En 2 Reyes 6:17 leemos cuando el profeta Eliseo oró a Dios para que su siervo pudiera ver lo que Dios estaba haciendo a favor de ellos, dijo: "Te ruego, oh Jehová que abras sus ojos para que vea." Entonces, el siervo de Eliseo pudo ver al ejército del Señor rodeándoles para defenderlos de sus enemigos. Con esto podemos ver que para poder ver a Dios y sus maravillas Él nos tiene que abrir nuestros ojos naturales. Pero, lo primero que hay que hacer es pedirle a Dios que nos deje ver su mover en su reino espiritual y sobrenatural. Debemos pedir que nos abra los ojos y así procurar no vivir tan llenos de miedos, de inseguridades y tribulaciones. La ventaja de Eliseo era que conocía a Dios muy directamente, su siervo no. No le era nada de dificultoso creerle a Dios, él podía confiar, descansar y hacer todas las cosas que Dios le enviaba a hacer. Pero, Dios no puede hacer de esa misma manera con el que no cree. Dios hace en el que le cree, en el que sabe que Él es poderoso no solo a nivel general sino también en lo personal. Dios hace en el que sabe que Dios es poderoso en su vida personal, en la vida de alguien como Eliseo o su siervo, en tu vida y en la mía.
¡El monte alrededor de Eliseo estaba lleno de jinetes montados en sus caballos de fuego! ¡Eran ángeles guerreros de parte de Dios! ¿Quién puede hacer daño al que Dios llama para que haga lo suyo? Cuando Dios llama va a cuidar, va a proteger. Todo lo hará que obre para bien de uno porque Él será quien siempre quedará bien. Romanos 8:28 Dios está haciendo que todo coopere para bien de los que le aman. Pero, mi hermano, hay un requisito para que Dios siempre coopere para que todo salga bien, y es: ¡que seamos capaces de amarlo! ¿Le amas?
Sucede, que para aquel tiempo de Eliseo el pueblo temía a Jehová y a la vez honraba a otros dioses. Así hicieron muchos de los reyes de Israel y la mayoría del pueblo. Así también, hoy día se dice tener a Jehová y se sirve a otros dioses, se sirve al mundo de pecado. Así ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos, ni sus ordenanzas. Todo es diferente con los que aman al Señor, aunque a ellos en ocasiones les sucedan cosas muy duras y difíciles. Cuando los cristianos sufrimos un gran dolor, nos preguntamos: "¿qué cosa buena puede salir de esto?" Pues, atendamos a éstos versículos 28 y 29 que lo dejan ver muy claro, que todo lo que Dios permite que suceda en nuestras vidas está dispuesto para moldearnos, para capacitarnos y hacernos conforme a la imagen de su Hijo.
Cuando abrimos nuestros ojos como Dios le hizo al criado de Eliseo, entonces ahí quedan eliminados los interrogantes que ha habido en nuestras oraciones. Entendamos que tu vida y la mía no están contraladas por fuerzas impersonales como lo es la casualidad, sino por fuerzas y designios de Dios. `
Dios te conoce de antemano, desde la eternidad pasada. Te quiere formar a la imagen de su Hijo. Dios quiere que tengas un claro conocimiento de Él, tal que si eres hijo jamás quedarás frustrado. ¡Seremos moralmente como Él, libres del pecado y vamos a poseer un cuerpo glorificado como el de Él! No todos los que se sientan en la iglesia responden al evangelio. Todos son llamados, pero no todos responden. A los que respondieron; a éstos justificó, se les da una posición absolutamente justa delante de Dios. Romanos 8:30 Son revestidos de la justicia de Dios mediante los méritos de Cristo y son por ello aptos para la presencia del Señor. Estamos tan seguros de nuestro estado glorificado como si ya lo hubiésemos recibido. Así es nuestra seguridad eternal. Así Dios cuidará de ti; hermano, ¡abre tus ojos! Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Dios nos ha señalado para Sí mismo. Nadie puede ponerse en contra de nosotros con ningún éxito. Romanos 8:33 El que quiere tu caída no tendrá ningún éxito. Si la omnipotencia está obrando en nuestro favor ningún poder inferior puede derrotar su programa.
Ningún rey podía destruir a Eliseo porque Dios tenía un programa con él. Ningún ejército lo podría vencer. ¡El que no escatimó ni a su propio Hijo! Romanos 8:32 Jamás por mucho que leamos esto o que lo escuchemos le podremos dar la adoración merecida por tan grande entrega para nuestras vidas. Nos ha dado lo más grande que Dios tiene, ¡a su Hijo! Dios podía haber retenido para Él su Mayor Tesoro del corazón. Cuando el mundo necesitó por sus pecados un sustituto sin pecado, alguien que le llevara sus pecados, a su Hijo lo entregó a una muerte de oprobio y de humillación a favor de uno. Dios nos ha dado el mayor don. Entonces, ¿habrá algún don menor que no nos lo quiera dar? Si ha ido hasta tales extremos para procurar nuestra salvación, ¿nos dejará ir? ¡Jamás! ¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas? Vs. 32
El lenguaje de la fe dice: ¿Cómo no lo hará? La incredulidad dice: ¿Cómo lo hará? El poder es del que te llamó, así que Él obrará en lo desconocido para ti y lo conocido para Él, ¿habrá algo que temer? ¡Nada! ¡Somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
