Si no guardamos nuestra vida espiritual con el Señor y dejamos que se apodere la carne, el viejo hombre que había en nosotros, entonces caeremos destrozados. Tenemos que aprender a cuidarnos bien. Abramos nuestros ojos y nuestro entendimiento. A veces vemos las cosas como simples e inofensivas y por eso dejamos de cuidarnos. Tenemos que estar prontos para hacer lo que Dios nos manda, para cuidar lo espiritual en nosotros, para amar. Lo que es simple y pequeño de la Iglesia lo tenemos que cuidar, porque cuando lo hacemos también cuidaremos lo grande. Y lo grande es lo que de Dios hay en nosotros. Es decir, que dependemos de Dios para todo y siempre Él saldrá a nuestro favor. Debemos cuidar nuestro camino en el Señor, este maravilloso camino de vida que hemos conocido y llevarlo conforme a lo que Dios quiere para nosotros. Al cuidar lo que Dios nos ha dado dejamos ver cuánto nos interesa Dios y su llamado. Efesios 1: 4
Si somos personas que amamos lo mejor es expresarlo. A muchos se nos hace difícil sacar hacia fuera lo que hay dentro de nosotros; pero es algo que tenemos que ir aprendiendo a expresar porque cuando lo hacemos comenzamos a la misma vez a hacerle una manifestación de amor hacia Dios. Los temores nos quitan la expresión de alabanza a Dios. Tenemos que dejarle sentir al hermano como lo amamos. 1 Juan 4: 20 Todos dejamos ver lo que nos interesa en esta tierra cuando lo expresamos, todos hablamos de lo que nos interesa y la gente se da cuenta de ello. También Dios nos comienza a oír y a Él le van a agradar nuestras expresiones de amor a los hermanos. Lo que nos toca vivir en la eternidad ya lo hemos comenzado a vivir aquí.
Cuando perdemos en nuestra vida es porque se ha dejado de alcanzar la gracia de Dios como le pasó a Esaú, el hermano de Jacob. Hebreos 12: 15,16 Se deja de alcanzar cuando guardamos alguna raíz de amargura por causa del coraje contra los demás, por el odio. Cuando el odio le sale a alguien hacia otra persona no pueden estar juntos, se pierde la gracia y ese coraje y resentimiento enfermizo brota por la boca y llega a los oídos de los demás. De la abundancia del corazón habla la boca. Lucas 6: 45 En la Carta de Pablo a los Colosenses 4: 6, dice: "Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno." De Cristo es que recibimos la vida, nos da vida abundante de gratis, por gracia. Y si con todo esto que recibimos de Cristo, es la amargura la que sale de nuestro corazón, entonces nos exponemos a perderlo todo como le pasó a Esaú. Es malo tener raíz de amargura contra alguien, porque se contamina a otras personas. Cuidémonos de que en nosotros no brote ninguna raíz de amargura para no contaminar a otros. Aprendamos a perdonar para que Dios nos libre y no haya amargura para no alejar la gracia de Dios en nosotros. Aprendamos a cuidarnos de no perder la gracia y no contaminar a nadie, no sea que otros también pierdan la vida eterna por nuestra culpa y recibamos mayor castigo. Aprendamos a amar y a perdonar.
Esaú no se tenía en estima, no le tenía un gran valor a lo que él era. Si no le damos el valor a lo que tenemos y a lo que somos vamos a tener un gran problema. Tenemos que saber que lo que Dios nos ha dado es para estimarlo y cuidarlo, Dios nos va a premiar en la eternidad de acuerdo a lo que hicimos con lo que nos dio. Si no le damos valor a lo primero que recibimos, entonces lo vamos a vender, venderemos nuestra primogenitura como hizo Esaú. La primogenitura en la antigüedad le daba el derecho al que la tuviera de ser el primer heredero, el que recibía la mayor porción de todo, pues esto se basaba en la ley de Dios al pueblo judío. Sin embargo, Esaú menospreció lo que Dios le había dado, su primogenitura. ¡Cuánto vale lo que Dios ha puesto en nuestras manos; dones, ministerios, lo que Jesús hizo con nuestras vidas, lavarnos con su sangre! Tenemos que cuidar todo esto como buenos administradores dándole valor a lo que es divino. Aprendamos a ver qué es lo primero en nuestras vidas. Si lo haces vas a llegar a donde tienes que llegar. Hermano, cuán importante debe ser para nuestras vidas lo que es divino, lo que de Dios nos ha venido.
Si como hizo Esaú, no aprovechamos la primogenitura que Dios nos ha dado, se nos va el tiempo, perdemos y no ganamos. El no aprovechar lo recibido de Dios, el tenerlo en poco, eso trae que en un abrir y cerrar de ojos se es desechado. Esaú hizo una decisión terrenal rápida, no fue una decisión tomando en cuenta a Dios, por eso fue desechado y no tuvo oportunidad de arrepentimiento. Dios ha hecho en nuestras vidas y nos ha dado "nuestra primogenitura", nuestras promesas y bendiciones antes de la fundación de esta tierra. A veces hay cosas que hacemos mal y nos remuerden la conciencia, pero no necesariamente hay arrepentimiento y al pasar de los años se vuelve a hacer lo mismo. Hay que darle el verdadero valor a lo que es espiritual, cuando le damos el valor vamos a luchar para nunca más perderlo. Lo espiritual debe ser lo primero en nuestras vidas.
Se teme a todo lo que es el fracaso, por eso algunos huyen, escapan para no enfrentarse a las luchas. El remordimiento no cuenta ante Dios, sino el arrepentimiento que es lo único que agrada a Dios. Aprendamos a arrepentirnos de corazón. La gracia tiene un sinnúmero de bendiciones, todo aquello que es nuestro por medio de la obra redentora de la muerte de Cristo. Nos acercamos a la Iglesia, al monte del Dios vivo a buscar perdón de pecados, etc. A veces pensamos que simplemente vamos a la iglesia, pero nos hemos acercado al monte del Dios vivo, por eso tenemos que cuidar nuestras vidas y nuestra primogenitura. Aprendamos que tocamos el monte donde está el Dios vivo. Moisés era el mediador de la ley y Jesús es el mediador de nuestra salvación por medio de su sangre. La sangre de Jesús no deja de ser; siempre está sobre nosotros. No desechemos cuando Dios nos habla. Ignorar la voz de Dios es desechar lo que Dios habla. Hebreos 12: 25 Si lo que Dios habla nos lastima, humillémonos y creámosle. Cuando Dios nos está hablando no tratemos con ligereza su voz a nuestras vidas porque entonces perecemos. Hay un privilegio mayor de lo que era el monte Sinaí, entonces hay una responsabilidad mayor. Nuestra responsabilidad es mayor; no nos turbemos, el poder viene de Dios.
Nosotros debemos trabajar para lo que es inconmovible, nuestra búsqueda, nuestra adoración y eso no lo perderemos nunca. Entonces, ¿por qué le prestamos atención a todo lo que nos aferramos a esta tierra que un día será quemado? No perderé mi primogenitura, la amaré y la cuidaré con todas mis fuerzas. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
No Venderé Mi Primogenitura Por Una Comida
Hebreos 12:15-17
“No sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura.”
Esaú no le dio valor a lo que Dios le había dado, y por una decisión terrenal rápida vendió su primogenitura y fue desechado. Lo que Dios ha puesto en nuestras manos hay que estimarlo y cuidarlo, desde lo pequeño hasta lo grande. Estos son los puntos para llevar toda la semana.
- Si no guardamos nuestra vida espiritual y dejamos que la carne se apodere, caeremos destrozados. Lo simple y pequeño también hay que cuidarlo, porque así cuidamos lo grande: lo que de Dios hay en nosotros.
- El amor hay que expresarlo. Los temores nos quitan la alabanza; tenemos que dejarle sentir al hermano cuánto lo amamos, y a Dios le agradan esas expresiones de amor hacia los hermanos.
- Se deja de alcanzar la gracia cuando guardamos una raíz de amargura por coraje u odio. De la abundancia del corazón habla la boca, y esa amargura contamina a otros; por eso hay que aprender a perdonar.
- Esaú no se tenía en estima. La primogenitura daba la mayor porción de la herencia, y él la menospreció. Dones, ministerio y la sangre de Cristo que nos lavó: todo eso hay que administrarlo como buenos mayordomos.
- Esaú tomó una decisión rápida sin tomar en cuenta a Dios, y no hubo oportunidad de arrepentimiento aunque la procuró con lágrimas. El remordimiento no cuenta ante Dios; lo que le agrada es el arrepentimiento de corazón.
- No vamos simplemente a la iglesia: nos hemos acercado al monte del Dios vivo. Ignorar la voz de Dios es desechar lo que Él habla; si su palabra nos lastima, humillémonos y creámosle.
- Trabajemos para lo inconmovible, nuestra búsqueda y nuestra adoración, y no para lo que nos ata a esta tierra que un día será quemada. No perderé mi primogenitura: la amaré y la cuidaré con todas mis fuerzas.
Si guardas coraje contra alguien, perdónalo esta semana antes de que esa raíz de amargura brote por tu boca y contamine a otros.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Herencia por un Plato
Hebreos 12:15-17
Para leer en voz alta con los niños
“No sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Esaú cambió algo muy valioso que Dios le dio por un solo plato de comida. Tenía hambre, no pensó en Dios, y regaló la herencia que le tocaba como hijo mayor.
- Dios te ha dado cosas muy valiosas: su amor, su perdón y tus talentos. Hay que cuidarlas, las grandes y también las pequeñas.
- Cuando quieres a alguien, díselo. No te dé vergüenza abrazar o decir «te quiero» a tu familia y a los hermanos de la iglesia. A Dios le gusta eso.
- Si te quedas con coraje contra alguien, ese coraje crece como una raíz fea y sale por la boca en palabras malas. Por eso hay que perdonar pronto.
- Esaú decidió rápido, por el hambre de un momento, y después lloró mucho, pero ya no pudo recuperar la bendición. Lo que decidimos sin pensar en Dios puede costar muy caro.
- Cuando Dios te habla por su Palabra o por tus papás, no lo ignores. Aunque te duela lo que te corrige, créele y obedece.
- Lo de esta tierra se acaba, pero lo que haces para Dios dura para siempre. Di como la pastora: no venderé lo que Dios me dio.
¿Qué cosa valiosa te ha dado Dios que a veces no cuidas?
Esta semana, dile a alguien de tu familia que lo quieres, una vez cada día.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
