Mega Zoé
Estudio #1366Iglesia en las casas

Porque Me Devora El Celo De Tu Casa

Este estudio enseña a vivir en santidad y perseverar en la oración.

Antiguo TestamentoSalmos4 min lectura

El celo por Dios es tan poco entendido por los hombres del mundo que siempre atrae oposición (resistencia, oponerse) sobre los que son inspirados por Él; siempre están seguros de ser acusados por motivaciones siniestras, o de hipocresía, o de estar fuera de los sentidos.

Cuando el celo nos devora (comer su presa, tragar con ansia y apresuradamente, consumir, "destruir").

Los impíos procuran devorarnos también.

Este es de modo preminente (sobresalir) el caso de nuestro Señor, porque Su santo celo era preminente.

Esta es una expresión con la que se intenta dejar patente (memoria descriptiva dirigida a explicar, se compone de una descripción = "explicable"), que sobresalir, que el celo del Señor era lo que sobresalía en su pasión por el templo.

Lo más que Jesús amaba era el templo, razón, lo estableció Dios, para Él, lo adoraran y Su gloria descendiera era el único lugar de la tierra.

La nube arropaba y era el único lugar santo, porque debía estar santo.

Jesús lo hizo porque Él santificaba aquel lugar.

¡Qué diligente era Calvino en la viña del Señor!

Cuando sus amigos querían persuadirle de que, por causa de la salud, "aflojara" un poco en su trabajo, contestó: ¿quisiereis que el Señor me encontrara ocioso cuando venga?

Se dice que Lutero pasaba tres horas al día orando.

Se dice que el santo Bradford predicó, leyó y oró, y que esta era toda su vida. (fue mártir).

"Me gozo en que mi cuerpo esté exhausto en las labores de mi santa vocación", dijo el obispo B. Jerel (Yuril).

¡Qué enérgicos eran los santos mártires!

Llevaban sus cadenas como ornamentos (adorno), agarraban los "tormentos" como coronas y se abrazaban a las llamas con alegría, como Elías se subió al carro de fuego que fue a buscarle para llevarle al cielo.

"Que vengan potros, fuegos, poleas y toda clase de tormento, con tal de que pueda ganar a Cristo", dijo Ignacio.

Estas almas piadosas "resistían hasta la sangre."

¡Como debería estimularnos a celo esto a nosotros!

Trata de imitar estos ejemplos. Thomas Watson

Celo, reproches (es desenmascarar las falsas certezas, desarmar las razones falsas, protestar contra las excusas inadecuadas que están detrás de las conductas erróneas).

Recuerdo a Moulin, que, hablando de los protestantes franceses, dijo: "Cuando los papistas nos causaban daño por leer las Escrituras", "ardíamos de celo." Por leerlas más; pero ahora la "persecución ha terminado" y nuestras Biblias son como viejos almanaques."

En los tiempos de la mayor aflicción y persecución por causa de la santidad un cristiano tiene, primero, un gran Capitán que le guía y le anima; segundo, una causa justa para impulsarle y enardecerle (arribar, inflamar); tercero, un Dios misericordioso para aliviarle y socorrerle; cuatro, un cielo glorioso para recibirle y premiarle; y ciertamente, estas cosas no pueden por menos que levantarse y enardecerle bajo la mayor oposición y persecución. Thomas Brooks

(Juan 2:17) Cuando "sus discípulos" vieron lo que sucedía, recordaron el Salmos 69:9, donde se predecía que cuando viniese el Mesías, consumido (desaparición) por el "celo de" las cosas de Dios.

Ahora veían que Jesús manifestaba una intensa determinación de que la adoración a Dios "fuese pura", y se daban cuenta de que éste era Aquel de quien el salmista había hablado.

El (69:9) Señor Jesús fue consumido (destruir, terminar) con "celo por la casa" de Su Padre. Mi Amado tan dulce con el Padre."

Cuando escuchaba a los hombres hablar en términos insultantes acerca de Dios, Él lo tomaba como un insulto personal.

Aquel día en Jerusalén cuando Él ahuyentó a los cambistas (cambio de moneda) que estaban en el templo, Sus discípulos lo recuerdan que estaba en Salmos 69:9, "El celo de tu casa me consume"; Jesús es uno con Dios, pues conocía cual es Dios, entonces conocía tal profanación (irrespetuoso, falta respeto a algo sagrado) que aquellos hacían en el templo, porque la santidad está en Dios, como es Jesús, pues era conocedor de lo santificado.

Deberíamos recordar que el cuerpo de cada cristiano es también templo del Espíritu Santo.

Así como el Señor Jesús tenía afán porque el templo de "Jerusalén" "fuese mantenido puro", igualmente debemos ser solícitos para que nuestros cuerpos sean cedidos al Señor para una limpieza continua.

Cuidemos el templo para que sea puro y limpio, para que Dios more en él. Amén

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz