Hace unos días atrás yo quería "desintoxicarme" de la mente, de los pensamientos. Quería sacar de mi mente todo lo que no me dejaba que yo despertara en paz en la mañana. Es que los pensamientos en la noche deben estar dominados y quietos para poder tener el descanso de la mañana. Cuando no es así, el día comienza en preocupaciones y pronto viene el desmayo de las fuerzas. Debemos tener la mente tranquila y descansada en la noche para comenzar la mañana en fe y así poder trabajar con el afán que de por sí trae el día. El vivir "intoxicada" en la mente es como un "veneno" que quiere robar la fe del hijo de Dios. Nos es necesario acostarnos en paz y dormir en paz para iniciar el día con fuerzas y en fe.
Salmos 4:1 "Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia." Pedir a Dios que responda es dejar ver un poco de duda. Fíjate que Dios nos ha librado de peligros y problemas cientos de veces; así que por esta razón debemos estar confiados de que el Dios Todopoderoso no nos dejará solos EN EL PROBLEMA O PELIGRO QUE PUEDA LLEGAR por duro que parezca ser. ¡Lo que Dios empezó lo llevará hasta el final! Yo puedo hacer las cosas a medias, pero Dios no hace nada a medias. Hasta que nuestra necesidad cese Él nunca dejará de ayudarnos. Podemos ver que Israel necesitaba el maná todos los días hasta que pudiera llegar a la Tierra Prometida. Después de que llegaron y pasaron el Jordán se terminó el maná, ya no les era necesario el alimento del Pueblo de la Promesa. Dios los ayudó dándoles el maná hasta el final.
Muchas cosas nos vienen para quitarnos la fe, se nos convierte todo en un desespero y pareciera que Dios no está presente. Eso difícil que nos ha tocado vivir nos hace pensar que estamos solos y ahí es cuando decimos: "Respóndeme cuando clamo…" Entendamos hoy, que tenemos que "desintoxicarnos" del pensamiento que nos atormenta y que nos está obstaculizando la fe. ¡Dios está dispuesto para escucharnos!
Salmos 4:2 "Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, amaréis la vanidad y buscaréis la mentira?" Podemos pensar: "¿hasta cuándo intentan los enemigos nuestros hacernos burla de nuestro honor y son capaces de mofar la reputación de nuestras vidas?" Nuestros enemigos nos pueden decir que somos malos, que somos chismosos, que destruimos, etc. Se llenan sus bocas con todo lo que quieren decir de nosotros para dañar nuestras vidas. Pero, al hablar dejan ver la maldad de ellos mismos, aún con sus conductas vergonzosas piensan ensuciar la vida de uno que lo que ha hecho es amar. Para las personas es una diversión el hablar de uno, tenernos en sus bocas. ¿Porque han de seguir en su diversión? En el Señor Jesús vemos como sucedía esto. La vida de Jesús era pura; pero los judíos de su tiempo llevaron su honra en infamia. La HONRA es el respeto y la buena opinión, es el honor de alguien. La INFAMIA es la conducta malvada, vil; es una maldad que afecta el crédito de una persona. El Señor Jesús tenía que irse a su descanso físico luego de hacer sus inútiles llamamientos a los hombres de Israel. Ellos lo menospreciaron y lo infamaron. Salmos 4:2 "¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira?" Este mensaje es dirigido al mundo malvado. Acuérdate tú, que Dios ha escogido al piadoso para Sí. Salmos 4:3 "Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a Él clamare."
El que escribe este salmo es David quien era el rey de Israel por orden divina y ahora nosotros SOMOS EL PUEBLO DE Dios. Seamos claros y estemos dispuestos a decirles a nuestros enemigos a la cara que están luchando contra Dios cuando se afanan por derribarnos. Hagamos memoria de Pablo cuando antes de convertirse perseguía a los discípulos. Le dijo el Señor: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. (Hechos 26:14) Maltratar a los discípulos de Jesús equivalía en realidad a pelear contra Dios; un proceder que solo iba a dañar a Saulo. El aguijón a que el Señor se refería era la punta afilada de metal en el extremo de una vara larga que se usaba para las bestias. Las coces son sacudidas o golpes violentos que hacen las bestias contra el agujón hiriéndose y causándose mucho dolor. El Señor usó esta comparación con la conducta de Pablo peleando contra Dios cuando perseguía a los nuevos creyentes. Gloria Dios que Pablo se arrepintió y se convirtió.
Sepas que eres piadoso y que Dios te escogió, que el que pelea contigo te da patadas, pero a la vez se entierra el aguijón; es que se está metiendo con Dios y con el destino de Dios para tu vida. Somos como David, somos de Dios. Así que, podemos decir: "En paz me acostaré y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado." Salmos 4:8 Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
