Mega Zoé
Estudio #0531Iglesia en las casas

Soy Un Siervo Y No Un Señor

Soy Un Siervo Y No Un Señor llama a atender la Palabra de Dios y perseverar en la oración.

Nuevo TestamentoMateo6 min lectura

Como creyentes nacimos para ser siervos. A veces se le llama siervos a personas que aparentan que sirven a Dios, pero no duran mucho tiempo haciendo lo que hacen. La verdad es que un siervo es para serlo siempre. Dios ha querido que seamos siervos. Cuando somos siervos somos esclavos que hacen lo que su Señor dice. El siervo no puede hacer las cosas como él quiere. De hecho, siempre se le está corrigiendo. No hay nada mejor que decidir en nuestras vidas lo que dice 1 Corintios 9:19 "Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número." Pablo se hizo siervo de todos para alcanzar al mayor número de vidas para salvación. Lo hizo para el bienestar de otros. Solamente aquella persona que sabe lo que debe hacer, es la única persona que decide ser un servidor, un esclavo del Señor.

Hoy día el mensaje que se lleva no es el de ser siervos sino el de gobernar para ser señores. Nuestra cabeza tiene que tropezar con un Señor Todopoderoso. La meta de hoy día es querer ser pastores, pero para serlo se necesita vivir en muchos días de ayuno y de oración. No debe ser querer ser pastor para ser señor de la iglesia, sino para ser un siervo y servir a muchos. Entonces, si hay algo de lo que debemos cuidarnos es de nosotros mismos. El siervo no tiene ideas propias en el reino de Dios, ni es el que gobierna y planea hacer las cosas; porque para nosotros como siervos que somos, ya el Cielo planificó lo que vamos a hacer desde antes de la fundación del mundo. Nosotros lo que tenemos que buscar es lo que Dios tiene para nosotros. Nuestro mapa está en nuestras rodillas porque mientras nosotros oramos sabemos a dónde vamos y lo que debemos hacer.

Un siervo nunca puede decir: "ahora no puedo, mejor lo haré más luego porque estoy ocupado en mis propósitos". Un siervo se lanza en una confianza completa en Aquel que planificó nuestras vidas. Cuidado, muchos quieren vivir con sus propósitos las 24 horas del día. Tenemos mucho que decir con nuestras bocas, pero no todo es una verdad. Un siervo es obediente porque ha reconocido que es un esclavo, que no puede hacer las cosas por sí mismo sino por la voluntad de Dios. ¿Cómo vamos a obrar en justicia si no reconocemos que somos esclavos de Él? El que ha reconocido que es un siervo va siempre a hacer lo que el Padre ha querido. Nosotros no somos esclavos de nuestra voluntad, sino de la voluntad del Padre sobre nuestras vidas. El siervo camina doblegado en su humildad. Es un placer vivir en la voluntad de Dios. Cuando alguien se equivoca y se hace "un señor", no le va a ir bien y entonces comienza a quejarse. Cuando camina como "un señor", le pone yugos a otras personas, entonces no le va a ir bien y le viene la frustración. ¿Cuán dispuestos estamos para ser siervos? Nosotros somos libres en Cristo, pero siervos de Dios y de todos. Cuando Dios nos llama lo hace Él y no los hombres.

2 Samuel 11:1 A David se le olvidó que era un esclavo de Dios y en vez de salir a la guerra se quedó descansando en Jerusalén. A veces tenemos mil razones que nos excusan esquivando el ser esclavos, pero un esclavo no analiza lo que debe hacer. Lo que sucede es que a veces no hemos desarrollado nuestro espíritu, no nos damos a nuestro amo y se nos olvida que cada día nos tenemos que someter más al amo. Antes éramos esclavos de la carne, del pecado. A veces tenemos muchas razones para no ser completamente siervos de Dios. Cuando alguien no es un siervo, entonces es un vago. Cuando uno es "un señor" no puede vencer la carne. La mente de David se le corrompió, ya no era un siervo sino "un señor" y Dios lo castigó 2 Samuel 12:9. Dios castigó a David por su pecado. Mientras seamos siervos y esclavos vamos a caminar bajo la voluntad de Dios y no habrá mal que nos toque. Nosotros necesitamos oír la voz de Dios. Nosotros no somos otra cosa sino siervos para que no haya mal, ni peste, ni castigo. Si algo debemos aprender es que hemos nacido para seguir instrucciones y no para dirigir nuestras vidas como queramos porque no tenemos capacidad para hacerlo.

I Samuel 15:11 Saúl tenía un corazón de rey, pero el rey seguía siendo Dios quien lo escogió a él y quien es el que da las instrucciones. El problema es que cuando no guardamos la Palabra de Dios pensamos que lo que hay en nuestro pensamiento es lo mejor y no es así. Dios es el que ha hecho planes para nuestras vidas para ser siervos. Como siervos hay muchas cosas que hacer que nos están esperando. Los predicadores de la televisión han proyectado a los hombres como reyes. Cuidado con la vanidad. Cuando el pueblo desobedece la Palabra de Dios es desechado. Ese es el problema cuando no sabemos seguir instrucciones como siervos. Saúl comenzó a cabalgar y a recibir vergüenza, lo mataron a él y a todos los suyos. Ese es el problema, la desobediencia. Seguimos siendo siervos todo el tiempo, estamos esclavizados para el Señor. Al ser esclavos de Dios no hay muerte ni peste, aunque sí hay días difíciles. Entonces, podemos entender y conocer lo que dice Mateo 20:26-28; que hemos venido a servir. Dios pide de nosotros lo que Él quiere que le demos, no de lo que no hay. Dios nos ha dado para conquistar y llevar a otros. Pablo se negó a esa libertad para ganar a otros. Un siervo camina con la cabeza baja. No busquemos ser servidos y no servir. Nosotros como esclavos debemos amar y no esperar amor de nadie. Mientras sigamos reclamando amor nunca vamos a ser esclavos. Mateo 18:1 A un niño se le manda a hacer las cosas, entonces nosotros tenemos que ser como un niño. Si no tenemos nada de niño sino que estamos con un pensamiento tan lleno y planificando según nosotros, Dios no nos puede mandar a nada de lo que es iglesia. Con nuestras ambiciones no sabemos lo que pedimos ni queremos. Un esclavo hace lo que le corresponde, lo que Dios nos quiere dar.

I Corintios 3:5 Seamos como niños para que aprendamos a recibir instrucciones de parte de Dios. Nosotros somos servidores de Cristo. Pablo dijo ser un servidor. El querer ser señor trae un gran problema porque se compite, comienzan los celos, eso no tiene freno y se llega hasta matar al mejor amigo. Lo que tenemos nos viene de Dios. Por eso, no podemos ser señores, porque entonces viene la envidia. Todos somos iguales. Cuando se quiere ser señor hay disensión, riña, disputa, celos y se destruye a cualquiera. Al creerse poderoso ya no se quiere ser siervo para nada. Caminemos con mucho cuidado. Comencemos a disciplinar el cuerpo en lo físico, porque entonces vamos a aprender a disciplinarlo en todo.

I Corintios 1:27-31 Dios nos escogió como lo necio y débil del mundo para poner de Él en nosotros, deshacer lo que es este mundo y darle a Él toda la gloria. Gloria a Dios. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz