Mega Zoé
Estudio #1476Iglesia en las casas

Amor Por la Palabra

Amor Por la Palabra enseña a atender la Palabra de Dios.

Antiguo TestamentoJeremías4 min lectura

Para Jeremías la Palabra de Dios, la que él empleaba en predicar a otros, la había experimentado "él mismo en su alma" y por tanto tenía las gracias del Espíritu que le cualificaban para el favor divino, lo mismo que sus dones.

Jeremías pudo decir: "fueron halladas Tus palabras".

"Halladas por mí".

Cuando descendieron sobre mí en el espíritu de profecía y halladas en mí cuando las recibí gustoso y no solo las probé, sino que las comí eternamente.

"Las recibí como el alimento más exquisito para una persona que está hambrienta".

Al profeta se le pide que coma el rollo "y tus palabras fueron para mí un gozo y la alegría de mi corazón".

Ninguna otra cosa le podía ser más agradable para Jeremías.

Esto se puede entender.

Del mensaje mismo que iba a proclamar.

Aunque iba a predecir la ruina de su país que le era tan querido y en cuya ruina no podía tener una notable participación, todos sus sentimientos naturales, no obstante, quedaron engullidos (tragar la comida atropelladamente y sin masticarla) en su celo por la gloria de Dios y aún estos mensajes de ira, al ser mensajes divinos, eran una satisfacción para él.

Por supuesto, al principio se había regocijado en la esperanza de que el pueblo tomaría buena nota de sus advertencias y evitaría el juicio de Dios.

De la comisión que había recibido para proclamar el mensaje.

Aun cuando la obra a la que había sido llamado no comportaba (actuar con relación a los demás) ventas de tipo material, sino, que, al contrario, le exponía al desprecio y a la persecución y era para Jeremías el alimento y bebida para hacer la voluntad del que le había enviado.

(Juan 4:34) Dios quiere que vivamos en grande y eso solo es posible con Él. Cuando se anhela hacer la voluntad de Dios más de lo que deseas comer y beber, conocerás el mismo gozo que experimentó Jesús. "Mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe Su obra". Debe ser nuestro pensamiento, no nuestras expectativas (ilusión, esperanza, sueño o ilusión de realizar o cumplir un determinado propósito).

De la promesa que le había hecho Dios de que le asistiría en todo momento mientras ejercitase fielmente su ministerio (Jeremías 1:8). "No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová".

Que se había dedicado al desempeño de su ministerio con seriedad y abnegación (sacrificio de su voluntad, de sus afectos o sus intereses), aunque recientemente había encontrado poca satisfacción en él (17), "no me senté en compañía de gente alegre ni me regocijé, me senté solo, pasé largo tiempo en mi habitación privada, por causa de Tu mano, que paseaba sobre mí".

Esta frase "por causa de Tu mano", recibe diferentes interpretaciones: (a) "porque me oprimía Tu mano" (Asensio); (b) "porque me daba fuerza Tu mano" (Henry M.).

El profeta está perplejo ante su persecución y sufrimiento, especialmente porque ha sido fiel a su Señor.

(Salmos 119: 47) Jeremías sufrió ultraje (insulto, su cuerpo fue torturado), pero amó Sus mandamientos.

El que quiere enseñar con osadía (atrevimiento, valentía, bravura, valor) sepa que llegarán los que te torturarán.

Tus mandamientos hemos amado.

En Sus mandamientos nos regocijamos (alegría).

El que quiere predicar debe deleitarse él mismo en ella.

Para nosotros todo el versículo se resume en las palabras de un Maestro mayor, que dijo "si me amáis, guardaréis Mis palabras (Juan 14:23)".

(Salmos 119:72) La Biblia es la posesión material más preciosa que tenemos en este mundo.

Un ordenador (computadora) puede sumar cifras fantásticamente grandes, pero no puede computar el valor de las Escrituras.

(Salmos 119:82) El leer esta palabra hasta que los ojos ya no ven es solo algo pequeño comparado con el velar esperando el cumplimiento de la promesa hasta que los interiores de la expectativa empiezan a nublarse por la demora.

No podemos marcar fechas a Dios, porque esto sería poner límites al Santo de Israel; con todo podemos instar (pedir) e insistir en nuestro ruego con importunidad (molestar, petición, repetido, molesta) y hacer una pesquisa (averiguación) ferviente sobre porqué se demora la promesa.

(Salmos 119:97) "¡Oh, cuánto amo yo Tu ley!"

Todo el día es ella mi meditación.

Los que aman al Señor ciertamente amarán también Su Palabra.

Y este amor se manifestará en meditar en la Biblia a cada oportunidad.

Es en los momentos de meditación que de repente descubrimos nuevas bellezas y maravillas en las Escrituras.

Es amar las Escrituras; se sabe de ti por cómo actúas, si amas las Escrituras y está plasmada en tu mirar, lo que dices, lo que actúas, es decir tu vivir, grita tu conocimiento en ella, en la Palabra.

(Salmos 119:140) "Sumamente pura es Tu Palabra y la ama Tu siervo".

En la Palabra de Dios no hay mezcla de error ni de pecado.

Un hijo de Dios en sus mejores momentos no desea que la Palabra de Dios descienda a nivel de su propio carácter imperfecto, sino que desea más bien que su carácter pueda ser gradualmente elevado a la conformidad con esta bendita Palabra. Amén

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz