"Así ha dicho Jehová: el pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo." El versículo habla de la caravana que iba camino a Babilonia: encadenados, azotados, con los suyos muertos atrás. Y ahí, justamente ahí, hallaron gracia. De esa imagen sale la pregunta que atraviesa el mensaje: ¿cuál es tu Babilonia? Porque el exilio fue para Israel un laboratorio de fe, y todo lo que vivimos lo es. El estudio pasa por Hechos 11:23 -Bernabé vio la gracia, y la gracia se ve en vidas transformadas-, Hechos 13:43 y 2 Corintios 1:12.
I. Qué está anunciando Jeremías
A. Jeremías anuncia la restauración y la esperanza de Israel; y se lo dice al pueblo que Babilonia se está llevando.
B. El versículo habla del trayecto del desierto, de Israel a Babilonia: iban niños, iban mujeres, iba una multitud. Algunos encadenados, algunos maltrechos, algunos azotados; y hubo una multitud que murió.
C. Pero ese pueblo que caminaba hacia Babilonia era el que iba a tener la bendición: los que iban a sobrevivir y a ver la mano de Dios. Adonde iban, iban hacia una esperanza.
D. Ninguno de los que iban pensaba que hubiera reposo. Y Dios mismo los sacó de Israel, como estaba dicho en Jeremías 25:11 y 29:10.
II. El "por qué"
A. Hay una palabrita muy famosa en nuestra boca: ¿por qué? Y un justo nunca, jamás, debe tener en su boca un "por qué" dirigido a Dios.
B. Nada en la tierra viene del diablo: el diablo no ordena la tierra. El que creó es el único que puede hacer.
C. Había esperanza para Israel, pero primero tenían que ir a Babilonia; era obligado. Y muchas de las cosas que hay que vivir son obligadas.
D. El asunto no es lo que merecemos o no merecemos: es que hay que vivir, porque así vamos confrontando lo que hay dentro de nosotros, que ni siquiera conocemos.
E. Cuando Dios comienza a trabajar con nosotros es fuerte: no trata a nadie como a un niño, sino que forma soldados con dominio y con enseñanza.
F. Todos los tratos de Dios son perfectos, aunque uno no los entienda. Y el día en que quieras entender lo que no te corresponde, te irá mal: porque vas a juzgar.
III. Una palabra sobre Israel
A. Las naciones opinan; pero Israel sería la única nación de la que nadie debería opinar, porque Dios trataba con ellos y era Dios exclusivamente.
B. De ese pueblo manaron los diez mandamientos a la tierra entera, y allí caminó el Maestro y dio su vida; de ahí partió el Evangelio y el Antiguo Testamento del que nos educamos.
C. Por eso: no opine. Ore por la paz de ellos.
D. Nabucodonosor se los lleva, pero el propósito no era el de Nabucodonosor: era Dios. Esto no es asunto de un presidente ni de otro.
IV. El desierto y la Babilonia de cada uno
A. El desierto, en la Biblia, suele ser símbolo de prueba y de soledad; y ahí se convierte en el lugar donde el pueblo experimenta a Dios.
B. Allí aprendieron que su relación con Dios no dependía solo del templo físico, sino de su fidelidad personal.
C. El creyente no puede vivir una vida de rosas: lo que tiene es la gracia divina, y con ella, alguien que sale a luchar por él.
D. "Mi hermano me hizo una trastada": te lo está permitiendo Dios, porque al que se le está probando es a ti.
E. El exilio fue un laboratorio de fe, y todo lo que vivimos lo es: ahí Dios enseña qué quiere mejorar, qué quiere transformar en nuestra mente, y ahí resistimos al Espíritu Santo que redarguye.
F. ¿Cuál es tu Babilonia? Hay que entrar al laboratorio y humillarse: "haz en mí, Dios, el cambio que necesito". Porque nos examinamos y salimos perfectos; sabemos corregir a todo el mundo menos a uno mismo.
G. Fueron setenta años, y tuvieron que aguantar hasta el último momento. No podemos darnos prisa con lo que nos toca ni brincarnos las etapas.
V. Qué es la gracia divina
A. Es el favor inmerecido de Dios hacia los seres humanos: su amor y su bondad, no porque lo merezcamos, sino porque Él es misericordioso.
B. Tenemos de nosotros mismos una alta estima, y esa alta estima nos convierte en rebelión: "yo no me merecía esto". No merecíamos nada más que el infierno.
C. Nadie merece bendición, perdón, salvación, favor ni bondad. Por eso es de gratis; por eso es gracia.
D. Cada día que respiramos es gracia: te levantas y tienes oxígeno, y tus órganos están donde deben. Es la gracia la que sostiene y la que dio entendimiento a cuerpos comunes y corrientes.
E. La gracia da seguridad: no dependemos de nuestra perfección, sino del amor divino. Todo lo que brilla, brilla un ratito.
F. Y nos invita a vivir agradecidos, obedientes y con propósito de corazón, porque todos nacimos por un porqué. Quien lo entiende deja de creerse rey y empieza a orar por alguien.
G. Si alguien anotara la misericordia que Dios ha tenido con él, vería una gran lista; y nunca metería el pie en la vida de nadie.
VI. Bernabé vio la gracia (Hechos 11:23)
A. Enviado desde Jerusalén a Antioquía para confirmar lo que pasaba, Bernabé llega y ve la gracia de Dios en los nuevos creyentes; y se regocijó.
B. La gracia no es algo abstracto: se nota en vidas transformadas. Sus rostros brillaban, su hablar era distinto, compartían, se llevaban alimento, oraban unos por otros.
C. Esa es la señal: que en ti no se empodere el egoísmo, la maldad ni la envidia.
D. La gracia produce gozo, tanto en quien la recibe como en quien la contempla. Bernabé no juzga ni pone carga: celebra la obra de Dios en otro.
E. Y anima a los nuevos creyentes a perseverar. La gracia salva, pero también llama a ser fieles con propósito de corazón: si sabes que aquel no tiene alimento, se lo das.
F. La reacción correcta al ver la gracia en otro es gozo y apoyo, no crítica.
VII. Perseverad en la gracia (Hechos 13:43)
A. Pablo y Bernabé les hablaban, persuadiéndolos a que perseverasen en la gracia de Dios. Ahí es donde hay que perseverar; todo lo demás es nada.
B. A Pablo, Jesús lo tumbó del caballo: "dura cosa te es dar coces contra el aguijón". Cayó al piso y quedó ciego. Ese es el impacto de la gracia; a nosotros también nos tumbaron del caballo.
C. No solo predicaron: acompañaron. El discipulado es parte de la gracia. No basta escuchar: hay que caminar juntos.
D. Perseverar es ser constante y permanecer firme sin retroceder ante la oposición. La gracia no es solo el inicio de la vida cristiana, sino el camino completo.
E. Y es reconocer que el cristiano depende siempre del favor de Dios, no de méritos propios, que no edifican nada.
F. La palabra llega a quien tiene un corazón sensible; al que no, le pasa por encima. Y palabra que no se recibe es conocimiento que se ha de carecer.
VIII. La gloria de Pablo (2 Corintios 1:12)
A. Pablo escribe defendiendo su ministerio ante críticas y sospechas, recordando cómo él y sus compañeros se habían conducido.
B. "Nuestra gloria es esta": no se gloría en logros humanos, sino en una conciencia limpia delante de Dios. Lo que tuvo fue cárcel, naufragios, piedras y persecución.
C. "Con sencillez y sinceridad de Dios": la sencillez no es lo propio del mortal. En una conversación, si no se presume, no fue conversación.
D. La vida cristiana debe reflejar transparencia, sin doblez ni engaño; y esa sinceridad es fruto de su gracia.
E. "No con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios": no dependía de astucia ni de poder personal, ni de añadir palabras sobre palabras hasta que no se entienda nada.
F. El día en que uno se aborrezca a sí mismo -el mal carácter, lo que opina, lo que dice, la apatía, la carne-, ese día muere y crece en Cristo.
IX. Aplicación
A. Saca el "¿por qué?" de tu boca. Lo que te toca vivir tiene una razón que no siempre te corresponde entender.
B. Identifica tu Babilonia y entra a ella: es el laboratorio donde Dios te enseña lo que no aprenderías de otro modo.
C. No te saltes las etapas ni te des prisa con lo que te toca.
D. Cuando veas la gracia en otro, celébrala en vez de buscarle falta.
E. Ora por alguien que no seas tú, y deja de vivir tan exclusivo.
F. No hables conforme al impulso ni al estado de ánimo: somos vulnerables, y la vida es una y rápida, y no va para atrás.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
