Introducción: ¡Quién puede entender tanta soberanía, majestuosidad y tanto poder! Vivimos la vida como si el Mundo fuera nuestro. En una carrera desenfrenada; cuando en realidad, el Mundo, esta superficie donde vivimos, cuelga sobre nada. Tenemos que vivir por fe, ¿Por qué quién le dice al Sol que no caliente más, al mar cuál es su término y a la lluvia que no caiga más? El Dios soberano; Éste es quien lo determina. Esto es algo que provoca a siempre creerle a Dios. Él da la orden y el Espíritu Santo la ejecuta. Jesús terminó su ministerio en la tierra y dijo: "Consumado es." Pero el Espíritu de Dios no ha terminado, Él continúa su trabajo de veinticuatro horas. Porque ¿Quién cuida la Tierra, si no es el Espíritu de Dios? Dios está dando instrucciones constantemente y el Espíritu moviéndose sobre la Tierra desplegando el poder, siempre a favor. Esta posición, este trabajo de "cuidar" le pertenece solo a Él. No es de ningún hombre, ni de ninguna mujer. Si yo (la pastora), pudiera provocar la atención de ustedes, de tal manera que ustedes permitieran y se abrieran para recibir éste tan grande poder; el Espíritu haría; se concretaría su labor en usted. También Jesús recibió este poder. Cuando Él murió, ya no podía abrir sus ojos, ni extender sus manos, ni mover sus pies, pero llegó el Espíritu y lo levantó. ¡Vamos a descansar en esta gracia de Dios! Así como el Padre sostiene la Tierra, así es también con nuestras vidas.
Génesis 1:2 "Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas." La tierra estaba desordenada y vacía y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, entonces el abismo y la tierra era lo mismo. Estaba todo mezclado, no había diferencia de nada, solo un desorden. Si Dios hubiera querido, desde el principio lo hubiera hecho todo con un orden, pero Él nos quería dejar una enseñanza, quería que nosotros fuésemos personas sabias y que tuviésemos confianza en Él. Dios quiere que el pueblo actúe en fe y en poder, que se descanse totalmente en Él. Que recibamos su gracia para poder lograr cosas más allá de lo común, cosas que no las logra cualquiera. Había un desorden y un vacío, no había norte ni sur, todo en soledad total; nada digno de admirar. No había luz, todo estaba en tinieblas sobre la faz del abismo. Hablando hipotéticamente, si en ese tiempo de desorden en la Tierra nosotros hubiéramos estado al lado de Dios en el Cielo y Él nos hubiera dado la instrucción de ir a vivir a la Tierra, de seguro que le diríamos que no. ¿Quién iba a cambiar toda la hermosura del Cielo por un abismo? Entonces Dios lo hizo todo en la Tierra pensando en nosotros, que ya habíamos sido escogidos, ya nos había predestinado. Y estos escogidos están en una Iglesia hoy porque ese es el lugar de los santos. Dios nos protege del mal. ¿Quién se puede levantar en contra de nosotros, que Jehová no nos defienda? El ordenó la tierra, la preparó para ti y para mí. Pero no olvidemos que nuestro paso por ella es pasajero y el día de ir al Cielo va a llegar.
En ocasiones vemos desorden en nuestro hogar, nuestra familia, nuestro trabajo; y equivocadamente le damos lugar a la queja y a los lamentos. ¡Pero Dios ha cambiado nuestro lamento en baile! Si logramos ver esa soberanía de Dios en lo que ya Él hizo para nosotros, en su creación; entonces podremos alcanzar lo que nos falta. Dios le dice al Espíritu que se nos revele. Él comienza a hablarnos y a guiarnos, y cuando esto sucede, cuando el hombre y la mujer de Dios perciben esto, comienzan a pedirle al Espíritu Santo que obre en su ser y el orden comienza a surgir en la vida del que ha creído. ¡Que pena que no sacamos tiempo para esto!
Leticia, la hermana que está encargada de la obra en México, decía que desde que la pastora fue allá, el poder del Espíritu fue derramado en su vida y hubo un cambio total. Dios le dio vida, antes había oscuridad y desorden, pero cuando llegó el gran Dios, todo cambió. Mientras más crece la fe, tomamos la montaña con todo y raíces y la movemos, porque hemos creído en ese Dios que hizo los Cielos y la Tierra. Cuando eres escogido, dejas lo que sea por Dios, aunque nos preocupemos por la familia, por el trabajo, por el gobierno y hasta por las naciones. Vivimos preocupados por todo, nos preocupa el futuro, pero poderoso es El que está en el Tercer Cielo y tiene su Espíritu trabajando en la Tierra. Estos desesperos nos llevan a una angustia que no nos deja ver el poder de Dios, y aquí es que pecamos, razonando con un pensamiento tan escaso. Pero Dios nos ha escogido, esta es su soberanía, y Él le revelará esto al que tiene su Espíritu.
Job pasó por una situación sumamente difícil, perdió todo, hasta a su familia. Su esposa le dice: "Maldice a Dios." y sus hijos murieron todos. Pero aún así, él le dice a sus amigos "Cuelga la tierra sobre nada." Pero aquí, en este momento difícil que le llega a todo hombre y mujer, cuando se termina todo, es que reconocemos que "Cuelga la tierra sobre nada."
En estos días un hermano tuvo un sueño donde me veía a mi muerta y una hermana empujaba mi ataúd por el pasillo de la iglesia, diciendo, "Lean el Salmos 104." Y todo lo que he estado leyendo me cita ese Salmos. Dios me dice: "Esta es la creación, yo soy el proveedor, los hermanos son así porque Yo los he creado así. Es necesario que conozcas mi poder, que yo soy el Creador, el soberano Dios. Luego que entiendas esto, comienza a vivir creyéndole a Él. Aquel que le cree, comienza a ver cuán soberano es Dios. Cuando venimos a la iglesia es para desechar el pecado y adorar al Creador postrados delante de Él. El Espíritu me lleva a un Dios muy grande, que me cuida, que me señala con su dedo, que me hace ser conocida por los ángeles. ¿Habrá que esperar en otra cosa? ¿Habrá que angustiarse?
Spurgeon decía que lo único que podíamos hacer en las personas era que nos prestaran sus oídos, su atención, porque su corazón es resbaladizo como el pez y se escapa fácilmente pues es muy difícil de sostener. Pero el ministro de Dios lo puede hacer solo por medio del Espíritu Santo, para que le creamos al Dios grande. El Espíritu es el que hace en los hermanos, en la iglesia. Yo descanso en Dios y predico la Palabra. Por eso es que me he levantado en constante oración. En el Señor no se vive por temporadas, a Dios se le sirve siempre en las buenas y en las malas.
Génesis 2:7 dice: "Sopló en su nariz aliento de vida." Él sopló su Espíritu, se lo dio al hombre. El mismo que se movía sobre la faz de las aguas, el mismo que trajo el orden. El teólogo Mateo Henry dice,"Se necesita que la gracia obre un bendito cambio," y este cambio lo trae el Espíritu. Jesús le dijo a Pedro que Satanás lo había pedido para zarandearlo, y así mismo pidió a Job, pero él permaneció fiel y el Espíritu obró.
Job 26:13 dice: "El Espíritu adornó los Cielos. " Él puso las estrellas con todo su esplendor, ¿Quién las puede tocar? En un comentario que leí recientemente decía que el Espíritu seguía haciendo en nosotros hasta el día de la muerte, hasta esos últimos instantes. ¡Puedes imaginarte el cuidado que el Espíritu tiene con nosotros!
No queremos que nuestros hijos se pierdan y para tratar de impedir esto les imponemos una disciplina para guiarlos, pero lo que nos inquieta continúa perturbando nuestra tranquilidad; ¿Hasta cuándo? Hasta que descubres que el Espíritu se hará cargo de todo. Tu responsabilidad tiene límites, y ahí es que le dices al Señor, "Sigue tú."
Nosotros antes de llegar al Señor éramos materia muerta. ¡Que sería de nosotros si Jesús no hubiera llegado! Pídele al Señor que sople en tu nariz, para que su Espíritu te vivifique. Pídele ser encaminado a su voluntad. Aunque en ocasiones veamos que no hay salida, es mentira de Satanás, sí la hay. Necesitamos que el Espíritu Santo esté sobre nuestros niños, jóvenes, adultos, ancianos, hombres y mujeres, para que seamos uno, para alcanzar las promesas de Dios. COMIENZA A DEPENDER TOTALMENTE DEL ESPÍRITU SANTO, RECLAMA TU CAMBIO.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
