El apóstol Pablo le había llevado el evangelio a muchos. Ahora, Dios se le revela en visión de noche y ve a un hombre rogándole que vaya a Macedonia a ayudarles. Lo que Pablo ve es a un hombre sencillo y corriente que está a gritos pidiendo que le prediquen el evangelio. Era como decirle: "Ven, predícanos a nosotros tal como le has llevado a otros muchos la Palabra de vida." ¡Hazlo también a nosotros! Ese era el oficio de Pablo, llevar el evangelio. Por tal razón, aquel hombre le pedía socorro para que le fuera llevado el evangelio. Sabía que su alma estaba esclava y quería liberación de las cadenas que le ataban. El oficio de predicador era de Pablo y la necesidad de salvación era de aquella alma que rogaba por oír. Es como si le dijera: "Ven cuanto antes; no te contentes en orar por nosotros sino ven también ahora a donde estamos."
Bueno es cuando hay compañeros que sienten igual que aquel que tuvo la visión. La interpretación y el convencimiento de ir a Macedonia no solo fue de Pablo, sino de Silas y de Lucas quienes también sintieron que junto con Pablo eran llamados a llevar el evangelio a Macedonia. Lucas es quien escribe aquí y dice en Hechos 16: 10 "Cuando vio la visión (Pablo), en seguida PROCURAMOS PARTIR para Macedonia, dando por cierto que Dios NOS LLAMABA para que LES ANUNCIÁSEMOS el evangelio." Todos ellos lo ven como una orden del cielo. Pablo puede entender que Dios lo está llamando para la salvación de alguien y obedece. Su característica principal era lo obediente que era, Pablo se había destacado siempre por su obediencia a Dios. Entonces ya no eran planes humanos, él siguió las instrucciones divinas; así le era mejor. Partieron enseguida hacia Macedonia a hacer lo que se le estaba pidiendo que hicieran. Pablo seguía a Cristo y sus compañeros le seguían a él. Todos resolvieron ir enseguida. Los llamamientos de Dios deben ponerse por obra cuanto antes para que no se pierda la oportunidad y luego nos hallemos culpables de desaprovechar la ocasión de salvar almas de la condenación eterna, aun cuando sea una sola alma.
Llegaron a Filipos. Se dice que esa ciudad de Macedonia era una colonia de Italia (vs. 12). Todo el que vivía allí tenía la ciudadanía romana, tenía los mismos derechos que tenía si estuviese viviendo en Italia. Filipos fue fundada en el año 356 AC por Filipo el padre de Alejandro Magno. Cuando llegaron a la ciudad estuvieron allí algunos días y pareciera que el recibimiento fue frío. Después de recibir un llamamiento tan particular de Dios mismo, posiblemente pensarían que les habrían de recibir allí con los brazos abiertos. Pero, no fue así. Lucas dice, "…y estuvimos en aquella ciudad algunos días." ¿Donde estaba el varón Macedonio que se había aparecido a Pablo para pedirle ayuda inmediata? No lo habían visto por ningún lado.
Sepamos que Pablo les llevaba el evangelio primero a los judíos, pero era obvio que allí en aquella ciudad gentil no había ni diez varones judíos. Ese era el número necesario de varones judíos para formar un grupo en una sinagoga. Solo había allí un grupo de mujeres. Ellas estaban unidas orando, pues eran adoradoras del verdadero Dios, por lo que se habían reunido allí en sábado según la costumbre judía. Aquellas mujeres estaban fuera de las puertas de la ciudad cerca del río orando. Lidia era una de ellas y ella sí recibió a Pablo y a los compañeros suyos. Hechos 16: 14 "Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía." Para ella era un honor recibir a un hombre que podía ayudarla a que su nombre fuera registrado en el libro de Dios. Lidia era vendedora de púrpura, así que ella misma llevaba el negocio, lo más posible es que fuera viuda. Era de otra ciudad distante llamada Tiatira y Dios la había traído a Filipos. Lidia era una mujer temerosa de Dios que adoraba a Dios. Era gentil de nacimiento, pero adoraba y servía al Dios de Israel y acudía a las reuniones que otras mujeres tenían para hacer oración y leer las Escrituras. ¡ESTAS MUJERES ESTABAN ESPERANDO A PABLO PARA RECIBIR A CRISTO! Tenían necesidad del Salvador porque ya buscaban a Dios y la necesidad de ellas era conocer a su Salvador y por medio de Pablo lo iban a encontrar. Allí estaba la necesidad a cubrir mediante la visión que Dios había dado.
Lidia estaba oyendo atenta a las palabras que los apóstoles dirigían al grupo de mujeres. El Señor abrió su corazón para que estuviese atenta a lo que Pablo hablaba. Dios despertó el corazón de Lidia pues un corazón inconverso está cerrado y fortificado contra Cristo. Así Lidia se convirtió al Salvador y fue bautizada y también su familia. ¡Cuánta disposición se deja ver en su conversión cuando los obliga a que se queden en su casa y se aprovecha así para aprender todo lo posible! Lidia deja ver su gratitud a los que habían sido instrumentos de Dios para el bendito cambio que en ella ahora se había operado. ¡Tan pronto como su corazón se abría a Cristo abrió su casa a los ministros de Cristo! A su insistencia aquellos hombres de Dios se quedaron en su casa. Filipenses 4:15-16
Así que, Pablo y sus compañeros de ministerio no vieron al varón macedonio, pero allí estaba Lidia, era ella a quien el Señor salvaría. Con ella se cosecharon las primicias de Europa para Cristo y fueron éstas del sexo femenino. Por su entrega y servicio al Señor siempre se hará honorable mención de ella una y otra vez.
Estemos entonces, nosotros también prestos a fielmente obedecer y llevar el evangelio a los perdidos tal como lo hicieron Pablo y sus compañeros. Seamos también tan agradecidos como Lidia lo fue, tengamos un corazón dispuesto y seamos tan serviciales como ella, la mujer a quien, Dios en su amor y misericordia, le envió a Pablo para llevarle el evangelio de salvación y vida eterna. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Pasa A Macedonia Y Ayúdanos
Hechos 16:9-15
“Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos.”
Pablo vio en visión a un hombre sencillo que rogaba que le llevaran el evangelio, y obedeció enseguida junto con sus compañeros. En Filipos no encontraron al varón macedonio, sino a Lidia, a quien el Señor le abrió el corazón. Estos son los puntos para esta semana.
- El varón macedonio pedía a gritos que le predicaran: sabía que su alma estaba esclava y quería liberación. Era como decirle a Pablo que no se contentara con orar por ellos, sino que viniera ya.
- Silas y Lucas también sintieron el llamado: «procuramos partir», escribe Lucas. Pablo se destacaba por su obediencia, y sus compañeros le seguían a él como él seguía a Cristo.
- Los llamamientos de Dios deben ponerse por obra cuanto antes, para no perder la oportunidad ni hallarnos culpables de desaprovechar la ocasión de salvar almas, aunque sea una sola.
- En Filipos el recibimiento fue frío y el varón macedonio no aparecía por ningún lado. No había ni diez judíos para una sinagoga; solo un grupo de mujeres orando junto al río.
- Esas mujeres ya buscaban a Dios y estaban esperando a Pablo para recibir a Cristo. Allí estaba la necesidad que la visión había mostrado, aunque no tuviera la forma que esperaban.
- Un corazón inconverso está cerrado contra Cristo, pero el Señor abrió el de Lidia. Tan pronto como su corazón se abrió a Cristo, abrió su casa a los ministros de Cristo, agradecida.
- Con Lidia se cosecharon las primicias de Europa para Cristo. Estemos prestos a obedecer y llevar el evangelio a los perdidos, y seamos tan agradecidos y serviciales como ella.
Piensa en una persona que necesita oír el evangelio y no esperes: esta semana búscala y háblale de Cristo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Mujeres Orando Junto al Río
Hechos 16:9-15
Para leer en voz alta con los niños
“Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios le mostró a Pablo, en un sueño de noche, a un hombre que le pedía ayuda. Pablo viajó en barco hasta Filipos, y junto a un río encontró a unas mujeres orando, y entre ellas estaba Lidia.
- El hombre del sueño no pedía dinero ni comida. Pedía que alguien le hablara de Jesús, porque sabía que lo necesitaba mucho.
- Pablo no dijo «después voy». Él y sus amigos salieron enseguida. Cuando Dios te pide algo, lo mejor es obedecer pronto, sin dejarlo para mañana.
- Al llegar a la ciudad, nadie los recibió con alegría, y el hombre del sueño no aparecía. Pero Pablo no se rindió ni se regresó a su casa.
- Junto al río había mujeres orando. Ellas ya amaban a Dios y estaban esperando que alguien les hablara de Jesús.
- Lidia vendía tela morada. Dios le abrió el corazón para escuchar, y ella creyó y se bautizó con toda su familia. Luego invitó a Pablo a quedarse en su casa.
- Hay personas cerca de ti que necesitan conocer a Jesús. Si Dios no te hubiera mandado a alguien, tú tampoco lo conocerías.
¿A quién conoces que todavía no sabe cuánto lo ama Jesús?
Esta semana invita a esa persona a la iglesia o cuéntale una historia de la Biblia.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
