El deseo de Jehová para Su pueblo se resume en estas palabras: "temas, andes, ames, sirvas, guardes todos los mandamientos de Dios" ", que fueron diseñados para tu prosperidad en tu vida. Estos son nuestros deberes para con Dios. Debemos temer a Jehová como nuestro Dios, temerle como a un gran Dios y Señor y amarle como un buen Dios y Padre.
I. Somos o no somos.
A. Nos puede agradar el evangelio y tal vez no saber qué demanda Dios.
1. Este mensaje es para el que es un siervo del Señor, para poder llevar en su vida: "temes, caminas, sirves y guardes todos los mandamientos" y tu alma crezca en pureza para con Dios estar. (Josué 24:14) "Jehová obra de acuerdo con Sus propósitos eternos, y ¿Quién puede detener Su mano?
2. Semejante Dios debe ser temido y obedecido.
3. El recuerdo de todas las recompensas que Dios les había otorgado en el pasado tenía por objeto (propósito, fin) exhortarles a temer y servir a Dios en agradecimiento a tales favores y para que continuasen fieles al Señor.
4. Parece ser que algunos de ellos guardaban secretamente en sus moradas las imágenes o ídolos a los que sus padres habían dado culto en Mesopotamia y en Egipto, como amuletos protectores de las familias, aun cuando es probable que no les rindieran ahora culto.
5. Con todo, ante el peligro de idolatría, Josué les urge severamente a que los quiten de en medio de ellos.
6. (Eclesiastés 12:13) Salomón entiende lo que es la vanidad de la vida y llega a una conclusión y ha elevado por encima del sol.
7. Dice: "teme a Dios y guarda sus mandamientos", porque esto es toda obligación del hombre, el todo del hombre.
8. Y los "mandamientos".
9. Se puede referir a todo mandamiento que Dios ha escrito instintivamente (innata, automático) en los corazones humanos.
10. Esto es la conclusión de un sabio por su intuición (presentimiento) en los corazones humanos.
11. El justo habla lo necesario y lo verdadero; por lo que, a causa de la prudencia de sus labios queda finalmente indicado, pues la verdad acaba por abrirse paso y Dios viene también en ayuda de él.
12. (Isaías 8:13) Les había de instigar (provocar) a tener un temor santo: "A Jehová de los ejércitos (los huestes), a Él santificad, es decir, a Él debéis dar la gloria de ser el único Salvador vuestro", sin miedo a ningún otro.
13. El temor (miedo) reverente a Dios es el mejor preservativo contra el temor perturbador a los hombres.
14. "Él será por santuario a todos los que se apoyen en Él, mas piedra para tropezar a todos los demás"
15. (Mateo 10:28) Los discípulos no habían de temer el furor asesino del hombre.
16. Lo peor que pueden hacer los hombres es matar el cuerpo.
17. La muerte fisica no es la tragedia suprema para el cristiano.
18. Morir es estar con Cristo y es, por tanto, mucho mejor.
19. Es la liberación del pecado, del dolor, de la enfermedad, del sufrimiento y de la muerte; es el traslado a la gloria eterna.
20. Los discípulos no deberían temer a los hombres, sino que deberían tener un temor reverente hacia aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
21. Esta es la pérdida mayor, la separación eterna de Dios, de Cristo y de toda esperanza.
22. La muerte espiritual es aquella pérdida que no puede ser medida y la suerte que debe ser evitada a toda costa.
23. Las palabras de Jesús en el versículo 28 se evocan en las memorias del santo John Knox, cuyo epitafio dice: "Aquí yace uno que temió a Dios tanto que nunca tuvo temor ante ningún hombre".
24. (1 Pedro 1:17) No solo somos exhortados a la santidad, sino también a una mente reverente (devota, respetuosa).
25. Esto significa un temor respetuoso, un profundo aprecio de quién es Dios.
26. Significa especialmente tener conciencia de que Aquel a quien nos dirigimos como Padre es el Mismo que juzga a Sus hijos de manera imparcial (no tener favoritismo), según la obra realizada por cada uno.
27. Al darnos cuenta de la extensión de Su conocimiento y de la precisión de Su juicio, deberíamos vivir con un santo temor agradable.
28. Lincoln escribe: "El está observando, tomándolo todo en cuenta, si hay integridad de propósito, inteligencia de mente y deseo de corazón de agradarle".
29. Debemos pasar el tiempo de nuestra peregrinación sobre la tierra en temor.
30. Los cristianos no estamos cómodos en este mundo.
31. Estamos viviendo en un país extraño, exiliados del cielo.
32. No deberíamos asentarnos (calmarse, colocar, ubicar) aquí como si esta fuese nuestra morada permanente.
33. Tampoco deberíamos imitar la conducta de los que moran sobre la tierra.
34. Deberíamos siempre recordar nuestro destino celestial y conducirnos somo ciudadanos del cielo. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
