No hay sentimientos nuestros que deban interponerse en los tratos de Dios con los hombres. Hay que actuar siempre de acuerdo a la vivencia y dirección del Espíritu Santo. Era muy fuerte el sentido de pena y de tristeza del profeta Samuel hacia el rey Saúl (I Samuel 15: 10, 11 "Y vino palabra de Jehová a Samuel, diciendo: Me pesa haber puesto por rey a Saúl porque se ha vuelto de en pos de mí y no ha cumplido mis palabras. Y se apesadumbró Samuel y clamó a Jehová toda aquella noche."). Eso deja ver que Samuel era un hombre sin odio, que era amable. Pero, tales sentimientos estaban en "pugna" con su DEBER PÚBLICO COMO PROFETA. Samuel era un profeta de Dios, no era para sí mismo que trabajaba. El profeta es de Dios y para Dios Samuel debía obrar siempre. Samuel trabajaba para Dios y hacía su trabajo para bien del pueblo. ¿Qué eres tú y cómo haces?
Samuel debía entender que el propósito declarado de Dios de transferir el reino de Israel a otras manos que no fuesen las de Saúl no era una amenaza airada, sino algo mucho más elevado: era un decreto fijo e inmutable. De modo que el profeta DEBERÍA HABERSE SOMETIDO MÁS PRONTO A LA MANIFESTACIÓN DECISIVA DE LA VOLUNTAD DIVINA. Para no dejar lugar a dudas de que aquello era lo que Dios había decidido Samuel fue enviado a una misión privada para ungir a quien sería el sucesor de Saúl (I Samuel 15: 10, 11 "Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y ven te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey."). ¡Dios LLEVA UN ORDEN SOBRE LA TIERRA Y ESE ORDEN NO SE PUEDE AFECTAR NI CAMBIAR! Por lo tanto, nos es necesario entender que nuestro trabajo es para Dios a favor de la justicia. Cuando el que Dios escoge se llena o actúa conforme al pensamiento limitado que pueda tener entonces nunca hará bien lo de Dios, nunca hará bien el deseo de Dios, su voluntad.
"Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si Saúl lo supiera, me mataría." I Samuel 16:2 Se trabaja para Dios y hay que obedecerle a Él aunque así se provoque la ira del hombre. Tenía el pueblo una necesidad, ya Saúl no podía seguir siendo el rey de Israel. O se quitaba o moría, lo que fuera, pero había que poner a otro rey sobre Israel. Y ese nuevo rey sería ahora uno que tendría un corazón como el de Dios, ¡ESE SERÍA DAVID! El cambio era para mejor, pero Samuel dijo, "¿Cómo iré?" Este es un nuevo caso de la debilidad de Samuel, ya que Dios lo había enviado y lo protegería mientras ejecutara Su mandato. Dios le dice a Samuel: "(Ve) y di, a ofrecer sacrificio a Jehová he venido." I Samuel 16:3 "Y llama a Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y me ungirás al que yo te dijere." Dios le dio la solución a Samuel. El Señor da la solución de acuerdo al temor del interior del ser humano. Los temores se deben arropar de la fe de que ¡Dios ES EL QUE PELEA LA BATALLA!
¡OBEDECER! Eso tenía que hacer Samuel. Dios le dijo: "Ungirás al nuevo rey que vive en casa de Isaí." Samuel desconocía, pero ¡Dios sí conocía a David! Le dijo que llamara a Isaí, al padre de David, al sacrificio. Samuel, como profeta del pueblo de Israel, tenía derecho de invitar al sacrificio a quien él quisiera; él era un profeta sentimental pero obediente. Esa es la autoridad del que trabaja para Dios y hace su perfecta voluntad. Dios, entonces, envió temor sobre los moradores de Belén. (I Samuel 16:3 "Hizo, pues, Samuel como le dijo Jehová; y luego que él llegó a Belén los ancianos de la ciudad salieron a recibirle con miedo y dijeron: ¿Es pacífica tu venida?"). Ese temor provocaba que se hiciera Su santa voluntad. Belén era una pequeña ciudad humilde y no pertenecía a las ciudades que frecuentaba el juez Samuel en sus visitas. Aquellos hombres temían que hubiere algún mal sobre la ciudad pues Samuel era el juez de Israel. Samuel, pese a sus temores y a sus sentimientos, obedece fielmente a lo que Dios lo envía. Aunque Saúl saliera a matarlo, ¡Dios con su poder lo defendería! ¡Le correspondía a Samuel "el gran riesgo" de la obediencia!
(I Samuel 19:23-24) En este otro maravilloso relato vemos que se manifiesta el poder de Dios para el que le obedece. Saúl cayó desnudo; es decir, desvestido de sus armas y de sus ropas exteriores en un estado de éxtasis. Aquel era el lugar santo, la escuela de los profetas, un lugar santo que estaba lleno de la presencia de Dios. Aquellos hombres enviados por Saúl fueron incapaces de agarrar y llevarse cautivo a David, lo cual era su misión; pero, se impuso la misión de Dios sobre la de Saúl. ¡Dios, HACIENDO QUE LA IRA DEL HOMBRE LO ALABARA CUIDÓ LA VIDA DE TODOS LOS PROFETAS, FRUSTRÓ LOS PROPÓSITOS DE SAÚL Y SALVÓ LA VIDA DE SU SIERVO!
Entonces, se santificó Samuel y todos los que irían al sacrificio (I Samuel 16:5 "El respondió: Sí, vengo a ofrecer sacrificio a Jehová; santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Y santificando él a Isaí y a sus hijos los llamó al sacrificio."). Esto es lo que hacen los que son capaces de asumir la autoridad de Dios, aquellos que obedecen a lo que Dios manda. ¿Y tú? Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Autoridad Para Hacer Valer La Voluntad De Dios
1 Samuel 16:1
“Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.”
No hay sentimiento nuestro que deba interponerse en los tratos de Dios con los hombres. Samuel lloraba a Saúl, pero Dios lo envió a ungir a David. La autoridad del que trabaja para Dios está en obedecer su voluntad aunque haya temor. Estos son los puntos para esta semana.
- Samuel clamó toda la noche por Saúl: era un hombre sin odio, amable. Pero esos sentimientos estaban en pugna con su deber como profeta, porque el profeta es de Dios y obra para Dios.
- Quitarle el reino a Saúl no era una amenaza airada, sino un decreto fijo. Samuel debió someterse más pronto: Dios lleva un orden sobre la tierra que no se puede cambiar.
- Cuando el escogido actúa conforme a su pensamiento limitado, nunca hará bien lo de Dios. Nuestro trabajo es para Dios, a favor de la justicia.
- «¿Cómo iré? Si Saúl lo supiera, me mataría.» Se trabaja para Dios y hay que obedecerle aunque se provoque la ira del hombre. Dios le dio la solución y lo protegería mientras obedeciera.
- Samuel no conocía al nuevo rey, pero Dios sí conocía a David. Sentimental pero obediente, fue a Belén: le correspondía el gran riesgo de la obediencia.
- Cuando Saúl mandó a prender a David, el poder de Dios se impuso en la escuela de los profetas: frustró los planes de Saúl y salvó la vida de su siervo.
- Samuel se santificó y santificó a Isaí y a sus hijos. Eso hacen los que pueden asumir la autoridad de Dios: obedecen lo que Él manda. ¿Y tú?
Identifica algo que Dios ya te mostró que debes hacer y que has aplazado por tus sentimientos o por miedo, y obedécelo esta semana confiando en que Él pelea la batalla.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Cuerno Lleno de Aceite
1 Samuel 16:1
Para leer en voz alta con los niños
“Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios le dijo a Samuel que dejara de llorar por el rey Saúl, que llenara de aceite su cuerno y fuera a Belén, porque allí estaba el nuevo rey. Imagina a Samuel caminando con su cuerno de aceite para ungir a David.
- El rey Saúl desobedeció a Dios, y Dios decidió poner otro rey. Samuel estaba muy triste por Saúl y lloraba toda la noche.
- Pero Dios le dijo: «¿Hasta cuándo vas a llorar?». Cuando Dios decide algo, no hay que quedarse lamentando, sino obedecer.
- Samuel tenía miedo, porque Saúl lo podía matar. Dios no lo regañó: le enseñó qué hacer y lo cuidó mientras obedecía.
- Samuel no sabía quién sería el nuevo rey, pero Dios sí sabía: era David, un muchacho con un corazón como el de Dios.
- Obedecer a Dios a veces da miedo. Pero cuando obedeces, Dios pelea por ti y te protege.
- Antes del sacrificio, Samuel preparó su corazón y el de la familia de David. Así se preparan los que obedecen a Dios.
¿Qué cosa nos da miedo hacer aunque sabemos que Dios quiere que la hagamos?
Esta semana, obedece enseguida cuando papá o mamá te pidan algo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
