin dejarlo respirar.
- Unos ladrones se llevaron sus animales, un fuego quemó sus ovejas y un viento fuerte tumbó la casa donde estaban sus hijos. ¡Qué tristeza!
- Job lloró y rompió su ropa, pero no le gritó a Dios ni dijo nada malo contra Él. Estar triste no es pecado; lo malo es rebelarse contra Dios.
- El diablo anda rodeando la tierra buscando a quién probar. Por eso hay que amar a Dios de verdad, no solo cuando todo va bien.
- Hasta su esposa le dijo que dejara a Dios, pero Job no le hizo caso. Cuando alguien te invite a darle la espalda a Dios, puedes decir que no, como Job.
- Dios veía todo lo que pasaba y no dejó que el diablo le quitara la vida a Job. Aunque no entiendas una prueba, Dios sigue siendo bueno y tiene sus razones.
¿Qué haces tú cuando algo te sale mal?
Esta semana, cuando algo te ponga triste, dile a Dios en oración: «Aun así, te amo».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
