Los que viven porque tienen la mente en la carne pues son carnales. Es obedecer a los impulsos (empuje, incapacidad de resistir, trastorno, no logra controlar ciertas conductas) cuan consciente sea del daño que resulte y de las consecuencias negativas que para su vida espiritual podría traerle, no puede dejar de realizarlas. Son esas fuerzas que hacen moverse a tu cuerpo. La carne no nos hace reflexionar (entender las advertencias o consejos).
Los que viven conforme a la carne, han de morir.
No solo físico, sino eternamente.
"Vivir" "conforme a la carne "es no ser salvo".
Puede estar claro (4-5):
Conforme al Espíritu.
Al pasar el control de nuestras vidas al Espíritu Santo, "Él nos da capacidad para amar a Dios".
Ahora venimos a conocer que las demandas de la ley son cumplidas por la vida controlada por el Espíritu.
(5) Los que son carnales a la carne ponen su mente en las cosas de la carne.
Obedecen a los impulsos de la carne.
Viven para gratificar los deseos de la naturaleza corrompida.
Gratifican al cuerpo, que "al cabo de pocos años", volverá al polvo.
Pero los que son conforme al Espíritu, los verdaderos creyentes, se levantan por encima de la carne y de la sangre y viven para las cosas eternas.
Están ocupados con la palabra de Dios, ningún libro que leas te va a edificar (construir en tu vida lo de Dios), levantarse como sabio y conocedor de lo de Dios, "la oración", el culto (qué fácil es escapar de los cultos) y tu servicio como creyente.
(6) La mentalidad de la carne.
La inclinación mental de la naturaleza caída es muerte.
Es muerte por lo que respecta al presente goce y destino final.
Tiene en sí todo el potencial de la muerte, lo mismo que una sobredosis de veneno.
Pero la mentalidad del Espíritu es vida y paz.
El Espíritu de Dios es la garantía de vida que es vida verdadera de paz con Dios, y de una vida con serenidad.
(7) Los designios (propósito, intención, proyecto) o propósito del entendimiento, aceptado por la voluntad de la carne es muerte porque es enemistad contra Dios.
Bueno que el pecador es un rebelde contra Dios y tiene una hostilidad (enemistad) activa contra Él.
Si se precisa de alguna prueba, se ve con la mayor claridad en la crucifixión del Señor Jesucristo.
La mentalidad de la carne no se somete a la ley de Dios.
Quiere su voluntad propia, no la de Dios.
Su naturaleza es de tal manera que ni siquiera puede sujetarse a la ley de Dios.
La carne está muerta para con Dios.
(8) No es sorprendente, pues, que los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
No hay nada que una persona inconversa pueda hacer para agradar a Dios: ninguna buena obra, ninguna observancia religiosa, ningunos servicios sacrificiales; nada en absoluto.
Primero es aceptar a Jesús como Salvador porque sabe que está perdido en sus delitos de pecado; un acto de fe.
Solo entonces podrá conseguir la sonrisa de aprobación de Dios.
(9) Cuando una persona ha nacido de nuevo, ya no está más "en la carne, sino según el Espíritu".
Tú vives en una esfera diferente.
Así como un pez vive en el agua y el hombre vive en el aire, así un creyente vive en el Espíritu.
No solo vive en el Espíritu, sino que el Espíritu vive en él.
De hecho, si el Espíritu de Cristo no mora en él, no pertenece a Cristo.
Y si alguno no tiene al Espíritu de Cristo, no es de Él.
(10) Por medio del ministerio del Espíritu, "Cristo está" realmente en el creyente.
Es asombroso pensar en que el Señor de la vida y de la gloria está morando en nuestros cuerpos, especialmente cuando recordamos que estos cuerpos están sujetos a la muerte "a causa del pecado".
Las fuerzas de la muerte están ya obrando en nosotros, e inevitablemente moriremos si el Señor no vuelve antes.
En contraste con el cuerpo, el "Espíritu" vive a causa de la justicia.
Aunque estaba muerto para con Dios, ha sido crucificado por medio de la obra justa del Señor Jesucristo en Su muerte y resurrección y debido a que "la justicia de Dios ha sido puesta en nuestra cuenta: completamente de gratis por creer en Él".
(11) El "Espíritu Santo" mora en nuestros cuerpos es una garantía de que, así como "Él resucitó a Cristo Jesús" vivificará (dar vida) también "nuestros cuerpos mortales".
Este será el acto final de nuestra redención (salvación, liberación, rescatar), cuando nuestros cuerpos sean glorificados (consagrar, honrar, elevar, prestigio) como el cuerpo de la gloria del Salvador. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Eres Carnal o Espiritual
Romanos 8:5-13
“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.”
Vivir conforme a la carne es obedecer a los impulsos aunque uno sepa el daño que le traen, y eso es muerte, no solo física sino eterna. Vivir conforme al Espíritu es pasarle el control de la vida al Espíritu Santo, que nos da capacidad para amar a Dios. Estos son los puntos para la semana.
- Los carnales ponen su mente en las cosas de la carne: obedecen a sus impulsos y viven para gratificar un cuerpo que al cabo de pocos años volverá al polvo. La carne no nos hace reflexionar.
- Los que son del Espíritu se levantan por encima de la carne y viven para las cosas eternas: la Palabra de Dios, la oración, el culto y su servicio como creyentes. ¡Qué fácil es escapar de los cultos!
- La mentalidad de la carne es muerte: tiene en sí todo el potencial de la muerte, como una sobredosis de veneno. La mentalidad del Espíritu es vida y paz con Dios, una vida con serenidad.
- Los designios de la carne son enemistad contra Dios: quieren su voluntad propia, no la de Dios, y no se sujetan a Su ley, ni tampoco pueden. La carne está muerta para con Dios.
- El que vive según la carne no puede agradar a Dios: ninguna buena obra ni observancia religiosa sirve. Primero es aceptar a Jesús como Salvador, un acto de fe; solo entonces tiene la aprobación de Dios.
- El que nació de nuevo vive en el Espíritu como el pez vive en el agua, y el Espíritu vive en él. Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él.
- El Espíritu Santo que mora en nuestros cuerpos es garantía de que, así como resucitó a Cristo Jesús, vivificará también nuestros cuerpos mortales, cuando sean glorificados como el cuerpo de la gloria del Salvador.
Esta semana no te escapes del culto ni de la oración: separa cada día un tiempo fijo para la Palabra de Dios.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Pez Vive en el Agua
Romanos 8:5-13
Para leer en voz alta con los niños
“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el que solo piensa en lo que su cuerpo quiere va camino a la muerte, pero el que piensa en lo que Dios quiere tiene vida y paz. El estudio dice que un creyente vive en el Espíritu como un pez vive en el agua.
- La carne es esa parte de ti que dice «yo quiero, ya». Quiere más dulces, más juego, más pantalla, y no le importa si eso te hace daño.
- El que vive por la carne hace lo que le da la gana aunque sepa que está mal. Eso lo aleja de Dios, y la Biblia dice que termina en muerte.
- El que vive por el Espíritu piensa en lo que a Dios le gusta: lee la Biblia, ora, va a la iglesia y ayuda a los demás. Eso trae paz.
- Portarse bien no basta para agradar a Dios si no tienes a Jesús. Primero le pides a Jesús que sea tu Salvador, y entonces el Espíritu Santo vive en ti.
- Un pez fuera del agua no puede vivir. Así el creyente necesita al Espíritu Santo: el que no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él.
- El mismo Espíritu que levantó a Jesús de la tumba vive en los que creen. Un día Él nos dará un cuerpo nuevo lleno de gloria, que ya no muere.
¿Cuándo te ganó esta semana el «yo quiero, ya»?
Cada día, antes de pedir algo, pregúntate: «¿Esto le gusta a Dios?».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
