Mega Zoé
Estudio #1120Iglesia en las casas

La Fe Obra Mediante El Amor

La Fe Obra Mediante El Amor enseña a servir fielmente al Señor y atender la Palabra de Dios.

Nuevo TestamentoSantiagoMIERCOLES, 12 AGOSTO DE 20205 min lectura

Santiago y Pablo definen la fe como una confianza viva y productiva en Cristo. Pablo en Gálatas 5:6 dice: "… sino la fe que obra el amor." La fe que actúa mediante el amor. La fe es una completa dependencia de Dios. La fe no es ociosa, SE MANIFIESTA en un desprendido servicio a Dios y a los hombres (obras). ¡EL MOTIVO DE ESTE SERVICIO ES EL AMOR! ¡ELLA OBRA POR EL AMOR! La fe obra mediante el amor:

es motivada por el amor, no por la ley. No vivimos en rituales, sino en ¡la realidad de una vida piadosa!

I. Añadamos a Su obra redentora nuestras propias OBRAS DE CARIDAD Y DE DEVOCIÓN.

Vivamos interesados por las demás personas y por querer ayudar a los más necesitados.

HAGAMOS en favor del otro desinteresadamente, ¡sin esperar nada a cambio!

La fe estéril no logra ni hace nada porque no es genuina, es puro hablar. No tiene caridad ¡por nadie!

Lo genuino de la fe se muestra, no en el decir, sino ¡EN EL HACER!

Las obras son LA PRUEBA EXTERNA de la realidad de nuestra fe. (Vs.24)

Por esto, vemos que la persona es justificada por gracia, por fe, por la sangre, por Dios, por poder y por obras, estos son, sencillamente, los diferentes aspectos para el que cree en Cristo.

Dios es el Agente activo en la justificación; LA GRACIA es el principio o base de que Dios justifica; LA FE es el medio por el que el hombre recibe la justificación; LA SANGRE es el precio que el Salvador tuvo que pagar; EL PODER y LAS OBRAS son su resultado.

(Vs.14) Santiago insiste en que una fe que no tiene un resultado de buenas obras no puede salvar.

El que solo tiene una profesión de fe dice que tiene fe, pero ¡no hay nada en su vida que lo demuestre!

No salva una pretendida fe ¡que no está respaldada por buenas obras!, eso es sólo pretender.

¿De qué sirve que alguien diga que tiene fe y no tiene obras? "Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?"

(Vs.15,16) Aquí se ilustra LA INUTILIDAD DE LAS PALABRAS SIN LAS ACCIONES.

Vemos aquí a dos personas. Una no tiene el sustento diario ni ropa. Quien le habla tiene las dos, pero no está dispuesto a compartir lo que tiene. Entonces, profesando una gran generosidad le dice: "Ve, ponte algo de ropa y come una buena comida." Pero él no levanta un dedo para hacer eso posible. ¿De qué sirven sus palabras? ¡Son totalmente inútiles!

No le dan ninguna satisfacción al hombre, no le sirven de ayuda.

(Vs.17) "Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma."

¡UNA FE SIN OBRAS NO ES UNA VERDADERA FE EN ABSOLUTO!

Lo que Santiago está enfatizando aquí es que no somos salvados solo por una fe de palabras, sino por aquella clase de fe que resulta ¡EN UNA VIDA DE BUENAS OBRAS!

En otras palabras, LAS OBRAS NO SON LA RAÍZ DE LA SALVACIÓN, SINO SU FRUTO.

Juan Calvino dijo: "Somos salvos por la fe sola, pero no por una fe que queda sola."

(Vs.18) LA VERDADERA FE Y LAS BUENAS OBRAS SON INSEPARABLES.

Santiago deja ver esto como una conversación entre dos: uno que está genuinamente está salvado. El segundo, solo profesa tener fe pero no lo demuestra mediante buenas obras. El primero le dice: "Tú dices que tienes fe, pero no tienes obras para demostrarla. Yo digo que la fe ha de manifestarse en una vida de obras. Demuéstrame que tienes fe sin tus buenas obras. No puedes hacerlo, porque la fe es invisible. La única manera en que otros pueden saber que tienes fe es mediante una vida que lo demuestre. Yo sí te mostraré mi fe por mis obras." Así, que la clave de este versículo está en la palabra "muéstrame." Es imposible "mostrar" la fe excepto mediante las obras.

(Vs.19) La pretendida fe de alguien puede no ser más que decirlo o aceptarlo mentalmente, pero no involucra UNA ENTREGA NI LE PRODUCE UNA VIDA TRANSFORMADA.

No es suficiente creer en la existencia de Dios. Esto es esencial, pero no es suficiente.

También los demonios lo creen y tiemblan al pensar en el futuro castigo que recibirán de manos de Él.

Los demonios creen esa realidad pero no se rinden a Dios. ¡Esa no es una fe que salva!

Cuando alguien cree de verdad en el Señor, eso envuelve una entrega de espíritu, alma y cuerpo.

"La entrega" resulta, a su vez, ¡EN UNA VIDA TRANSFORMADA!

(Vs.20) La "fe sin obras" es una creencia intelectual, y por ello una ¡creencia muerta!

(Vs.21-25) Dos ejemplos de la fe que obra: la de Abraham, un judío y la de Rahab, una gentil.

Abraham fue justificado por las obras al ofrecer a su hijo Isaac sobre el altar. (Génesis 15:6, 22:12)

Abraham creyó a Jehová y le fue contado por justicia, fue justificado por creer, ¡fue justificado por la fe!

Al Abraham ofrecer a su hijo fue entonces ¡justificado por las obras!

Su obediencia demostró que su fe no era solo una creencia intelectual, sino una entrega de corazón. (Vs. 22, 23) La fe de Abraham inspiró sus obras y esta fe se perfeccionó en virtud de las obras.

¡LA FE PRODUCE LAS OBRAS Y LAS OBRAS SON EVIDENCIA DE LA FE!

Sus buenas obras le identificaron como ¡el amigo de Dios!

(Vs.24) Abraham fue justificado por la fe para con Dios y por las obras para con los hombres.

Dios lo justificó en el momento en que creyó.

(Vs.25) Rahab creyó en el Dios de los hebreos y fue justificada por las obras cuando recibió a los mensajeros allá en Jericó. (Vs.26) La fe sin obras está muerta.

La fe y las obras se comparan con el cuerpo y el espíritu del hombre. El cuerpo sin espíritu está carente de vida, es inútil, no tiene valor. Así también la fe sin obras está muerta, es inefectiva.

Pregúntate: ¿Estoy dispuesto, como Abraham, a ofrecer lo más querido de mi vida a Dios? ¿Estoy dispuesto, como Rahab, a ser traidor para el mundo para ser leal a Cristo? Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz