Mega Zoé
Estudio #0874Iglesia en las casas

Poned El Corazón En Las Cosas De Arriba

Poned El Corazón En Las Cosas De Arriba enseña a huir de la tentación y cuidar la comunión cristiana.

Nuevo TestamentoColosenses6 min lectura

Una persona se convierte a Cristo cuando se arrepiente de sus pecados y ya no quiere seguir viviendo alejado de Dios según la vida de pecado que llevaba. Cuando se convierte, entonces es bautizado en las aguas donde simbólicamente MUERE Y RESUCITA. Primero, es enterrado, sepultado en las aguas (como si fuera en la tierra) como un símbolo de que HA MUERTO A SU PASADA VIDA DE PECADO. Entonces, cuando sale del agua (al ser levantado del agua por aquel que lo está bautizando) es como si RESUCITARA A UNA NUEVA VIDA. Ahora bien; si es así, el nuevo cristiano ¡debe seguir un camino nuevo de justicia agradable a Dios! Al salir del bautismo, como si saliera resucitado del interior de la tierra hacia la superficie, saldrá como ¡UNA PERSONA DIFERENTE! ¿Dónde está la diferencia entre antes y después del bautismo? En que a partir del bautismo LOS PENSAMIENTOS del cristiano se centrarán en ¡LAS COSAS DE ARRIBA! Por eso, el apóstol Pablo decía en el Vs 3:2 "Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra." Hay que dejar de estar obsesionados con las cosas triviales (sin importancia, vanas) y pasajeras de la tierra; porque ahora estaremos totalmente implicados (involucrados, envueltos) en ¡LAS REALIDADES DEL CIELO!

Entonces el cristiano empieza a ir a congregarse. Pero, muchos piensan y actúan erróneamente sobre Cristo y la Iglesia. Se han convertido a Cristo, pero comienzan a poner su mirada en la Iglesia buscando más que sea allí donde se le ayude y que hasta se le complazca. Miran a la iglesia, como la que tiene la obligación con ellos, en vez de mirar a Cristo. Esas personas siguen mirando abajo a la tierra y no miran hacia arriba donde está el Señor. ¡ES QUE TÚ TE DEBES A CRISTO! El cristiano debe considerar todas las cosas sobre el trasfondo de la "eternidad" y ya no vivirá como si este mundo fuera lo único que importara. Las cosas que el mundo considera importantes dejarán de obsesionarnos. Las ambiciones que dominan el mundo serán incapaces de impactarte. La vida del cristiano está escondida con Cristo en Dios ("Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios." Colosenses 3:3). Se experimenta una muerte espiritual en el Bautismo y ya no estamos escondidos en la tierra, sino ¡EN CRISTO! La experiencia de los cristianos originales era que el mismo acto del bautismo ¡REVESTÍA A LA PERSONA CON CRISTO!

"Buscad las cosas de arriba…", deja de buscar tanto lo de aquí que te lleva a lo carnal, pues nuestra carne lo que ha querido siempre es destrozarnos. La vida nuestra está escondida con Cristo en Dios. Es en Cristo que tú estás escondido; en su cruz, en su sangre, metido dentro de Dios. Lo que está escondido está oculto; el mundo no puede descubrir ¡el secreto del cristiano! ¡Cristo es nuestra vida! ¡Él es tu vida!

Pablo decía en Filipenses 1:21 "…para mí el vivir es Cristo…" Años antes, le dice a los gálatas: "…ya no vivo yo, más vive Cristo en mí…" (Gálatas 2:20). Este pensamiento era muy querido por Pablo. Muchos, hoy día, dicen que su vida es la música, sus hijos, el deporte, el trabajo, etc. Pero, para el creyente ¡SU VIDA ES CRISTO! Volvamos al principio del pasaje bíblico de Colosenses, es precisamente por eso que el cristiano centra su mente y su corazón en las cosas de arriba y no en las de este mundo. El cristiano lo juzga todo a la luz de la cruz de Cristo, a la luz del amor "del que se entregó a Sí mismo para salvarlo." Cuando se miran las cosas a la luz de la cruz entonces las riquezas, las ambiciones y las actividades del mundo se aprecian en su justo valor. Al cristiano Dios le permite centrar todo su corazón en las "cosas de arriba."

Hacer morir la parte nuestra que es terrenal. "Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros…" Colosenses 3:5 "…fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría… ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros…" No busquemos que nos venga la ira de Dios por estas cosas. "…cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia…" Colosenses 3:6 Aquí vemos las demandas éticas (la disciplina, las costumbres y normas que dirigen el comportamiento humano) del Evangelio en la situación en que se encontraban los hermanos colosenses, amigos de Pablo. Pablo empieza con una demanda enérgica. El Nuevo Testamento no vacila nunca en exigir con cierta violencia la total eliminación de todo lo que está en contra de Dios. Hay que darle muerte a cualquier parte de nuestro "yo" que esté en contra de Dios y que nos impida cumplir su voluntad. Hay que matar el egoísmo y dar por muertos todos los deseos y ambiciones egoístas. ¡Qué sea una transformación radical (de raíz toda, completa) de la voluntad sacando radicalmente el "yo" del centro de nuestro universo! ¡Hay cosas que hay que quitar!

LA FORNICACIÓN Y LA INMUNDICIA tienen que desaparecer. La castidad fue la única virtud totalmente nueva que aportó el cristianismo al mundo. LAS PASIONES DESORDENADAS Y LOS MALOS DESEOS, esos deseos indebidos que llevan al hombre de aquí para allá. LA AVARICIA, que es uno de los pecados más feos. Es el deseo de tener más; eso es avaricia. Un deseo insaciable, es como tratar de llenar de agua un recipiente que tuviera un agujero en el fondo. Lo definían como el deseo pecaminoso de lo que pertenece a otros. Se ha descrito como egoísmo despiadado. Su idea básica es el deseo de lo que uno no tiene derecho a poseer. Es el deseo de dinero que conduce al robo, lo contrario del deseo de dar. Tal deseo es idolatría. La esencia de la idolatría es el deseo de tener más.

La ira de Dios no puede por menos que recaer sobre el que hace estas cosas. La ira de Dios es sencillamente la regla del universo que dice que una persona segará lo que haya sembrado y que nadie puede evadir las consecuencias de su pecado. ¡Hay cosas de las que hay que despojarse! Hay que renunciar a todo placer impuro. Hay que despojarse de LA RABIA Y DEL MAL GENIO (Vs.8). La rabia es una explosión repentina que se produce de pronto y desaparece de pronto. LA MALICIA es la crueldad mental, una maldad en la mente. Escapar de LA CALUMNIA y NO MENTIRSE LOS UNOS A LOS OTROS. ¡Cuidado con LAS PALABRAS OBSCENAS! Nuestro hablar debe ser amable, puro, que sea veraz (que se diga la verdad).

El que pone su mira, su corazón en "las cosas de arriba" vive agradando a Aquel que lo amó y que lo perdonó salvándolo del pecado. ¡Vivirá en vida nueva! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz