Mega Zoé
Estudio #0581Iglesia en las casas

Contaré De Sus Obras Pues Él Ha Sido Bueno Conmigo, No Ha Escondido Su Rostro

Contaré De Sus Obras Pues Él Ha Sido Bueno Conmigo, No Ha Escondido Su Rostro llama a vivir en santidad y caminar con sabiduría espiritual.

Antiguo TestamentoSalmosSEMANA DEL 3 @ 9 DE MARZO DE 20095 min lectura

Cuando Dios tiene que corregir en nosotros lo hace, lo único que necesita es que le abramos ese espacio para que vayamos creciendo. Él se mete en nuestras vidas, por eso es el Espíritu Santo quien penetra, redarguye, nos hace gemir y clamar. El Espíritu Santo intercede a través de nuestros cuerpos mortales. El Espíritu Santo puede gemir por nosostros porque es una persona, Dios siempre ha hecho planes con el hombre en la tierra. A Dios le plació que seamos nosotros imperfectos, porque es ahí donde Él deja ver su poder. El Espíritu Santo será el que hará, nos hará entender, nos hará refleccionar, por eso no lo podemos apagar. Porque si Él nos abandona lo llevamos todo a perder.

Cuando Dios creó la Tierra separó las aguas, las puso en su lugar. Todo lo puso en orden, nos dio la tierra para que viviéramos en ella y fuéramos felices. Dios nos ha dado mucho para que lo disfrutemos. Él tiene control de todo lo que es el ser humano. Él nos creó, nos puso para el día de hoy, para ahora. Nos ha movido para levantarnos como pueblo, nos repartió a cada uno. Como pueblo no nos falta nada, tenemos rumbo, dirección. Gloria a Dios, Él vino para hacer bien a nuestras vidas.

Cuidado con prestar oídos a los arrogantes, porque eso interrumpe nuestra relación con Dios. Somos reyes y sacerdotes, Dios nos ha dado abundantemente. En este caminar hay un proceso donde se nos está observando para crecimiento nuestro. Por eso no nos podemos quedar tal cual somos. Mientras crezcamos como iglesia nadie nos va a enseñar con sus arrogancias ni a menospreciar, porque sabemos lo que somos y valemos para Dios. Somos la niña de su ojo, por tal razón cuando logremos entenderlo nunca nos vamos a apartar ni desear lo de nadie. Seamos felices. A veces, pasamos la verdadera esencia de la vida por alto. Por eso, en algunos no hay satisfacción en sus vidas, sino tristeza. No debe ser así. A veces, las personas se apartan por sus frustraciones. Todo aquel que de Dios se aparta será destruído, ya no hay esa llama de fuego y a Dios hay que servirle con fuego. Cuando la llama se va, queda un rostro triste. Quien trabaja en nuestras vidas es Dios.

El salmista estaba plenamente conciente de la condición de los inicuos, logró verlo cuando entró en el santuario de Dios. Mientras más conocemos a Dios, conoceremos cómo debemos movernos. Cuando el hombre se hace extraño para Dios y se aleja por sus maldades es porque ya no hay amor, fidelidad, pureza y santidad en él. Entonces se le ve la envidia, no confía sino que camina con astucia, no ora, no se mete en el santuario. Por eso, Dios lo ve como un extraño. Le llega la destrucción porque no tiene arrepentimiento.

Alegrémonos con lo que Dios nos ha dado. Lo que nos hace detener es la envidia. Como iglesia lo máximo de nosotros debe ser la humildad. El acercarnos a Dios es nuestro bien y ese es el efecto de acercarse Él a nosotros (Romanos 10:20). Dios se ha acercado a nosotros y eso hace que nosotros nos acerquemos a Él. Por eso, lo llevamos todo a ganar; no hay por qué perder. Entonces, se realiza el feliz encuentro que nos lleva a una verdad. Bueno es acercase a Dios, pero es escencial, vital, aplicar su verdad en nuestras vidas. Es una necesidad tener a Dios cerca. A nosotros nos conviene que Dios esté a nuestro favor, entonces pongamos toda nuestra confianza en Él. Los malvados, al fin y al cabo van a perecer y a ser destruídos. Confiemos en Dios y no nos inquietemos de la prosperidad de los malvados.

2 Reyes 18:5 Ezequías siendo un rey que podía estar confiado en su ejército puso a Jehová como su esperanza y todo lo que hacía prosperaba. Nosotros tenemos que poner nuestra esperanza en Dios y en nadie más, entonces vamos a contar sus obras y en nuestra boca va a haber testimonio de lo que Él ha hecho en nuestras vidas. El justo no tiene nada de qué lamentarse. Si como pueblo dejamos de ir al santurario de Dios, en nuestras bocas siempre habrá un lamento. Dios se hace grande. ¿Qué es lo que llena nuestros ojos? ¿Jehová o el mundo? Si es Dios quien nos llena, entonces viviremos descansados. No seamos presos de nadie, porque hemos puesto nuestros ojos en Jehová. Ezequías guardaba los mandamientos, guardó su vida en santidad y le fue bien porque Jehová lo prosperaba.

Salmos 25:2 En Dios confiamos, no en nadie más. El enemigo lo que quiere es avergonzarnos. No seamos avergonzados del que busca el mal de la iglesia. Hay enemigos que nos quieren avergonzar en nuestro día malo, se alegran de nuestra caída. En el día difícil hay que alegrarse pues Dios está con nosotros.

Isaías 12:2 Nuestra fortaleza y canción es Jehová, por eso nos aseguramos, nos metemos en el santuario y no temeremos. Todo es ganancia con Dios, debemos aprender y hacer célebre en medio del pueblo todas sus obras. I Timoteo 4:10 Aunque estemos en oprobio, esperemos en el Dios viviente. Mientras más sufrimos, más vamos a contar de sus obras, porque más vamos a verlo obrar en nuestras vidas. ¿Por qué no hemos de recibir oprobios ni ofensas? ¿Por orgullo? Nadie puede trabajar solo, todos nos necesitamos el uno al otro. Somos escogidos de Dios, estamos para servirle, pues a honra lo que experimentemos por su causa.

2 Timoteo 1:12 El poderoso Dios es el que guarda nuestro depósito. A veces, cuando estamos padeciendo nos quejamos mucho, murmuramos, pero si algo debemos saber es que no podemos desmayar. La preocupación de Pablo era el tribunal de Cristo y eso es lo que nos debe preocupar también a nosotros. Porque allí se nos dará recompensa de nuestra fidelidad para con aquello que Dios ha puesto en nuestras manos. Contemos de sus obras porque Él ha sido bueno con nosotros y nunca ha escondido su rostro. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz