Mega Zoé
Estudio #0328Iglesia en las casas

Tenemos un Gran Tesoro en Nuestras Manos

Tenemos un Gran Tesoro en Nuestras Manos enseña a afirmarse en la resurrección de Cristo y vivir con la mirada puesta en la vida eterna.

Nuevo TestamentoRomanosSEMANA DEL 23 @ 29 DE DICIEMBRE DE 20036 min lectura

Romanos 10:9-15

Cuando se desconoce el tesoro que tenemos en Jesús, se vive diciendo: "Me aparto de los caminos del Señor o me quedo, le sirvo a Dios o no." De esa manera es seguro que todo lo bueno se echará a perder. Y es que cuando no se entienden los tesoros que hemos recibido de Dios se vive arrastrando los pies y todas las cosas buenas se dejan expuestas al peligro de morir. Pero, si abemos cual es nuestro tesoro lo disfrutaremos a plenitud y lo cuidaremos. Si no lo sabemos lo exponemos al mal de este mundo. Dentro de nuestro ser debemos cuidar en una caja fuerte nuestro gran tesoro. El Padre puso la sangre de su Hijo para nuestra redención, ese es el tesoro más grande que tenemos. Creer y recibir el poder de la sangre del Cordero que nos limpia de todo pecado y nos guarda de todo mal. En esa sangre hay poder para salvación y poder para vencer al diablo. Hay que cuidar el tesoro porque el mundo quiere que renuncies a él. Así que los grandes tesoros que tenemos no son los ministerios ni los dones que Dios nos haya dado. Esas bendiciones vienen con el tesoro. El gran tesoro que tenemos es haber aceptado a Jesús como nuestro Salvador, pues derramó su sangre en propiciación por nuestros pecados. Por lo tanto, no nos sostenemos en Dios por lo que somos, ni por los talentos, ni los dones, ni la ciencia que conozcamos, sino porque Cristo tiene el poder para llevarnos al Padre. Tenemos que ver este valor inmenso, Jesús llegó a nuestras vidas y se hizo Señor de nuestras vidas. Si el Señor Jesucristo es mi Salvador, Él está en mí y yo en Él, (1 Juan 4: 13) yo no puedo hacer ni deshacer con mi vida como yo quiera. ¿Quién podría contender con Dios? Sería morir. A Dios hay que temerle, Él da la vida o la quita porque Él es el soberano Rey y Señor de todo lo creado. Encontramos un tesoro en Cristo. ¿Te acuerdas el día en que te convertiste? ¿Te acuerdas cuánto lloraste? Ese día en que tú te convertiste llegó el gran tesoro a tu vida. Nuestra vida dio un giro completo cuando eso nos sucedió: donde había odio, ya no lo hay. Porque lo que ahora ocupa nuestro corazon es el gran tesoro. Podemos ver que tenemos todas las de ganar, hemos hecho la mejor inversión. Tenemos para ganar el ciento por uno. Nosotros seguimos lo que los discípulos comenzaron. Ellos encontraron un tesoro y dieron su vida por conservarlo porque vieron que de esta vida nada obtendrían. Mateo 16: 26 Si das todo tu corazón a Dios será lo mejor que te pasará. Cuando los que se han acercado a Dios dicen: "Me quedo o no me quedo.", se detiene todo. Y como no se siembra, entonces no se puede recoger. Así que es de sabios cuidar el tesoro y no soltarlo, porque lo que se suelta viene alguien y lo agarra. Mateo 13: 44 Hermanos, tal como hemos leído en Romanos 10: 9, si confesamos con nuestra boca y creemos en nuestro corazón que Jesús se levantó de los muertos también nosotros nos levantaremos. ¡Tanto es el poder de esta resurrección! Cuando Jesus murió algunos en Jerusalén se levantaron y caminaron. ¡Si creyéramos! ¡Solo se necesita creer! Vers. 11 En ocasiones nos desesperamos. Pero, recuerda que Jesús ya no está muerto, Él resucitó y es nuestro tesoro, Él murió para darnos vida. Entonces, ¿cómo descuidaremos una salvación tan grande? Quizás pienses que es más fácil dejar de creer, pero el que cree obtiene más, lo obtiene todo. Hay que administrar bien el tesoro, de no hacerlo nos convertimos en livianos y luego vienen los sufrimientos. Te pregunto, ¿cuál es el valor que le das al que resucitó de entre los muertos? Somos nosotros los que vemos a Dios grande o pequeño para obrar en nuestras vidas. Pero considera que nuestra fe mueve a Dios grandemente. Lo vemos cuando Dios mete su mano en algo, pues todo el mundo tiene que salir corriendo. Hermano, ¿qué es lo que más te importa en tu vida? Lo sabrás contestando esta otra pregunta: ¿Cuánto amas a los demás? Estamos muy pendientes a nosotros mismos. Pero hoy hemos visto que hay que cuidar el tesoro y el que cuida el tesoro ama a los demás y se lo expresa. Cuando tenemos el tesoro de Cristo, su sangre redentora y el poder de la resurrección, entonces amamos y no somos víctimas. Lo que hacemos es administrar bien el tesoro para nosotros mismos y para los demás que nos rodean. Jesus llegó y con su llegada llegaron todas las piedras preciosas para nosotros. Lo que es la muerte de Jesús y su resurección, todo eso se hizo por nosotros. Para Dios es igual el judío y el griego, es decir, el gentil, para nosotros también deben ser igual. Vers. 12 Así que Dios mide de tu vida cuánto amas y mira desde el Cielo para ver si ese tesoro lo guardas con toda diligencia. Jesús murió por mí y en su cruz llevó todas nuestras maldiciones. No vivimos en desgracia porque en su muerte nos enriqueció. Vers. 12 Se echó para sí mismo todo lo malo para que nosotros tengamos el tesoro. Iglesia, si confesamos con nuestra boca que Jesús es el Señor, entonces seremos salvos, y lo somos porque Jesús justifica mi vida. Con la boca se confiesa para salvación. Vers. 13 Ya no hay condenación porque me fue contado como justicia. Ya no hay nada que me acuse, tengo el gran tesoro, no me tengo que desesperar. Hay una vida eterna que yo tengo por haber creído. Tenemos todas para ganar pues hemos sido librados de la condenacion. Pero, una salvación se cuida. Hebreos 2: 3 Para poder estar en el Cielo hay que enfrentarse a las luchas acá abajo y ganar la carrera que tenemos por delante mediante la fe. Iglesia después de saber todo lo anterior, procura que tus familiares no estén en camino a la condenación. Vers. 14 Hermano, grita por esa vida para que se salven. Te dicen las Escrituras que pienses en tu madre, en tu padre, en tu hermano, esposo, hijo, esposa. ¿Como creerán si nadie les predica? ¡Háblales salvación con tu boca! ¿Cómo es posible que los míos se pierdan y no abrir la boca para que crean? No titubees y acuérdate que nunca puede venir una paz si no hay una guerra. Aunque protesten, enfrentemos a los demonios para que los nuestros se salven. ¿Cómo perfeccionaremos a los nuestros? Solo hay una que escoger, o los dejamos a la condenación o los salvamos. De la única forma que son liberados es cuando nosotros les hablamos del Señor. ¡Iglesia, háblales! Somos llenos del Espíritu Santo y cubiertos con la sangre de Cristo. No nos dejemos acusar por el acusador. ¿Cómo predicarán si no fuesen enviados? Vers. 15 Los pies de los que anuncian la paz son hermosos. Los ángeles ven nuestros pies. ¡Con cuánto poder y pasión nos llenamos y le llevamos bien a los demás! Anunciemos las buenas nuevas, hablemos de nuestro tesoro para que ellos también lo obtengan. Eres enviado. AMEN.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz