Mega Zoé
Estudio #0768Iglesia en las casas

En Su Verdad Durmió

En Su Verdad Durmió enseña a permanecer en la verdad y perseverar en la oración.

Nuevo TestamentoHechos5 min lectura

El objeto de Esteban al hablar a sus compatriotas judíos fue mostrarles que lejos de menospreciar la historia de la antigua dispensación de Dios con el pueblo judío (el antiguo pacto), él la reverenciaba profundamente y estaba íntimamente versado en toda ella. Por eso les habló con abundantes referencias a los eventos pasados y tratos de Dios con el pueblo de Israel (Hechos 7: 2-50). Que ahora, que el Cristo les había sido manifestado, ellos resistían con fuerza el surgimiento del nuevo reino del Evangelio (el nuevo pacto). Esteban les hizo saber que ellos no hacían sino seguir los malos pasos de sus antepasados. Les hizo saber, además, que toda la historia de su nación era un continuo fallar a Dios con respecto a Sus altos designios.

Esteban tenía toda familiaridad y todo el amor por la historia de su pueblo. Les decía a aquellos judíos que Abraham adoraba al Señor de una manera aceptada y agradable a Dios. Que para ese tiempo, aunque todavía no se habían establecido las reglas de la adoración, sacrificios, diezmos, etc., con todo Abraham sabía cómo hacer todas las cosas muy bien y sin ninguna tacha. Ellos le oían de mala gana y le acusaban de hablar mal del templo. Sucede que al que tiene la verdad le quieren hacer ver que él es el que está mal. Mientras que los duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos eran ellos. Por esa razón, Esteban los reprende, no los trata como el Israel de Dios sino como a gentiles tercos e incircuncisos de corazón y de oídos. Ya no había nada más que decirles, les había dicho lo apropiado. Ellos habían tratado de ponerlo a la defensiva, pero resultó que en vez de eso, él tornó el lugar de fiscal de Dios y ahora ellos eran los acusados, eran los culpables. Aquel mensaje, aquellas palabras fueron de las últimas palabras de Dios para la nación judía. Fue justo antes de que el Evangelio comenzase a dirigirse a los gentiles.

La ley dada por Dios a su pueblo era algo grande que se les había dado a ellos estableciéndolos como nación absoluta de Dios. Aquella ley les había llegado, le había sido ordenada, establecida por el ministerio de ángeles y aun así no la guardaron. Ahora Esteban con este mensaje final tiene la intención de silenciar a esos reverenciadores de la ley y hacerlos convictos de la alta desobediencia a esa misma Palabra. Desobediencia que es agravada por la manera solemne en que la recibieron. Si le hubieran podido responder a Esteban positivamente con la intención de reconocer sus fallas y querer obedecer la Palabra cuán distinto hubiera sido su estado de ánimo. Ellos se hubiesen vuelto a Dios y no hubieran elegido asesinar a aquel justo.

Cuando Esteban dio testimonio público de que veía los cielos abiertos la turba rehusó escucharle, se pusieron a gritar y a chillar ferozmente, se lanzaron sobre él, lo arrastraron fuera de las murallas de la ciudad y comenzaron a apedrearle. La fuerza del Infierno estaba haciendo muecas horribles usando como instrumentos a aquellos hombres para acabar con el mártir de Dios, mientras que a la misma vez estaban siendo condenados por su propio débil prisionero. Esto sucedía mientras el cielo brillaba y se abría de lleno ante la vista de Esteban.

Esteban vio a Jesús a la diestra del Padre. Seguramente el Señor Jesús observaba desde los cielos la escena que se desarrollaba en aquella cámara del concilio judío. El pleno flujo de su Espíritu era derramado dentro del corazón de su heroico testigo hasta que irradiara en aquel fiel mensajero el brillo de Su propio rostro. Esteban vio al Hijo del hombre, a nuestro Señor glorificado. Era en aquella hora cuando Esteban estaba lleno del Espíritu Santo hablando no por sí, sino enteramente por el Espíritu. Fue guiado a repetir las mismas palabras con que Jesús ante el mismo concilio había predicho su glorificación (Mateo 26:64 "Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.") Jesús, al decirles aquellas palabras, les aseguraba que la exaltación del Hijo del Hombre ya había comenzado y perduraría.

Se podía ver el odio y el espíritu diabólico que aquellos hombres respiraban: "…ellos, dando grandes voces…. arremetieron a una contra él." (Vs. 57) Para hombres de aquel tipo de temperamento las últimas palabras de Esteban hicieron que actuaran con corazones diabólicos. Lo apedrearon y pusieron sus vestidos a los pies de un joven que se llamaba Saulo (Vs. 58).

¡Cuán emocionante es esta narración del Libro de los Hechos! Es la primera presentación a nosotros de un mártir del cristianismo tal como se desarrolló en el Nuevo Testamento. Tendría Esteban unos 30 años de edad y tal vez contaba con un importante asiento en el Sanedrín (el Consejo o Asamblea de Jerusalén). Es éste el momento sublime de Esteban levantando culto al Señor, especialmente cuanto estaba en él el Espíritu de Cristo hablando con sus últimas palabras igual que las que dijo Jesús en su muerte: "No les tomes en cuenta este pecado." (Vs. 60). Esteban "Durmió", el primer mártir dando tan grande ejemplo de perdón. Son mártires aquellos que Dios ha escogido para ello. Pero, nosotros aprendemos de Esteban a defender la VERDAD con todo nuestro corazón y vida. Luchemos con toda pasión y honor por la pureza y obediencia al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz