"Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra." El estudio toma la petición del Padrenuestro y la lleva del futuro al presente: el reino no es solo un lugar al que iremos, sino un gobierno que debe comenzar dentro de nosotros. De ahí sale la pregunta que atraviesa el mensaje -no puede venir el reino si yo sigo en el trono- y el recorrido por Mateo 6:33, "buscad primeramente el reino de Dios", y por Lucas 17:21, "el reino de Dios está entre vosotros": no se señala con el dedo, se discierne; no empieza cambiando el mundo, empieza cambiando el corazón.
I. Antes de poder decirlo
A. Si aprendemos hoy, todo está en nuestras manos. Se puede seguir viviendo al estilo propio, basado en la personalidad y en el afán de esta tierra.
B. Y las cosas de este mundo no traen paz ni hacen bien: uno queda pequeño delante de Dios.
C. Entre las multitudes de la tierra, los ojos de Dios se ponen sobre el que brilla; no porque tengamos nada por nosotros, sino cuando aprendemos a amarlo como Él merece.
D. Si a la mañana piensas en ti, y sigues pensando en ti, nunca sales de ese cascarón; y hay que salir de él para colocarse en lo que Dios tiene para cada uno.
E. La tierra hoy te llena y mañana te lo reclaman y te lo quitan. Cuando Dios quiere dar, lo da; no hay que afanarse tanto.
F. Habría que respirar profundo y mirar al cielo. Porque mirando tanto a esta tierra, nunca podrías decirle al Señor "venga tu reino".
G. El asunto es si Dios nos ve como hijos o meramente como simples creyentes. Y si algo se ha de presumir, que sea el servicio a los demás.
H. Es difícil encontrar ojos sedientos del Señor: se escucha mucho presumir. El evangelio es del valiente, y tú decides.
II. Qué significa "venga tu reino"
A. El reino no es solo un lugar al que iremos: es un gobierno que debe comenzar en nosotros.
B. Es la oración de cuando nos convertimos: que se establezca tu reino sobre mi vida. Antes de llegar al Señor no estaba; al llegar, comenzamos a conocerlo.
C. Forma parte del Padrenuestro. Y es una oración que Jesús enseña al Padre: Él no necesitaba que viniera el reino, porque Padre, Hijo y Espíritu Santo son uno.
D. Pero tú y yo sí necesitamos el reino de Dios para nuestras vidas.
E. No podemos seguir hablando como hablaba mi mamá o mi papá, ni como los disparates de la televisión y la radio: la vida del creyente no puede ser ordinaria.
F. Somos hombres santos, piadosos, llenos de la gloria de Jehová, haciendo milagros donde a cada uno le toca caminar. ¿Y dónde están tus milagros?
G. Significa que Dios gobierne nuestras vidas. Porque hacemos mucho desarreglo y mucho impulso, y hablamos según la condición que hay en el corazón.
H. Y no es solo algo futuro: es presente. Es decir: Señor, reina en mí ahora.
III. Reina en mí ahora
A. ¿Puedes pedirle a Dios que gobierne tu vida en el momento en que el corazón está volcado de avaricia, porque alguien te debe y no te ha podido pagar?
B. ¿O es el impulso de abrir la boca y crear una atmósfera de contienda y de enemistad?
C. Claro que el que debe, que pague; no se está dando libertad. Se está diciendo cómo deben ser nuestros actos, porque si viene el reino, en el reino hay justicia.
D. Señor, reina en mí ahora: en mis decisiones, en mi carácter, en mis acciones. ¿Le pides a Dios que reine en las acciones que haces?
E. Y no nos preocupa que podamos perder la salvación. Eso es peor que la tibieza, porque así nos vamos abajo y nos llevamos a todos.
F. No puede venir el reino si yo sigo en el trono. Tú tienes un trono: te levantas pensando en ti, pasas el día pensando en ti, y llega la noche y solo piensas en ti.
G. Y mientras más lucras ese trono, más fuera de ti tienes el reino. Bájense del trono.
IV. "Hágase tu voluntad, así en la tierra"
A. La frase continúa con la voluntad de Dios hecha en la tierra, y eso implica rendición. ¿Cuándo nos vamos a rendir?
B. Si tuvieras esa búsqueda con Dios, tu carácter cambia, tu hablar cambia, tu vivir cambia; y se notaría en la iglesia.
C. Cuando no hay rendición, no hay obediencia ni confianza en Dios. Por eso se habla: porque la confianza está en uno mismo, en el pretender y en la contienda.
D. Y lo que nos corresponde es el servicio: tener una mirada de ternura y hacer el bien a los demás.
E. Si alguien te ofende y te sientes maltratado, ¿por qué no pones la otra mejilla? Dejemos de ser niños.
F. El reino viene cuando su voluntad sustituye la mía: cuando llega -si se lo permites- sustituye el reino que cada uno tiene.
V. Que avance su reino en el mundo
A. ¿Y qué incluye que avance su reino? La salvación de un alma.
B. Una madre clama por sus hijos, porque uno los va marcando y sabe lo que se acerca. ¿Y somos capaces de llevarlos en oración?
C. Cuando hay alguien a quien quisieras ver convertido, eso es la expansión del evangelio.
D. Dejemos de hablar tanto; y si algo hablamos, que sea todo lo bueno. Que el evangelio salga por nuestros poros: por eso la gente dice "tú tienes algo".
E. ¿Tendrá Dios que mandar ángeles a la tierra a hacer lo que nos corresponde a nosotros?
F. Cuando las rodillas se inclinan delante del Padre y la oración termina en el nombre de Jesús, ya hay una función de grandes milagros.
G. Si no luchamos porque venga el reino, estamos condenando a muchos que podrían ser salvos. Cada vez que alguien se convierte, el reino avanza.
H. Y apunta también al reino futuro: es una oración profética. Anhelamos la segunda venida y el reino visible de Cristo: justicia total, paz verdadera, gobierno eterno.
I. Cuando viene su reino hay un gobierno entero en el que busca, ora y ayuna; y el Espíritu Santo habla, se revela, llena la boca de sabiduría e impulsa.
J. Si tienes ese gobierno y no lo sabes, despiértalo y comiénzalo a usar. Y el que trajo el reino fue Jesús: ¿quién más lo iba a traer?
VI. "Buscad primeramente el reino de Dios" (Mateo 6:33)
A. "Buscad" es una acción continua. La oración es todos los días; la Biblia es todos los días.
B. No es algo de un momento: es una vida de búsqueda constante. No es ocasional; es prioridad diaria.
C. Que los hijos saquen buenas notas es prioridad. ¿Y por qué no es prioridad que amen el reino? Porque todo beneficio del justo está en el reino.
D. Nunca me ha gustado luchar contra viento y marea, ni el desprecio ni la burla; pero nunca he mirado a los mortales: he mirado a Dios.
E. El día en que me convertí llegó el reino a mi vida, y desde ese día he orado por los enfermos y he hablado lo que he tenido que hablar.
F. Cuando uno entra al reino se hace guerrero, no cobarde; porque los ataques del diablo no son una bobada: son para destruirte y para amarrarte lentamente.
G. "Tengo muchos problemas." ¿Y qué pasa con los problemas, si tenemos su reino? Que se encargue Dios: "levántese Jehová, sean esparcidos mis enemigos".
H. "Primeramente" es el orden correcto: Dios no acepta segundo lugar. Y decir segundo lugar significa que tú te pusiste en el primero.
I. Dios no es después del trabajo, ni después de los problemas, ni después de todo. Cuando Dios es primero, todo lo demás encuentra su lugar.
J. No seamos un pueblo tibio: lo tibio será vomitado, y si eres tibio, todo lo tuyo se perderá. Cuando Dios entrega, no hay más.
K. No es solo ir al cielo: es vivir bajo su autoridad ahora y bajo su justicia, que es vivir correctamente. No solo creer, sino vivir conforme a Él.
L. "Y todas estas cosas os serán añadidas": Dios se encarga de la provisión, de las necesidades y del cuidado. Cuando tú te ocupas de Dios, Dios se ocupa de ti.
M. Siendo niño uno de los suyos, la víspera de un huracán, se accidentó; los hospitales cerraban y los médicos salían, y justo al llegar fue el cirujano quien abrió la puerta y lo llevó a operar. Un minuto antes.
N. Nos pasan cosas igual que a todo el mundo. Pero cuando el reino es primero, la preocupación pierde su lugar.
VII. "El reino de Dios está entre vosotros" (Lucas 17:21)
A. Jesús enseña aquí que el reino no es solo futuro.
B. El reino de Dios comienza en nuestro corazón, y se manifiesta donde Dios gobierna la vida: donde hay obediencia, justicia y amor, allí está.
C. No es visible externamente. Jesús responde así a los fariseos, que buscaban señales visibles: no es un lugar físico inmediato, ni algo que se señala con el dedo.
D. El reino no se detecta con los ojos: se discierne espiritualmente.
E. "Está entre vosotros": estaba presente allí porque Cristo estaba en medio de ellos. Y si Cristo está en nuestros corazones, está en medio de nosotros.
F. Seríamos más valientes y de más provecho si hiciéramos silencio, amáramos a Dios y buscáramos su sabiduría.
G. Para los creyentes, el reino habita en el corazón. Por eso el corazón no se puede ensuciar de contienda, de coraje ni de lo que pretendemos: si se ensucia, el reino no puede estar.
H. Dios gobierna desde adentro, desde nuestro ser interior. Pero se ha buscado más cuidar lo externo.
VIII. El reino transforma desde adentro
A. No es un reino externo: es interno. Transforma desde adentro; no es pantalla.
B. No empieza cambiando el mundo: empieza cambiando el corazón de uno. Luego cambia las decisiones, luego la conducta, y luego impacta a otro.
C. El reino se manifiesta afuera porque primero entró adentro. No se busca en lugares: se establece en el corazón.
D. Y se vive ahí donde guardas tus silencios y tus intenciones, donde solo tú sabes lo que hay. Puedes engañar a todo el mundo; pero cuando hay engaño, no está el reino.
E. Todo ese silencio de lo que es feo son demonios, y los demonios destrozan lentamente para no ser descubiertos.
F. Lo escondido es para ti; pero por eso escondido serás destruido, y llevarás a destruir a los tuyos. Y la muerte sorprende.
G. No se trata de apariencia: se trata de transformación interna.
H. ¿Tienes mucho coraje, mucha ira, muchas dudas? El que no ha querido transformarte eres tú, porque no le permites al reino entrar.
I. El reino se ve cuando cambias tu carácter, tus reacciones y tu forma de vivir. Ahí se sabe si llegó: porque cuando llega se entra a un arrepentimiento, y del arrepentimiento se activa la fe.
IX. Aplicación
A. Pregúntese si de verdad puede decir "venga tu reino", o si está demasiado pendiente de lo que hay en la tierra.
B. Bájese del trono: no puede venir el reino mientras usted siga sentado en él.
C. Pida que Dios reine en lo concreto: en sus decisiones, en su carácter, en sus reacciones.
D. Ponga a Dios primero de verdad: no después del trabajo ni después de los problemas.
E. Ore por la salvación de alguien: cada vez que uno se convierte, el reino avanza.
F. Revise lo escondido, porque ahí donde hay engaño no está el reino.
G. Y mida el resultado por lo único que lo muestra: si cambió su carácter, sus reacciones y su forma de vivir.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
