Mega Zoé
Estudio #1440Iglesia en las casas

La gracia de un hombre, Jesucristo

La gracia de un hombre, Jesucristo enseña a vivir con la mirada puesta en la vida eterna y atender la Palabra de Dios.

Nuevo TestamentoRomanos4 min lectura

Gran contraste, el primero es entre la transgresión de Adán y el don por la gracia de Cristo. Por la transgresión del primer hombre, murieron muchos. Todos aquellos, los descendientes de Adán. La muerte aquí puede incluir los dos aspectos, tanto físico como el espiritual.

La gracia y el don abundaron mucho más para los hombres.

El don gratuito es la manifestación maravillosa de la gracia de Dios.

El don gratuito es la manifestación de la gracia de Dios "abundado para una raza de pecadores".

Es un hecho posible por la gracia de un hombre, Jesucristo.

Fue una sublime gracia por Su parte, morir por Sus rebeldes criaturas.

Por medio de Su muerte sacrificial, se ofrece a "los muchos" el don de la vida eterna.

Los dos "muchos" en este versículo no hace referencia a las mismas personas.

El primer "muchos" incluye a todos los que llegaron a quedar sujetos a la muerte como sepultados de la transgresión de Adán.

El segundo muchos, significa todos los que llegan a ser miembros de la nueva creación de la que Cristo es la "Cabeza Federal" (Ley).

Incluye solo a aquellos a los que la gracia de Dios ha abundado, es decir, a los verdaderos creyentes.

Mientras que la "misericordia" de Dios se "derrama sobre todos", Su gracia es apropiada (justo, propia) solo por los que confían en el Salvador.

(16) Hay otro importante contraste entre el pecado de Adán y el "don" de Cristo.

En un solo pecado, el de Adán, ocasionó el inevitable "juicio" y el veredicto fue condenado.

El don gratuito de Cristo, en cambio, trató de manera eficaz (capaz, efectivo, eficiente) con muchas transgresiones no solo con una y resultó en el veredicto (juicio) de Absuelto.

Pablo destaca las diferencias entre el pecado de Adán y el don de Cristo, entre la terrible tragedia ocasionada por "un pecado" y la enorme liberación obrada de la condenación y culpa por los muchos pecados y finalmente entre el veredicto de condenación y veredicto de justificación.

(17) Por la transgresión de uno solo reinó la muerte como cruel tirana.

Pero por el "don de justicia" en "abundancia de gracia", un don de gracia rebosante, todos los creyentes reinarán en vida por un solo Jesucristo.

¡Que gracia tenemos aquí!

No solo somos liberados del reinado de la muerte como tirana sobre nosotros, sino que reinamos como reyes, gozando de la vida ahora y eternamente. ¡Wow!

Hermano: ¿Comprendemos y apreciamos esto de verdad?

¿Vivimos como la realeza del cielo por la gracia o gemimos entre los montones de basura de este mundo?

(18) La "transgresión" de Adán, trajo la condenación a todos los hombres, pero por medio de un solo acto de justicia de Cristo, uno, a todos los hombres la justificación de vida.

La justicia de Cristo no fue la vida del Salvador ni su observancia de la ley sino "Su muerte" sustitutoria en el calvario.

Esto es lo que trajo la justificación de vida, es decir, la justificación que resulta en vida y la trajo a todos los hombres.

Los dos "todos" en este versículo no se refiere a la misma gente.

El primer todos se refiere a todos los que están en Cristo.

Esto está claro por las palabras en el versículo procedente, los que reciben "abundancia de gracia" y del don de justicia.

El don ha de ser recibido por fe.

Solo los que confían en el Señor reciben ¡justificación de vida!

(19) Por Adán muchos fueron pecadores al ser desobediente de Dios, "los muchos" fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Cristo al Padre los muchos que confían en Él son declarados justos.

(20) La ley se introdujo para que el pecado abunde.

Se marca lo malo y lo bueno entonces ya está señalado; lo haces bien o malo, señalado ya pues la letra tiene que redargüir.

Reveló el pecado como transgresión contra Dios.

Pero la gracia de Dios demuestra ser mayor que todo el pecado humano.

Donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia de Dios en el Calvario.

(La ley) No salvaba del pecado, pero lo revelaba en todo su terrible carácter.

(21) Ahora que ha terminado el reinado del pecado, con su castigo de la muerte sobre todos los hombres, la gracia reina por medio de la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, nuestro Señor.

Llevaremos que la gracia reina por medio de la justicia.

Todas las demandas de la santidad de Dios han quedado satisfechas y la pena de la ley ha sido cumplida, por lo que Dios puede ahora conceder la vida eterna a todos los que acuden por los méritos (valor) de Cristo, Su Sustituto; ya no hay ley. Amén

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz