"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón." El estudio define el engaño como la acción deliberada de ocultar o distorsionar la verdad, sigue su rastro desde el Edén hasta la conversación de hoy, y muestra su fruto único: destrucción. La salida no es la astucia sino la verdad -Juan 14:6 y Juan 8:32-, sostenida por la exhortación diaria de Hebreos 3:13, "entre tanto que se dice: Hoy", y por la verdad en lo íntimo del Salmo 51:6.
I. Qué es el engaño
A. Es la acción deliberada de ocultar, manipular o distorsionar la verdad -verbalmente o mediante acciones- con el fin de crear una creencia falsa en otra persona.
B. Cuando con todo propósito se oculta lo que se quiere esconder; cuando uno se queda calladito y esconde: eso es engaño.
C. Se puede engañar a cualquiera: a la esposa, al esposo, al hijo, al padre. Se engaña con palabras que escondemos.
D. El que engaña lo sabe; a quien se le engaña no lo sabe, porque lo está creyendo. Y no se afecta el que creyó, porque confía.
E. Hablar un rato y que después te sumen veinte mentiras es falta de respeto y falta de dignidad: es ausencia de amor hacia el que nos presta los oídos.
F. Puede ocurrir con palabras ociosas, con promesas falsas en las conversaciones, o con apariencias que ocultan la realidad.
II. Su fruto es uno solo
A. Todo engaño da el mismo fruto: destrucción. No hay otro.
B. Es ley de siembra y cosecha. Lo que no se cosechó, no lo tienes hoy; y de lo que no se sembró, los gusanos se comen la semilla.
C. Por eso hay que sembrar para los años que vienen en acciones de pureza, no de trampa ni de engaño.
D. Cuando Satanás tienta, le dice: "no morirás; serás como el que te creó". En palabras, muy fácil; y el que era creado se lo creyó.
E. Ahí comienza Adán, ahí comienza Eva, en engaño. ¿Y cuál fue su fruto? Grande destrucción para la tierra; y esa siembra es lo que hay hoy.
III. El engaño es común y ordinario
A. "Eso no fue lo que yo quise decir." Fue clarito lo que se dijo; y se dijo conforme a lo que está el corazón.
B. Querer echar para atrás es decirle al que te prestó los oídos: "voy a hacer contigo lo que me da la gana".
C. El engaño sale del corazón como una flecha, y agarra el corazón del que está al frente porque se abrió al escuchar. ¿Y cómo se sale uno de esa flecha?
D. Al engaño le encanta visitar la mente, porque sabe que la mente lo va a declarar por la boca.
IV. "Engañoso es el corazón" (Jeremías 17:9)
A. La Biblia usa "corazón" para hablar de la mente, los deseos y la voluntad.
B. Dios revela que, sin Él, el corazón distorsiona: altera y manipula la verdad deliberadamente, llevando a otros a aceptar falsedades.
C. Ni los abogados usan tanta astucia, porque ellos tienen leyes por las que dejarse llevar; el mortal no respeta ley alguna sobre lo que se puede decir, ni sobre lo que no se debe pensar.
D. Este pueblo no es común ni ordinario: cuando afectas a alguien con lo que dices, le hiciste daño; y si es un alma para salvación, le estás condenando el alma.
E. "Quiero decir las cosas sin afectar": pues no hable. Sea feliz, abrace a las personas, dígales que las ama.
F. Una sonrisa no tira ni jala; una sonrisa le llega a las personas. Si algo tuvieron que aprender los discípulos fue cómo hablar, cómo llevar, cómo amar, cómo sacrificarse.
G. No siempre podemos confiar en lo que sentimos ni en el impulso de hablar. Si alguien te inquieta, ora en vez de ir a hablar; y cuando haya que hablar, con verdad y sazonado con amor.
V. "Yo Jehová escudriño el corazón" (Jeremías 17:10)
A. El versículo 9 pregunta: ¿quién lo conocerá? Y el versículo 10 responde: solo Dios escudriña el corazón.
B. El texto no es para desesperarnos: la esperanza no está en el hombre, sino en Dios.
C. A veces nos damos de muy espirituales, de que nos la sabemos toda. No sabemos nada; todos los días hay que orar.
D. "Yo pienso que la iglesia debe ser así, que los hermanos deben ser así." ¿Y por qué no piensas cómo debes ser tú?
VI. El origen del engaño (Juan 8:44)
A. "Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira." Hay uno solo que habla mentira, y es el padre de las mentiras.
B. El engaño es una realidad espiritual: se adoptan creencias o prácticas impulsadas muchas veces por el ego. Al ego hay que someterlo a la obediencia.
C. Desde el Edén el enemigo usa el engaño para apartar al hombre de Dios. Si alguien te sugiere algo de parte de Satanás, el que habla es el que engaña.
D. Detrás de todo engaño espiritual hay una guerra entre verdad y mentira; y la mentira no te va a dejar llegar adonde tenemos que llegar.
E. Jesús llama a Satanás homicida desde el principio, porque el engaño lleva a la muerte.
F. Nada va de un cantazo: todo va poco a poco. Si permites que la mentira entre a tu casa, destruirá más, y a todos.
G. "No pasa nada, nadie se enteró." El primero que se entera es el diablo. Y cuando se descubre comienza la defensa; y toda defensa es porque eres acusado: por la conciencia y por Satanás.
H. No hagan juego de palabras en la tierra. En todo lo puro, en todo lo limpio: en eso hay que pensar. "Pero si eso no es nada." No: es engaño, y no lo voy a hacer, punto.
I. No es asunto de que me lo creas: se te debe convertir en convicción. Y sobre la convicción no hay razonamiento; no es "aquel me convenció", es mi convicción de quién es Dios en mí.
J. El engaño llevó a Adán a la muerte espiritual, y lo primero que hubo después fue una pelea entre hermanos por celos y envidia. La mentira parece pequeña, pero su fruto es grande destrucción.
VII. La respuesta al engaño es la verdad (Juan 14:6; Juan 8:32)
A. "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida." Cristo es la verdad, y es el que nos hace libres.
B. "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres." Donde gobierna Cristo, la mentira pierde poder.
C. Para eso hay que tener la sangre de Cristo: si Cristo está en tu vida, hay bienestar. En la verdad uno es libre, y nadie puede meterte preso en circunstancias.
D. El enemigo engaña, el pecado confunde, pero Cristo libera. La pregunta es: ¿estás engañado o estás confundido?
E. Nuestra seguridad no está en lo que oímos en el mundo, sino en la voz de Jesús y en su palabra.
F. Cuando lleguen los días que parecen los más difíciles de la historia, aprenda a adorar a Dios en cántico. Si llueve, que escampe; porque va a llover, pero va a escampar.
VIII. Exhortaos los unos a los otros cada día (Hebreos 3:13)
A. "Antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado."
B. De madre a hijo, de padre a hijo: exhortaos. No sean cobardes. "¿Qué te pasa? ¿Estás bien?" "Tengo una lucha." "Pues vamos a orar."
C. Se habla del engaño del pecado porque el pecado parece pequeño o inofensivo. El engaño promete placer o solución, pero termina endureciendo el corazón.
D. El gran peligro no es solo pecar, sino dejar de sentir convicción: cuando ya en ti no hay convicción y todo el mundo te lleva de aquí para allá.
E. El endurecimiento es progresivo: nadie se endurece de un día para otro. Ocurre cuando la persona ignora la voz de Dios, justifica lo incorrecto y se acostumbra a vivir lejos del Señor, pareciendo que está cerca.
F. Por eso el texto enfatiza "hoy": mientras haya oportunidad, se puede volver a Dios. Pero llega el momento en que los corazones se ponen tan duros que no quieren volver.
G. Cuando ores por tus hijos, que sea con lágrimas. El poder no está en tus palabras: está cuando te tiras de rodillas y clamas a Dios.
H. La solución es la exhortación diaria. Dios usa la comunidad de fe para guardarnos, animarnos, corregirnos con amor y recordarnos la verdad: nadie debe caminar solo en la vida espiritual.
IX. La verdad en lo íntimo (Salmo 51:6)
A. "He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría."
B. Lo grande de Dios es que mira el interior del corazón.
C. Es el salmo donde David, después de confesar su pecado, reconoce que Dios no se conforma con la apariencia externa -y hablamos del gran David: compositor, rey y guerrero honrado por Dios.
D. Hay millones de ángeles escribiéndolo todo. No porque Dios no lo sepa, sino sencillamente para que conste.
X. Aplicación
A. Revise si está ocultando algo a propósito: ahí no hay grados, es engaño y su fruto es uno solo.
B. Ore todas las mañanas para que el corazón no distorsione ni haga daño.
C. Cuando alguien te inquiete, ora primero; y si hay que hablar, hazlo con verdad y con amor.
D. No acomode la razón a su conveniencia después de haber hecho algo.
E. Exhorte hoy -mientras se dice "hoy"- a alguien de su casa o de la iglesia; nadie debe caminar solo.
F. Lea la Biblia: si no la conoce, no podrá hablar la verdad ni componer nada en el área espiritual.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
