Los llamados profetas del tiempo de Jeremías se dejaban llevar por los sueños que tenían y de aquellos sueños echaban los cuentos al pueblo como si fueran mensajes de Dios. El gran problema era que ellos eran falsos profetas, eran paja y no trigo (Jeremías 23:25-28). Dios quería que hablaran rectamente la palabra de Jehová, la cual es como el trigo que es alimenticio. Así es la palabra buena y sana que viene de Dios; alimenta al hombre que la oye y la recibe. La palabra de Dios es comparada por Dios mismo con el trigo alimenticio y también habla de ella comparándola como un fuego y como un martillo que por su fuerza puede golpear y destrozar aun lo más duro. Gracias a Dios por su palabra que nos alimenta y nos forma.
Vemos en la Biblia que el salmista amaba la palabra (Salmos 119:140 "Sumamente pura es tu palabra, y la ama tu siervo."). Era el salmista de Dios un hombre puro de corazón, porque solo los puros de corazón aman la palabra de Dios de esa manera. Absolutamente es la pureza de ella lo único que nos permite recrearnos en sus verdades que nos llevan a recapacitar, a llorar, a arrepentirnos y a hacer frente a nuestras realidades. La palabra descubre todo, aun lo que hay muy escondido en nuestro ser. Porque podemos engañar a todos, pero no al Señor, pues su palabra nos confronta y nos hace ver lo que hay dentro nuestro. ¡Cuánto la amo! ¿La amas?
El corazón de David estaba unido a la Palabra de Dios por causa de la gloriosa santidad y verdad que ella es y contiene. El rey David la admiraba, se deleitaba en ella, procuraba practicarla y anhelaba ponerse bajo su poder purificador. Eso tiene la Palabra, el poder purificador para nuestras vidas. A ella la amamos, pues tiene el poder de transferir la verdad a nuestras vidas. Un hijo de Dios, en sus mejores momentos, no desea que la palabra de Dios descienda al nivel de su propio carácter imperfecto, sino que desea más bien que su carácter pueda ser gradualmente elevado a la conformidad con esta bendita palabra. Por ser del todo pura y por tender a transmitir pureza a aquellos que hacen de ella su estudio constante el hijo de Dios la ama y se deleita meditando en ella de día y de noche. En la palabra de Dios no hay mezcla de error ni pecado. En ella no hay la vanidad que hay en otros escritos. ¡Es única!
El gran comentarista bíblico Mateo Henry, aconsejaba que leyeran la palabra porque; "os pondrá a tono en el amor al resto de las Escrituras: "toda gracia crece cuando crece el amor a la Palabra de Dios." Jeremías 15:16 "Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos." Vemos que Jeremías era un hombre aborrecido por su pueblo. Podía sentirse desmayar por el odio de aquellos que él amaba. Se sabía que Dios había revelado que los caldeos les llevarían todo tesoro, toda gloria de Judá. Dios le hablaba a Jeremías estas cosas, pero ellos no oían; ¡qué gran dolor y quebranto! Pero, es que su amor era grande. El profeta estaba perplejo ante su persecución y sufrimiento, especialmente porque él había sido fiel al Señor. PERO AUN ASÍ, ÉL ENCUENTRA SU ÁNIMO Y FORTALEZA EN LA PALABRA DE Dios QUE ES EL GOZO Y LA ALEGRÍA DE SU CORAZÓN. Así llega nuestro aliento; por la Palabra. La palabra, Jeremías la comía y cuando la comía le era de gozo y alegría en su corazón. Aunque lo buscaban para matarle, a pesar de que el pueblo lo aborrecía y los príncipes lo detestaban, en él había gozo y alegría porque la palabra le era más que todo lo que había a su alrededor. ¿Y tú mi hermano? ¿Es la palabra tu sostén y aliento a pesar de las fuertes luchas y persecuciones?
¡Hay que leerla! Hebreos 4:12 "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón." Esta palabra es viva; los demás escritos son muertos, son del hombre. Ella es viva, constante, activamente viva. Es eficaz, dadora de poder; que produce el efecto esperado, eficiente, fuerte. Afilada, más cortante que una espada de dos filos. Penetra hasta la división del alma y del espíritu, las dos partes invisibles e inmateriales del hombre. Esa oscuridad tuya que nada puede entrar y conocer de ti no es ajena a la Palabra. La Palabra divide las coyunturas y los tuétanos, allí donde está la vida oculta, la parte vital de los huesos. Ella es perspicaz, discriminante y juzgadora con respecto a los pensamientos y a las intenciones del corazón. Es la palabra la que nos juzga a nosotros. No erremos, pues no somos nosotros los que juzgamos la palabra.
Ante todo esto, al ver lo maravillosa que es la Palabra de Dios y así como es valorizada por hombres como Jeremías, el salmista y tantos otros, seamos nosotros también amadores de ella y tan apasionados con ella como lo fueron éstos. Así nos irá bien y obtendremos de ella mucho. Entre tantas cosas, obtendremos ánimo, fortaleza, gozo, poder y gracia. También, por ella conoceremos lo que hay en nuestro ser interior y seremos enseñados y transformados de carácter hasta llegar a ser como nuestro maestro, el Señor Jesucristo. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Su Palabra Como Fuego
Jeremías 23:29
“¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?”
Los falsos profetas contaban sus sueños como si fueran mensaje de Dios: eran paja y no trigo. La palabra de Dios es trigo que alimenta, fuego y martillo que destroza aun lo más duro. Estos son los puntos para la semana.
- Dios quería que se hablara rectamente su palabra, que es como el trigo alimenticio: alimenta al hombre que la oye y la recibe. Gracias a Dios por su palabra que nos alimenta y nos forma.
- Sumamente pura es la palabra de Dios, y solo los puros de corazón la aman así. Ella descubre aun lo más escondido: podemos engañar a todos, pero no al Señor, porque su palabra nos confronta.
- El hijo de Dios no quiere que la palabra baje al nivel de su carácter imperfecto, sino que su carácter sea elevado a ella. En ella no hay mezcla de error ni de pecado: ¡es única!
- Jeremías era aborrecido por su pueblo y perseguido aunque fue fiel. Aun así halló las palabras de Dios, las comió, y le fueron gozo y alegría de su corazón. Así llega nuestro aliento.
- La palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, y discierne los pensamientos. Ella nos juzga a nosotros, no nosotros a ella.
- Seamos amadores apasionados de la palabra, como Jeremías y el salmista. De ella obtendremos ánimo, fortaleza, gozo, poder y gracia, y seremos transformados hasta ser como el Señor Jesucristo.
Lee la palabra cada día, como Jeremías que la comía, y deja que te muestre una cosa de tu corazón que haya que cambiar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Martillo que Rompe Piedras
Jeremías 23:29
Para leer en voz alta con los niños
“¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: la palabra de Dios es fuerte como el fuego y como un martillo que rompe una piedra dura. Y también es como el trigo, que se hace pan y nos alimenta.
- En el tiempo de Jeremías había gente que contaba sus propios sueños y decía que eran de Dios. Eso era mentira. Solo la Biblia es la palabra verdadera de Dios.
- La Biblia es como un espejo: te muestra lo que hay dentro de tu corazón. A la gente la puedes engañar, pero a Dios no.
- El profeta Jeremías tenía muchos enemigos que lo odiaban. Pero cuando leía la palabra de Dios, se llenaba de alegría. La Biblia le daba fuerzas.
- Si tu corazón se pone duro como una piedra, la palabra de Dios lo rompe y lo ablanda, para que te arrepientas y cambies.
- Mientras más lees la Biblia, más te pareces a Jesús. Por eso vale la pena leerla todos los días, aunque sea un poquito.
¿Cuál es tu historia favorita de la Biblia?
Esta semana, lee con tu familia un pedacito de la Biblia cada día.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
