La muerte es un camello negro que se arrodilla a la puerta de todos (Abd-El-Cader). Así que ricos y pobres deben prepararse para la muerte, porque la Muerte nos está esperando a todos. El mendigo murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. (Hebreos 1:14) Son espíritus enviados para servir a los que heredan la salvación, no solo mientras éstos viven, sino también cuando mueren. Dios envía sus ángeles como mensajeros que traigan a Él, porque los santos deben ser llevados a la casa del Padre, "no solo con seguridad", sino también honorablemente. En la tierra llevan el féretro las personas de más rango, ¿qué eran en comparación con los que se llevaron tu cuerpo?
I. El rico dice: "estoy atormentado en esta llama".
Y muy consciente de su tortura, un sufrimiento real.
Las decisiones tomadas en esta vida determinan nuestro destino eterno.
Cuando la muerte ha tenido lugar, este destino queda "fijado".
Era "hijo" y sabía lo que los profetas enseñaban, y no tuvo deseo, ni pasión de aprender lo que determinaría su destino.
(1 Juan 2:1) Jesús es nuestro abogado.
(Mateo 5:29) El mandamiento de una vida mental incontaminada exige una estricta autodisciplina.
El ojo no se puede sacar, ¿por qué?
Por Gracia divina, nunca es necesario, por cuanto el Espíritu Santo capacita al creyente para vivir "una vida en santidad".
(Mateo 25:41) No veamos la vida en el Señor liviana, tengamos inmenso temor, la razón: no le atendieron cuando llegó a salvarle, le ignoraron, despreciaron, ahora le toca el juicio: "apartaos de mí", malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
Un día hemos de morir.
Ahí está en lo que debemos ocuparnos, para no volver atrás.
(2 Pedro 2:4) (Judas 6) Los ángeles que pecaron.
Dios no perdonó a los ángeles que no guardaron su posición.
Abandonaron su morada apropiada.
Dejaron su posición angelical que les había sido asignada, dejaron su morada en el Cielo por una morada en la tierra.
Dios se sintió afrentado (humillado) ante la grosera apostasía de los ángeles del orden que Él había establecido.
Fueron arrojados "al infierno".
(Proverbios 15:24) El camino del sabio va "hacia arriba", hacia la vida, para que pueda evitar el que va hacia abajo a la muerte y destrucción.
De nuevo se nos recuerdan los dos caminos y los dos destinos de la raza humana.
(Apocalipsis 19:20 y Apocalipsis 20:11-15) El infierno es de carácter temporero porque solo durará hasta el final del Milenio.
En esa ocasión las almas en el infierno serán devueltas para ser reunidas a sus respectivos cuerpos materiales, que entonces serán recogidos del polvo de la tierra para ser resucitados en la Segunda Resurrección. (Daniel 12:2): unos a vida eterna, aquellos santos de la Tribulación que se mostraron entendidos obedeciendo al Señor y conduciendo a otros a la fe y la justicia; y otros para vergüenza y confusión perpetua.
(Juan 5:28-29) No nos maravillemos de tal acontecimiento porque un día llegará la hora cuando todos los que están en el sepulcro oirán Su voz, los que murieron en la tribulación sin marcarse y mueren, se levantarán.
El impío, no quiso a Jesús, tendrá toda la trinidad del hombre, cuerpo, alma y espíritu volverán a integrarse en la persona que eran antes de morir.
(Apocalipsis 20:11-15) Cada individuo que nació en este mundo y que murió sin Cristo, por sí mismo comparecerá al juicio del Gran Trono Blanco.
Así es la perfecta justicia de Dios.
Todo hombre durante su vida pecó en cuerpo, alma y espíritu.
Es pues justo que también en el mismo cuerpo, alma y espíritu sea juzgado según las obras que hizo en la tierra.
Todos aquellos que sus nombres, no aparezcan escritos en el libro de la vida serán lanzados al Lago de Fuego junto con Satanás y el Anticristo (Apocalipsis 20:10).
El Lago de Fuego ahora está vacante, pero será inaugurado por dos personas vivas: Anticristo y el Falso profeta (Apocalipsis 19:20).
(Mateo 5:29-30) Saca lo que llevará al infierno.
(Marcos 9:43-48) Disciplina y renuncia.
Los que emprenden el verdadero discipulado han de batallar constantemente contra los deseos y apetitos naturales de la carne.
Controlarlos asegura la victoria espiritual o el fuego eterno.
Lo que no vences, te llevará al fuego que no puede apagarse.
El gusano (48) que no muere y tortura el cuerpo y el fuego que no se apaga.
¿Qué disfrutas hoy o qué luchas sin esperanza en el fuego? Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
