Mega Zoé
Estudio #1280Iglesia en las casas

Tu Ley Me Quebranta A Mí Por Haberla Quebrantado

Tu Ley Me Quebranta A Mí Por Haberla Quebrantado enseña a atender la Palabra de Dios y permanecer firmes en las pruebas.

Nuevo TestamentoSantiago5 min lectura

Quebrantar "un punto" de la ley es hacerse culpable "de todas". La ley es como una cadena de diez eslabones. Si rompemos uno, la cadena se rompe. "Dios no nos permite" que guardemos las leyes que queramos y quebrantemos otras.

Todo pecado es un quebrantamiento de la ley entera.

Razón es que cada orden de la ley es expresión de la voluntad de Dios.

Y las órdenes de Dios están respaldadas por la autoridad de Dios.

Cuando las rompemos tenemos entonces a Dios como enemigo.

Aquello que desafiamos es el tormento en nuestras vidas cada día y cada noche.

Quien lo quebranta se rebela contra la voluntad divina y menosprecia la autoridad soberana de Dios.

Miles de miles viven atormentados y en locuras por haber quebrantado una ley de la soberanía de Dios.

No hay cuerpo que pueda resistir a Dios en su desafío en romper Sus ordenanzas.

La carne desafía, pero en Dios está el poder, en uno el triste orgullo que lleva a la sepultura.

El que niega algún precepto de Dios, desprecia la palabra del Señor y hace nulos los preceptos.

Salmos 119:65-72 Porque Tus mandamientos he creído.

(V. 65) Has tratado bien a Tu siervo, oh Jehová, conforme a Tu palabra.

Cuán insignificantes podemos ser cuando entendemos cuán soberano es Dios y con todo esto nos ha tomado en cuenta y nos da decreto, porque Él sabe muy bien qué es lo que podemos hacer.

(V. 66) Enséñame buen sentido y sabiduría.

La razón: estamos hablando de Sus mandamientos, decretos, órdenes que debemos cumplir.

Embrutecido es rebelión.

Intelectuales; ahora carecen de sabiduría.

Solo el Espíritu Santo puede llenarnos de luz con Sus decretos, no seamos "niños" en conocimiento y entendimiento.

Razón de nuestra vida de creyente: Porque he creído Tus mandamientos.

Ciertamente hay una fe en los mandamientos como la hay en las promesas.

Hemos de creer que Dios es su Autor y que son la expresión de voluntad legislativa (formular las leyes) y ordenadora y que estamos obligados a obedecerlos.

La fe ha de discernir entre la soberanía y la bondad del Legislador y creer que Sus mandatos son santos, justos y buenos; también nos ha de enseñar que Dios ama a los que guardan Su ley y está airado con los que la traspasan y que Él hará que Su ley sea reivindicada (reclamar, defender) en el último gran día.

(V. 67) Antes que fuera yo humillado, andaba descarriado.

¿Por qué un poco de negligencia causa en nosotros tanta perturbación?

¡Qué corazones tan mezquinos (falta de generosidad) son los que hacen de la "abundancia de la bondad de Dios una ocasión de pecado!

Así Dios disminuye "nuestras riquezas, etc. (fuerza), para que no traspasemos nuestros límites y nos gloriemos demasiado.

Por medio de la aflicción, Dios aparta el pecado (que Él aborrece) del alma, a la cual ama.

(V. 68) Bueno eres Tú y bienhechor (que hace el bien).

Toda la gloria que podemos dar a Dios es reflejar (espejo, devolver el reflejo, mostrar) Su propia gloria sobre Él mismo.

No podemos decir más bien de Dios de lo que Él es y hace.

Creemos en Su bondad y le honramos con nuestra fe; admiramos Su bondad y le glorificamos por Su amor; declaramos esta bondad y así le engrandeceremos con nuestro testimonio.

(V. 69) Contra mi forjaron (forma martillo) mentira los soberbios.

Se burlaron, defraudaron y ahora le difaman.

¡Oh qué veneno hay bajo la lengua de un mentiroso!

En todo caso vivido, el piadoso ha de sostenerse por el testimonio de una buena conciencia.

El Salmista permanece fiel a Dios a pesar de las falsedades de los soberbios.

"Pero ahora guardo Su palabra, "mandamientos".

Si tratamos de responder a las mentiras con nuestras palabras, vamos a perder la batalla.

Una vida santa es una refutación incontestable a todas las calumnias.

(V. 70) Se engrosó el corazón de ellos como sebo (grasa cruda, buey).

Así sucede cuando llega el orgullo, nos creemos grande.

Un corazón con grasa es algo horrible; esta gordura hace al hombre fatuo; una degeneración grasa del corazón lleva a la debilidad y al fin a la muerte.

¡Oh almas en las que no hay fuego celestial, mentes engordadas, arrastrándose en un cenagal (lodo)! C.H.S.

Así el soberbio, cuya prosperidad es comparada en otros puntos a gordura, tiene un corazón insensible a la reprobación (no aprobar) severa de la Palabra divina.

Así como un estómago lleno siente disgusto por la carne y no la puede digerir, así también el hombre inicuo aborrece la Palabra (ordenanza, mandatos); no puede tragarla.

Pero yo me he regocijado en Tu ley.

"Cuando la ley pasa a ser un deleite, la obediencia es una bendición".

El tener la ley para nuestro deleite producirá en nuestros corazones lo opuesto a los efectos del orgullo: serán curadas la sensualidad, obstinación, insensibilidad y pasaremos a ser sensibles, espirituales, aptos para aprender.

¡Qué cuidado deberíamos tener en vivir bajo la influencia de la ley divina, para no caer bajo la ley del pecado y la muerte! C.H.S.

(V. 71) Ha sido un bien para mí el haber sido humillado.

¡Qué necios somos, pues, al fruncir el ceño ante nuestras aflicciones!

No las recibimos para nuestro placer, sino para nuestro beneficio; el que lleguen merece que le demos la bienvenida.

Para que aprendiera Tus estatutos.

Se aprende muy poco sin aflicción.

Si quieres ser entendido en algo, has de sufrir.

Las órdenes (estatutos, mandamientos, ley) de Dios se leen mejor con los ojos humedecidos por las lágrimas.

¿Por qué no sentarnos a los pies de Jesús y aprender sosegadamente lo que necesitamos aprender? Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz