Mega Zoé
Estudio #0834Iglesia en las casas

No Provocar Al Señor

No Provocar Al Señor enseña a perseverar en la oración.

Antiguo TestamentoSalmosSEMANA DEL 28 OCTUBRE @ 3 NOVIEMBRE DE 20143 min lectura

Este es un Salmos de advertencia a los creyentes judíos de Jerusalén para que no vacilen en la fe y no desprecien las promesas hechas por Dios. Pablo cita parte de este Salmos en Hebreos 4:3 "Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi reposo…" El salmista dice en el Salmos 95:1 "Venid aclamemos alegremente a Jehová…" Mientras otros les cantan a sus dioses; nosotros le cantamos a Jehová. Le amamos, le admiramos, le reverenciamos; le expresamos nuestros sentimientos con sonidos selectos, con lo mejor. Usemos nuestra facultad más noble para el fin más noble. Llegamos ante Su presencia con alabanza y acción de gracias.

Hay una presencia peculiar de la gracia y la gloria del Señor ante la cual los hombres deben acudir CON LA MÁS PROFUNDA REVERENCIA. Nuestra adoración debe hacer referencia al pasado como también al futuro; si no bendecimos al Señor por lo que ya hemos recibido, ¿cómo podemos de modo razonable esperar más? Aclamémosle con entusiasmo, orgullo y alegría, con júbilo y eufóricos, con un regocijo parecido al de los que triunfan en la guerra. Es de temer si esto lo olvidamos y no lo hacemos en los servicios ordinarios.

La gente tiene la impresión de que deben estar ante el Señor tan serios que parecen hallarse afligidos y se olvidan de que EL GOZO ES TAMBIÉN UNA CARACTERÍSTICA DEL CULTO VERDADERO. Salmos 95:1 "Suyo también el mar, pues Él lo hizo…" Esto se ve que es verdadero en el mar Rojo en que las aguas vieron a su Dios y obedientemente se apartaron para abrir paso a su pueblo. "Y sus manos formaron la tierra." Habitemos en este hermoso mundo y adoremos al que es ilustre, visible donde quiera que andemos. Considerémosle al Señor Jesucristo como el suelo de un templo en que se hallan impresas las pisadas de la Deidad, bien visibles delante de nuestros ojos si queremos verlo.

Salmos 95:6 "Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor." Hemos de acudir como "suplicantes" gozosos, pero no presuntuosos; con la familiaridad de hijos ante un padre, pero reverentes, como criaturas que somos delante de su Hacedor. La postura no lo es todo, pero es algo; la oración es oída aun cuando las rodillas se resistan a doblarse, pero es apropiado que un corazón que adora muestre su reverencia inclinando el cuerpo y doblando las rodillas.

Salmos 95:7 "Porque Él es nuestro Dios…" Aquí tenemos la razón esencial para la adoración. Jehová ha entrado en un pacto con nosotros y de entre todo el mundo nos ha apartado a nosotros para ser SUS ELEGIDOS. Si otros rehúsan darle homenaje nosotros se lo daremos alegremente. Él es nuestro, y es nuestro Dios. Es nuestro, por tanto, le amaremos; es nuestro Dios, por tanto, le adoraremos.

Israel, la nación favorecida, se había vuelto sorda al mandamiento del Señor y por su desobediencia demostraban que no eran verdaderamente Sus ovejas. El salmista dice" "Si oyereis hoy su voz." Este "Hoy" significa que es en la hora de la gracia, en el día de la misericordia, es cuando se nos pone a prueba para saber si estamos escuchando la voz de nuestro Creador. Hay quienes no escuchan porque están corriendo apresurados para no tener que oír; no quieren oír porque han muerto, esto es por su incredulidad. Dios nos llama a no endurecer el corazón y a estar atentos a Él para obedecer y cumplir con sus mandatos. Si el mar y la tierra le obedecen, no te muestres tú más obstinado que ellos. OBEDECE AL QUE TE LLAMÓ. En tanto que reina la misericordia que no se rebele el hombre, que la obstinación no se asome. Como dice el Vs. 6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor." No provoquemos a ira al Señor, antes alegrémonos y aclamemos Su glorioso nombre. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz