1ra De Samuel 15:22-23
Samuel es uno de los profetas conocido en las Escrituras que de todo lo que dijo ninguna de sus palabras cayeron en tierra. 1 Samuel 3: 19, 20 Samuel era excelente en lo que era. Un profeta que toda palabra que decía era para temerle, pues se sabía que Dios estaba presente en todo lo que profetizaba. Samuel le hace esa pregunta a Saúl, "¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová?" 1ra de Samuel 15:22 Y es casi seguro que en Saúl y en los que con él estaban hubo pánico, porque cuando Samuel hablaba todos sabían que venía de parte de Dios. Samuel era un profeta estable que tenía comunión con Dios. Le decía Samuel que obedecer es mejor que el sacrificio, es decir, que obedecer debe ser lo primero en nuestras vidas. Por eso, Jehová busca corazones libres, porque cuando el corazón está pesado está lleno de opiniones. Esos de corazones voluntariosos, resulta muy difícil hablar con ese tipo de persona porque están demasiado llenos de su deseo y de opiniones propias que riñen con las de Dios y nada entra en ellos. Así que Saúl tenía ese gran problema, su corazón era pesado. Por esa razón muchas veces un mensaje puede llegar a tu mente y no llegar a tu corazón. Y ese es el trabajo de Dios con nosotros, nuestro corazón. En Saúl había mucha voluntad propia y se le hacía muy difícil entender lo que Samuel hablaba porque cuando nuestro corazón tiene muchas cosas escondidas se van cultivando y creciendo y luego se convierten en raíz de amargura, y se nos va fracasando la vida. Muchas veces nosotros mismos impedimos que esas cosas salgan a la superficie porque tendríamos que cambiar y los cambios no nos gustan porque somos obstinados y no podemos entender lo que es la voluntad de Dios en nuestras vidas. Saúl tenía su mente llena de pensamientos de conocimiento propio que no permitieron que la voluntad de Dios se estableciera en su vida, y por tal razón, las últimas palabras que recibió de Dios fueron: "Jehová te ha desechado del reino." "Me arrepiento de haberte escogido." 1ra de Samuel 15:11 Dios quiere formar en nosotros sus propósitos, pero nosotros somos los que decidimos, si nuestro corazón se pone terco Dios se va y busca otro corazón, por eso hermano permite que Dios trabaje en tu corazón. Tenemos que caminar siempre en obediencia, hacer la voluntad de Dios es mejor que los sacrificios. Pero ese pueblo no estaba haciendo los sacrificios como ordenó Jehová, ellos no habían cumplido, porque ellos no conocían lo que era obediencia. Génesis 2:16-17 Jehová le habla al primer hombre, Adán, y le dijo que no comiera del árbol de la ciencia del bien y del mal, pero ellos, Adán y su mujer Eva comieron, desobedecieron, y como consecuencia murieron física y espiritualmente. Dios quiere bregar con nuestra obediencia, pero lamentablemente, lo que nos hace mal eso hacemos y no obedecemos porque el corazón siempre está dispuesto para desobedecer, y por tal razón viene la muerte. Dios trajo la obediencia antes que la ley y luego por la desobediencia vino el pecado y por causa del pecado vino la ley sobre el hombre. Jehová tuvo que poner la ley para que un pueblo tuviera vida porque cuando el hombre es desobediente se tienen que crear reglas, mandamientos. Si el pueblo hubiera obedecido, si Adán y Eva hubiesen sido obedientes, esa obediencia hubiera prevenido la ley, pero ellos desobedecieron, llegó el pecado y con éste la ley. Pero los hombres no pudieron cumplir la ley, entonces, Jesús tuvo que venir y la cumplió. El hombre vive para romper todo, le gusta la lujuria, el adulterio, la avaricia, el desorden, la maldad. Por eso Dios quiere nuestros corazones para hacer en nosotros su voluntad y que corramos sólo detrás de la obediencia. Muchas veces creemos que podemos jugar con la obediencia, pero en realidad con lo que jugamos es con la muerte porque una vez nuestro corazón muere espiritualmente es muy difícil levantarse. Por eso debemos de cuidar el corazón y ser responsables para cumplir lo que nos es necesario. Cuando no obedecemos es porque pensamos que lo que hay en nuestro pensamiento es mejor que lo que Dios ha establecido. Pero entendamos que nuestro pensamiento no es más alto que el de Dios. Saúl puso su voluntad en oposición a la de Jehová, y su desobediencia se convirtió en pecado. Saúl esperaba otra oportunidad, pero ya Dios tenía a otro en su lugar (a David), pues en Saúl hubo rebelión (traspasar los límites que marcan la separación entre la castidad y el libertinaje) y cuando hay rebelión ya no hay obediencia y se va derecho al Infierno. Por eso Saúl terminó quitándose la vida, pues rechazó la voluntad de Dios e hizo la suya. El reinado de Saúl le fue quitado y entregado a David porque no oyó razones ni obedeció la voluntad de Dios. Cuando nosotros hacemos la voluntad de Dios aprendemos a caminar, pero cuando nos echamos a dormir el enemigo llena el corazón. Cuando el hombre decide prestar atención hay cambios radicales y lo que iba a ser para mal se cambia para la voluntad de Dios en nuestras vidas. Por eso es necesario que nuestro corazón este limpio. Cuando disponemos nuestro corazón para escuchar eso es prestar atención. Atención a las cosas que Jehová quiere, tener el oído presto para lo que Dios quiere hablar, para obedecerle. Pero eso sólo lo hacen los valientes, los útiles para la obra de Dios. Dos cosas demandan Jehová del hombre: obediencia y prestar atención, y si cumplimos nos hará mucho bien, pues cuando prestamos oídos y obedecemos a lo que Jehová dice hay cambio en nuestra vida.
El Padre estableció una voluntad para la Iglesia y si no sabemos luchar por ella no sabremos luchar por la vida eterna. Oye iglesia, a lo que no le prestes atención será tu llorar mañana y no habrá grosura que te haga feliz, pues las consecuencias del que se obstina es dolor, lágrimas y muerte. Saúl murió y nunca mas supo quien era Dios. Por eso, "presta atención, obedece" y tomarás una buena decisión que será para siempre. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
