Introducción: Cuando nos hemos encontrado con Dios, el decirle "¡Levántate Dios!" es la frase que en nuestra boca tiene que estar, por los peligros que nos acechan. No todo está bajo control. Si Dios no quisiera moverse a favor nuestro, pereceríamos. No todos tienen el derecho de decir: "Levántate Dios." Tenemos un desierto que cruzar y podemos perecer en el camino por los peligros inesperados. Creemos que la iglesia siempre va a estar abierta y disponible y que por consecuencia, Dios siempre tiene que estar. No es así. En el desierto se mueven los vientos, es árido, seco y peligroso. Dios nos ha escogido para que no estemos ajenos de que existe la trampa del enemigo, y para que no caigamos en ella. Algunos artistas de nuestra época han reconocido a Dios en su camino, pero parece que cuando se les hizo muy difícil permanecer en Él, no hubo quien les animara a decir: "Levántate Jehová". Cuando los salmistas de Dios tienen que recurrir a cantar para que sea el impío quien escuche, es porque no pueden mover a Dios. Se tiende a escoger lo que sea más fácil cuando el camino se pone difícil. Es más fácil cambiar las cosas y caer en nuestras debilidades, que continuar por este Camino que es el más difícil.
Dile a Dios: ¡Levántate Jehová y sal a nuestro favor, porque yo tengo un propósito que cumplir y es llegar a la santidad! El camino es seco, duro, con muchos tropiezos y tentaciones como para que volvamos atrás. A veces tendrás que caminarlo enfermo, o tal vez en escasez.
David escribe este salmo luego de haberse llevado el Arca del Pacto y haber pasado por todos los problemas que pasaron él y el pueblo de Dios. Este salmo deja ver que Él se preparó como líder, que aprendió de Moisés estas palabras, este clamor: ¡Levántate Dios! Números 10:35 "Cuando el arca se movía, Moisés decía: Levántate, oh Jehová, y sean dispersados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen." Podemos ver en este texto, que David aprende esta palabra del gran líder Moisés. (En una encuesta secular, hecha recientemente, se buscaba cual había sido el líder por excelencia de todos los tiempos; y Moisés salió seleccionado. Aun hoy día, se admira su gran liderazgo. Él podía pensar que era un gran líder puesto por Dios para el pueblo de Israel, y tuvo que morir a eso, como parte de su orgullo, para enfrentarse con Dios.) David era un hombre muy hábil y brillante y por su gran liderazgo, lo seguían hasta los rebeldes impíos, llenos de pecado. A través de David, ellos pudieron conocer a Dios. Si no, hubieran perecido en su pecado e inmundicia.
De ambos, Moisés y David, podemos ver que el hombre y la mujer que tienen a Dios, saben que: ¡Jehová es el que se tiene que levantar! Nosotros hoy tenemos el mismo enemigo, el que tienen todos: Satanás. ¿Quién es el que quiere detenerte? Mi enemigo es el mismo tuyo. Él quiere que tu y yo perezcamos, que no lleguemos a la meta, quiere lastimarnos tanto los pies para que no podamos caminar. Pero nosotros tenemos un compromiso y un deber que cumplir. Por eso David tuvo que detener el Arca, y fue a prepararse para ver como la movía para llevarla a Jerusalén. El se sentó con los sabios, con los que conocían la historia. Los Levitas sabían lo cuidadoso, lo serio, lo fuerte, lo estricto que era llevar el Arca. Ellos sabían esta frase, "Levántese Jehová" y entendían que al expresarla, Jehová sería su socorro y les dejaría llegar donde deberían llegar. Cuando conocemos que el poder está en Dios para vencer el mal que se levanta en contra nuestra, logramos cumplir el propósito de Él en nuestras vidas.
David pudo entender lo que Moisés decía; que para poder caminar aquel camino árido, había que hacerlo con Jehová. Moisés se fue al monte para ver a Dios, él iba tomando y ganando terreno, tomando lugar con una multitud que le seguía. El tenía que estar en una comunión con Dios y decirle a Dios delante del pueblo a cada rato, "Levántate Jehová defiéndenos de nuestros enemigos." La gloria de Dios estaba con ellos, de noche fuego y de día nube. ¡Que se levante Dios! ¡Que nos escuche!
Cuando Moisés subió al Monte Sinaí por 40 días, la multitud le preguntaba a Aarón que donde estaba Moisés que no bajaba al pueblo. Se desesperaron y le dieron una terrible idea a Aarón, quien aprovechó el momento y se creció delante de ellos acogiendo y aceptando la pecadora idea de hacer un ídolo. En cuestión de segundos, se recogió una gran ofrenda de oro, para hacer un becerro para adorarle. Éxodo 32: 1 Moisés desde el monte se dio cuenta que el ruido que hacía la multitud no era de pelea, sino que el pueblo estaba pecando en un frenesí de idolatría. Cuando nos olvidamos que nuestra vida tiene que ser siempre un clamor, ocurren estas cosas que le sucedieron al pueblo. Por la continua rebeldía de aquel pueblo, sabemos que todos los de aquella generación quedaron postrados en el desierto y los únicos que llegaron a la tierra prometida, fueron Josué y Caleb. Aarón, quien llegó a ocupar un lugar tan importante como sacerdote, complació al pueblo. Y el hombre y la mujer de Dios lo menos que debe hacer es esto. Éxodo 32: 25 "...el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos."
Está en nuestros corazones para quien queremos vivir. Cual es el motivo de nuestro caminar en esta tierra. Creceremos espiritualmente según lo que nosotros permitamos. Moisés estaba rodeado por el enemigo. Dios no nos llamó a sobrevivir, sino para llegar a la tierra prometida. Por esa gran razón, Para levantar a Dios hay que tener un corazón santo.
"Levántate Jehová y sean esparcidos nuestros enemigos." Que sea quitado del medio todo aquél que no quiere que tú llegues. Que sean turbados y que se le pierda su ruta a aquellos que mal quieren para tu vida. Lucifer fue derrotado en la cruz del Calvario. Él no nos puede tocar, si Dios no se lo permite. La historia nos habla de un Job que fue probado, pero Dios le conocía que tenía un corazón bueno. Job 1: 8, 12
El enemigo quiere poner tropiezo, para que tú no llegues al final de tu camino. Existe un gran problema cuando nos quedamos detenidos en el tropiezo y queremos mover la obra de Dios estando en esa condición. Todo cristiano y todo líder tiene que cuidarse, porque el hastío nos acecha y podemos caer en ese tropiezo. Digamos siempre: ¡Levántate, oh Dios, sobre todo aquello que viene a destruir la iglesia, sobre lo que es burla! Hagamos como David que se asesoró con sus sabios, y ellos le enseñaron a decir esta frase, "!Levántate, oh Dios!"
¡Que Jehová aparte de ti los que le aborrecen, para que puedas llegar hasta el final! "!Levántate, oh Dios!"
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Levántese Dios y sean esparcidos sus enemigos
Salmos 68:1
“Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen.”
Quien se ha encontrado con Dios sabe que «¡Levántate, Dios!» tiene que estar siempre en su boca, porque tenemos un desierto que cruzar y peligros que no esperamos. No todo está bajo control: si Dios no se moviera a nuestro favor, pereceríamos. Estos son los puntos para la semana.
- No pienses que Dios siempre tiene que estar. El desierto es árido, seco y peligroso, y cuando el camino se pone difícil tendemos a escoger lo más fácil y a caer en nuestras debilidades.
- Dile a Dios: «¡Levántate y sal a nuestro favor, porque tengo un propósito que cumplir, llegar a la santidad!». A veces ese camino se camina enfermo o en escasez, pero se camina con Él.
- David aprendió este clamor de Moisés, que decía cuando el arca se movía: «Levántate, oh Jehová, y sean dispersados tus enemigos». David se sentó con los sabios para aprender a mover el arca con cuidado.
- Tenemos el mismo enemigo, Satanás, que quiere lastimarnos los pies para que no lleguemos a la meta. Cuando sabemos que el poder para vencer el mal está en Dios, cumplimos su propósito en nuestras vidas.
- Mientras Moisés estaba en el monte, el pueblo se desesperó y Aarón lo complació haciendo un becerro de oro. Cuando olvidamos que la vida tiene que ser un clamor, pasan estas cosas, y aquella generación quedó postrada en el desierto.
- Dios no nos llamó a sobrevivir, sino a llegar a la tierra prometida, y para levantar a Dios hay que tener un corazón santo. El enemigo no nos puede tocar si Dios no se lo permite, como vemos en Job.
- El enemigo pone tropiezos, y el hastío acecha a todo cristiano y a todo líder. No te quedes detenido en el tropiezo: clama siempre «¡Levántate, oh Dios!» sobre todo lo que viene a destruir la iglesia.
Cada mañana de esta semana, antes de salir de tu casa, dile a Dios en voz alta: «¡Levántate, Jehová, y sal a mi favor!».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Moisés Clama en el Desierto
Salmos 68:1
Para leer en voz alta con los niños
“Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: cuando Dios se levanta, sus enemigos salen corriendo. Moisés decía estas palabras cada vez que el arca de Dios se movía por el desierto, y David las aprendió de él.
- El desierto era seco, caliente y peligroso. Moisés sabía que el pueblo no podía cruzarlo solo; por eso, cada vez que salían, clamaba: «¡Levántate, Dios!».
- David aprendió esa oración de Moisés. Antes de llevar el arca a Jerusalén, se sentó con los sabios para aprender a hacerlo bien, como Dios manda.
- Un día Moisés subió al monte y se tardó. El pueblo se desesperó, y Aarón les hizo un becerro de oro para adorarlo. Eso estuvo muy mal, y aquel pueblo no llegó a la tierra prometida.
- El diablo quiere ponerte tropiezos para que no llegues a la meta. Pero él no te puede tocar si Dios no se lo permite.
- Tú también puedes clamar «¡Levántate, Dios!» cuando tengas miedo, cuando algo esté difícil o cuando te den ganas de hacer lo malo.
- Para que Dios se levante contigo, tu corazón tiene que estar limpio. Pídele perdón cuando falles y sigue caminando con Él.
¿Qué cosa difícil tienes esta semana en la casa o en la escuela?
Cada mañana, antes de salir, di en voz alta con tu familia: «¡Levántate, Dios, y ayúdame!».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
