El destino final de los hombres o de las "naciones" no descansa en la fuerza de su voluntad ni en el poder de sus fuerzas, sino en la misericordia de Dios.
Pablo dice que "no depende del que quiere".
Sino de Dios que tiene misericordia.
Lo que sucede es que el "querer" del hombre y su "correr" no son los factores (circunstancia= (tiempo, lugar) que rodea a una persona o cosa que influye (enfermedad, etc.) primordiales (muy importante para ti) y determinantes (decide algo importante); la salvación es del Señor.
Nuestro ser no tiene la capacidad para pedir o demandar a Dios: Dice Morgan: Ni querer de nuestra parte, ni correr, puede procurarnos la salvación que necesitamos, ni capacitarnos para entrar en las "bendiciones" que esta salvación provee… Por nosotros mismos no tendremos el querer nuestra salvación "ni haremos esfuerzo" alguno por alcanzarla. "Todo" en la salvación humana procede de Dios.
La soberanía de Dios se ve no solo en que muestra misericordia a algunos, sino en que endurece a otros.
Ejemplo el "Faraón".
No hay aquí sugerencia alguna de que el monarca egipcio estuviera predeterminado desde el tiempo de su nacimiento.
Lo que sucedió es esto: en su vida adulta demostró ser malvado, cruel y sumamente obstinado.
A pesar de las más solemnes advertencias, persistió en endurecer su corazón.
Dios pudo haberlo destruido en el acto, pero no lo hizo.
En lugar de ello, Dios lo mantuvo vivo para poder exhibir Su "poder" en él y para que, por medio de él, el nombre de Dios fuese 'conocido" por toda la tierra.
(V. 18) Faraón endureció su corazón "una y otra vez" y después de cada una de estas veces, Dios endureció "adicionalmente" (suma, añade, agrega) el corazón de Faraón como juicio contra él.
El mismo Dios que muestra misericordia al contrito de corazón endurece también al "no" arrepentido.
"La gracia rechazada es gracia denegada".
Dios tiene derecho a mostrar "misericordia" a quien Él escoja y de endurecer a quien "Él quiera".
Pero por cuanto es Dios, jamás actúa con injusticia.
(V. 19) La insistencia de Pablo acerca del derecho de Dios a hacer lo que a Él más le agrade suscita (provocar, causar, promover) la objeción (razón, argumento, en contra de una opinión) de que, en tal caso, no debería lanzar "reproches" a nadie, porque, ¿Quién ha resistido jamás con éxito a su designio?
Para el que piensa: Para el objetante (oponerse una razón en contra de algo), "el hombre" es un "peón" "impotente" en el diurno tablero de ajedrez.
Nada que pueda hacer o decir cambiará su suerte.
(V. 20) Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios?
El apóstol reprende primero la insolencia de cualquier criatura que ose encontrar falta "con su Creador".
El "hombre" finito, cargado de pecado, ignorancia y debilidad, "no está en situación de debatir con Dios "ni de poner en "tela de juicio la sabiduría" o "rectitud de Sus caminos".
(V. 21) El alfarero y el barro para poner en alto, defender la soberanía de Dios.
"El alfarero" entra en su taller un día y ve en el suelo un montón de arcilla (barro) informe.
Recoge un puñado de barro y lo pone sobre el torno y da forma a un "hermoso vaso".
¿Tiene derecho a hacer esto?
El alfarero, naturalmente, es Dios.
"El barro" es la pecadora y perdida humanidad.
Si el "alfarero" la dejase sola, sería toda enviada al infierno.
El ser humano mismo se condena por su propia obstinación e incredulidad.
(V. 22) Los vasos de ira son aquellos cuyos pecados los ponen bajo la ira de Dios.
Quedan "preparados para destrucción" por su propio pecado, desobediencia y rebelión y no por ningún decreto arbitrario (capricho) de Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Gracia Rechazada Es Gracia Denegada
Romanos 9:16-22
“De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.”
El destino final de los hombres no descansa en la fuerza de su voluntad ni en su correr, sino en la misericordia de Dios. El mismo Dios que muestra misericordia al contrito de corazón endurece al que no se arrepiente: la gracia rechazada es gracia denegada. Estos son los puntos para la semana.
- No depende del que quiere ni del que corre. Ni nuestro querer ni nuestro esfuerzo pueden procurarnos la salvación que necesitamos: todo en la salvación humana procede de Dios.
- Faraón no estaba predeterminado desde su nacimiento. En su vida adulta demostró ser malvado, cruel y sumamente obstinado, y a pesar de las advertencias más solemnes persistió en endurecer su corazón.
- Dios pudo haberlo destruido en el acto, pero no lo hizo: lo mantuvo vivo para mostrar en él su poder y para que su nombre fuera conocido por toda la tierra.
- Faraón endureció su corazón una y otra vez, y después de cada vez Dios lo endureció adicionalmente como juicio. Dios tiene derecho a mostrar misericordia a quien Él escoja, y jamás actúa con injusticia.
- ¿Quién eres tú para que alterques con Dios? El hombre finito, cargado de pecado, ignorancia y debilidad, no está en situación de debatir con Dios ni de poner en tela de juicio la rectitud de sus caminos.
- El alfarero es Dios y el barro es la humanidad pecadora y perdida. Si el alfarero la dejara sola, toda sería enviada al infierno; pero Él recoge un puñado de barro y le da forma de hermoso vaso.
- Los vasos de ira quedan preparados para destrucción por su propio pecado, desobediencia y rebelión, no por un decreto arbitrario de Dios. El ser humano se condena por su propia obstinación e incredulidad.
Si Dios te ha estado hablando de algo y lo has dejado para después, no endurezcas tu corazón: arrepiéntete de eso esta semana, sin esperar otra advertencia.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Vaso en el Torno
Romanos 9:16-22
Para leer en voz alta con los niños
“De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios decide a quién le tiene misericordia, y al que endurece su corazón una y otra vez, Dios se lo endurece todavía más. Pablo habla de un alfarero que pone un puñado de barro en el torno y forma un vaso hermoso.
- Nadie se gana el cielo por querer mucho o correr mucho. La salvación es un regalo de Dios, que tiene misericordia.
- Faraón era un rey malo y cruel. Dios le avisó muchas veces que dejara ir a su pueblo, pero él dijo que no, una y otra vez.
- Cada vez que Faraón endurecía su corazón, Dios se lo dejaba más duro. Quien le dice que no a Dios una y otra vez pierde lo que Dios le ofrecía.
- Algunos dicen: «Si Dios decide, ¿qué culpa tengo yo?». Pablo contesta: ¿quién eres tú para discutir con Dios? Él nunca es injusto.
- Dios es como el alfarero y nosotros somos el barro. Él toma barro sin forma y, con sus manos, hace un vaso hermoso.
- El barro no discute con el alfarero. Cuando Dios te hable por la Biblia, en la iglesia o en tu corazón, no te pongas duro: déjate formar.
¿Qué pasa con el barro que se pone duro antes de que el alfarero termine?
Esta semana, cuando te corrijan, obedece a la primera.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
