Mega Zoé
Estudio #1075Iglesia en las casas

Es El Espíritu Santo El Que Comienza La Santificación

Es El Espíritu Santo El Que Comienza La Santificación llama a vivir en santidad y perseverar en la oración.

Nuevo TestamentoRomanos4 min lectura

No vivimos según la humana orientación de nuestra naturaleza pecadora, sino según la orientación divina del Espíritu Santo. Es ubicarse mediante el Espíritu en la vida de uno, es reconocer dónde estás y hacia dónde vas. Es tu ser interior, es tu equilibrio personal que necesita al Espíritu de Dios. Eso es como decir que el sol sale por el este y se esconde por el oeste, no hay más.

I. Los creyentes LE PASAMOS EL CONTROL DE NUESTRAS VIDAS AL ESPÍRITU SANTO.

A. Él, entonces, nos da la capacidad para amar a Dios y amar a los demás seres humanos.

1. (Vs.4) Lo que la Ley quería era que estuviésemos sin pecado y que cumpliéramos la voluntad divina, tan fácil que hubiera sido obedecer.

2. Pero, ahora, esto se lo ha concedido Cristo a los que viven y están en Él.

3. No regulamos nuestra conducta según las indicaciones de la carne, sino según nos sugiere el Espíritu.

4. Ahora venimos a conocer que las demandas de la ley son cumplidas por ¡NUESTRA VIDA CONTROLADA POR EL ESPÍRITU!

5. (Vs.5) El apóstol pasa después a considerar las consecuencias prácticas de esta obra del Espíritu de Cristo en los santificados, hasta el punto de servir de guía para discernir nuestra condición espiritual.

6. ¡El árbol se conoce por el fruto! El que vive en una naturaleza pecaminosa es propio que tiene la mente ocupada en las cosas que su naturaleza desea; mientras que aquel que vive conforme al Espíritu tiene su mente ocupada en las cosas que desea el Espíritu, ¿qué tú deseas?

7. Si vives para recompensar los deseos de tu naturaleza corrompida gratificas, complaces a tu cuerpo, que al cabo de los pocos años volverá al polvo.

8. ¡Hay que examinar nuestro interior a fin de ver cuáles son las cosas que atraen nuestra atención y provocan nuestro interés!

9. ¿Qué buscamos? ¿El favor y la comunión con Dios, nuestro bienestar espiritual, los intereses eternos?

10. ¿O se van nuestros pensamientos y afectos tras las cosas mundanas, temporales y lo que es peor, tras las cosas pecaminosas?

11. Los verdaderos creyentes se levantan por encima de la carne y sangre y viven para, ¡las cosas eternas!

12. Los verdaderos creyentes están ocupados con la Palabra de Dios, con la oración, el culto y el servicio cristiano y no meramente, ¡vivir!

13. (Vs.6) ¡Ocuparse de la carne es muerte!

14. La manera de pensar, de sentir y de actuar siguiendo las orientaciones de la carne lleva a la corrupción, no sólo espiritual, sino también física, es decir, a la muerte. En cambio, una manera de pensar, sentir y de actuar conforme a lo que propone el Espíritu lleva a una vida y paz verdadera, que comienza ya aquí abajo y perdura hasta la eternidad.

15. La mentalidad de la carne, es decir, la inclinación mental de la naturaleza caída, ¡es muerte!

16. Tiene en sí todo el potencial de la muerte, lo mismo que una sobredosis de veneno.

17. Mientras que, ¡la mentalidad del Espíritu es vida y paz!

18. El Espíritu de Dios es la garantía de una vida verdadera de paz con Dios y de serenidad. ¿La tienes?

19. (Vs.7) No puede ser de otro modo, ya que el hombre dominado por una mentalidad carnal es enemigo de Dios, ¡no se somete a la voluntad de Dios! Ni puede hacerlo, pues es precisamente la debilidad de la carne la que le impide el cumplimiento de la ley de Dios.

20. (Vs.8) ¡Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios!

21. Los que viven según la carne no pueden hacer nada bien para agradar a Dios, ningunas buenas obras, ningunas cosas religiosas, ningunos servicios sacrificiales, ¡nada en absoluto!

22. (Vs.9) ¡El espiritual, en cambio, vive en una esfera diferente!

23. No sólo vive en el Espíritu, sino que, ¡el Espíritu vive en él!

24. De hecho, si el Espíritu de Cristo no mora en él, no pertenece a Cristo.

25. Si el Espíritu Santo está, entonces, ¡EJERCE ALLÍ SU PODER SANTIFICADOR!

26. De no ser así, hay motivos para sospechar que la persona no ha recibido a Cristo.

27. Se dice en efecto, que la línea divisoria entre el inconverso y el creyente CARNAL es muy fina.

28. ¡SI EL ESPÍRITU SANTO ESTÁ HAY COMIENZOS DE UNA SANTIFICACIÓN! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz