Mega Zoé
Estudio #1276Iglesia en las casas

El Dios De Toda La Tierra

El Dios De Toda La Tierra enseña a perseverar en la oración.

Antiguo TestamentoSalmos5 min lectura

En este Salmos se habla de Dios como dirigiendo a su pueblo desde Egipto a Canaán y haciendo que toda la tierra sea conmovida a Su venida. El Dios de Jacob es exaltado como teniendo poder sobre río, mar y monte y haciendo que toda la naturaleza preste homenaje y tributo ante Su gloriosa majestad. C.H.S.

Las maravillas del Éxodo.

Cuando salió Israel de Egipto.

"Eran como un solo hombre en su voluntad de abandonar a Gosén"; aunque eran muchos, "ni un solo individuo se quedó atrás".

¡Qué unión tan hermosa!

La unanimidad es una muestra agradable de la presencia divina y uno de sus frutos más dulces.

¡Qué dulce es para el cristiano que se ha visto obligado a escuchar la conversación profana de los inicuos cuando al fin puede salir de en medio de ellos y residir con su propio pueblo! C.H.S.

(V. 2) Judá vino a ser su templo santuario, e Israel su dominio (dominar, poder).

La palabra "su" viene donde habríamos esperado el nombre de Dios; pero el poeta está tan "lleno" en su pensamiento de Dios que se le olvida mencionar el nombre, como Magdalena cuando exclamó: "Dime dónde lo has puesto". (Juan 20:15)

Todos se hallaban en el santuario de la Deidad y "su campamento era un gran templo".

¡Qué cambio tiene que haber sido para los fieles entre ellos el estar fuera de las idolatrías y blasfemias de los egipcios y bajo las órdenes justas y la adoración santa del gran Rey en Jesús!

Verían en un mundo de maravillas, en que Dios se veía en el pan que comían y el agua que bebían, así como en la solemne adoración en Su lugar santo.

Cuando el Señor está presente de modo manifiesto en una iglesia y sus "órdenes" misericordiosas son "reconocidas" con "obediencia", ¡qué edad de oro ha llegado y que privilegios tan honrosos disfruta el pueblo!

(C.H.S.) ¡Ojalá fuera así entre vosotros!

(Mateo 28:20); y he aquí Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo! Amén.

¿No es un privilegio de su pueblo el vivir para Él, el vivir con Él y el vivir de Él?

(Zacarías 13:9) Diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios.

(Salmos 114:3) El mar lo vio y huyó; El mar Rojo fue dividido delante de ellos, para librarles a ellos y destruir a sus enemigos; y el Jordán, al entrar en Canaán.

Esta fue la obra de Dios; el poeta no canta sobre la suspensión de las leyes naturales, o de un fenómeno singular que no se explica fácilmente: sino que para él "la presencia de Dios entre Su pueblo lo es todo".

En su elevado cántico "nos dice que el río se echó atrás" porque el Señor estaba allí.

La división del mar y el que se secara el río se hallan en un intervalo de cuarenta años, debido a que son las escenas inicial y final de un gran suceso.

Así quedó manifiesto que Jehová no necesitaba protección de Israel.

A la orden de Jehová, los sacerdotes, llevando el Arca del Pacto, el símbolo sagrado de la presencia divina.

No estaban los luchadores era el Arca.

Así quedó manifiesto que Jehová no necesitaba protección de Israel, sino que era su guardia y guía, puesto que los sacerdotes no iban armados; y no temían separarse de los ejércitos israelitas y asentarse con el Arca en el río a la vista de sus enemigos.

Era al mediodía, a la luz del sol y en presencia, indudable, de los habitantes del territorio circundante (rodear), algo que aterrorizó a los reyes de los cananeos y amorreos al oeste del río.

Las aguas conocen a su Amo y no se atreven ni a mojar los pies de los sacerdotes que la llevaban.

(Salmos 114:4-6) Estas montañas son arrancadas de cuajo en el momento en que Cristo empieza la obra de la conversión.

(Salmos 114:5) ¿Qué te pasó, oh mar que huiste?

¿Por qué falló tu fuerza? ¿Se secó tu propio corazón "¿Qué mal tenías tú, oh mar que huiste?

Tú eras vecino al poder de Faraón, pero no temías a sus huestes (ejército); el viento tempestuoso nunca prevaleció contra ti de modo que fueras dividido en dos; pero cuando el Señor había de pasar a través de tus muchas aguas, te asustaste y huiste delante de Él. C.H.S.

Oh montes, ¿Por qué saltasteis como corderos y vosotros, collados, como corderitos?

¿Qué os dolía que os movíais así?

Solo hay una respuesta: "la majestad de Dios os hacía saltar".

Una mente de gracia va a reprobar (desaprobar, criticar) a la naturaleza humana por esta extraña insensibilidad, cuando el mar y el río, los montes y los collados son tan sensibles a la presencia de Dios.

El hombre está dotado de razón e inteligencia y con todo, se queda inconmovible ante lo que la creación material contempla con temor.

Dios ha llegado más cerca de nosotros de lo que llegó en Sinaí o en el Jordán, porque ha asumido (hacerse cargo) nuestra naturaleza y, sin embargo, la masa de la humanidad no retrocede de sus pecados ni avanza por los caminos de la obediencia. C.H.S.

A la presencia de Dios tiembla la tierra.

(Salmos 114:8) La peña en estanque de agua.

Convirtió "la roca en fuente de aguas" para Israel.

Así como fueron protegidos con milagros, así también fueron alimentados por milagros. (Peña: piedra grande sin labrar, según la produce la naturaleza) (aguas que salen de la piedra). Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz