(Lucas 22:44) "Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra."
"Lágrimas no tenía por Su dolor,
Mas por el mío sudor de sangre vertió."
Charles H. Gabriel
I. ¡Qué haya, pues… en ti y en mí el mismo sentimiento que tuvo Jesús! (Vs.5)
A. Claro está, para cada uno de nosotros está el ejemplo del Señor Jesucristo, para que lo imitemos.
En una vida total de sacrificio por los demás:
En Jesús había el servicio
Jesús pensaba constantemente en los demás.
Cristo Jesús era en forma de Dios (Vs.6)
No era que pareciera a Dios.
Es que realmente es Dios, en el más verdadero sentido de la palabra.
Pero no se consideró ser igual a Dios como cosa a que aferrarse. (Vs.6)
Desde toda la eternidad, Cristo era posicionalmente igual con Su Padre, gozando de las glorias del cielo.
Pero no consideró esta posición como algo a lo que tenía que aferrarse a toda costa.
Cuando un mundo con una humanidad perdida necesitó ser redimido, el Señor Jesús estuvo dispuesto a dejar Su igualdad posicional con Dios, dejó el bienestar y goces del cielo.
No consideró que todo eso fuese algo a lo que tuviese que aferrarse para siempre y bajo todas las circunstancias.
Dios Padre jamás fue escupido, golpeado ni crucificado.
En posición de Hijo sí fue escupido, golpeado y crucificado.
"Sino que se despojó a Sí mismo…" (Vs.7)
Se vació a Sí mismo.
Se privó de lo que tiene.
Voluntariamente dejó todo aquello que le podía hacer las cosas fáciles.
Él era omnisciente, omnipresente, omnipotente, de una misma naturaleza, calidad, valor, forma y posición con Dios el Padre. Y la gloria de la Deidad fue a colocarse en un cuerpo de carne humana.
La gloria estaba ahí, toda, aunque escondida, pero resplandeció en ciertas ocasiones, como en el Monte de la Transfiguración.
No hubo un momento en Su vida en la tierra en que no poseyese todos los atributos de Dios.
Se vació de toda aquella gloria tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres. (Vs.7)
Se vació a Sí mismo al tomar encima de Sí algo que nunca había tenido antes, una condición humana.
No dejó a un lado Su deidad, solo su puesto en el cielo, y eso sólo de manera temporal.
Tomando forma de siervo; en Juan 13:4 "(Jesús)… se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó."
Vino y les sirvió con una toalla y delantal en mano como un siervo. ¡Siempre era servir!
Pablo exhorta a tener la mente de Cristo y no la mente de sus vanidades, no la mente de los mortales.
Cristo siempre había existido, pero vino al mundo hecho semejante a los hombres, como un verdadero Hombre.
Se despojó a sí mismo, y se hizo Hombre y se humilló a sí mismo. (Vs.8)
No había profundidad a la que Jesús no descendiese a fin de salvar nuestras almas culpables.
Se humilló a sí mismo llegando a ser obediente hasta la muerte.
Obedeció, aunque esto le costó la vida.
Obediente hasta la muerte significa que obedeció hasta el fin.
Hasta la muerte, y muerte de cruz.
La muerte por crucifixión era la forma más vergonzosa de ejecución, como si fuera la horca, como la cámara de gas o la silla eléctrica, tan solo son para los asesinos peores.
Y esta era la forma de muerte reservada para el Mejor del Cielo cuando vino a este mundo, ¡qué triste!
Había de morir mediante la vergonzosa muerte de una Cruz.
Jesús no buscó lo que tú buscas, nunca buscó ¡un nombre para Sí mismo! (Vs.9)
Sino que se humilló a Sí mismo.
¿Qué tal tú?
Entonces, "Dios también le exaltó hasta lo sumo."
Si, Él no buscó un nombre para Sí, pero Dios le otorgó el nombre que es sobre todo nombre.
Dios quedó tan satisfecho con la obra redentora de Jesús que determinó que se doble toda rodilla ante Él, todos los seres en los cielos, tierra y debajo de la tierra. (Vs.10)
Pablo no había emprendido la tarea de escribir un tratado acerca del Señor, más bien, quería corregir el egoísmo y el espíritu de lo que cada uno quería para sí mismo. El medio para corregir esa condición era llevarlos a tener la mente de Cristo. ¿Y tú estás dispuesto? Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Mente De Cristo
Filipenses 2:5
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”
Pablo no escribió un tratado sobre el Señor: quería corregir el egoísmo de los que buscaban lo suyo, y el remedio era tener la mente de Cristo. Él, siendo Dios, se despojó a sí mismo, se hizo siervo y obedeció hasta la muerte de cruz. Estos son los puntos para la semana.
- Que haya en ti y en mí el mismo sentir que hubo en Jesús. Su ejemplo es para imitarlo: una vida total de sacrificio y servicio por los demás, pensando constantemente en otros.
- Cristo Jesús era en forma de Dios: no que se pareciera a Dios, sino que es Dios en el más verdadero sentido. Pero no consideró su igualdad con el Padre como algo a qué aferrarse a toda costa.
- Se despojó a sí mismo: dejó voluntariamente todo lo que le podía hacer las cosas fáciles. No dejó a un lado su deidad, sino su puesto en el cielo, y tomó algo que nunca había tenido: una condición humana.
- Tomó forma de siervo. Se quitó el manto, se ciñó una toalla y les sirvió a sus discípulos. ¡Siempre era servir! Pablo nos exhorta a tener esa mente, y no la mente de nuestras vanidades.
- Se humilló a sí mismo, obediente hasta la muerte, y muerte de cruz: la forma más vergonzosa de ejecución, reservada para los peores. No hubo profundidad a la que no descendiera para salvar nuestras almas culpables.
- Jesús nunca buscó un nombre para sí mismo; se humilló. Por eso Dios le exaltó hasta lo sumo y le dio el nombre que es sobre todo nombre, ante el cual se doblará toda rodilla. ¿Qué tal tú?
Busca esta semana una tarea humilde que nadie quiere hacer, en tu casa o en la iglesia, y hazla en silencio, sin buscar que te lo reconozcan.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Una Toalla y un Delantal
Filipenses 2:5
Para leer en voz alta con los niños
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: tienes que pensar y sentir como pensaba y sentía Jesús. Y Jesús, siendo Dios, tomó una toalla, se la amarró a la cintura y sirvió a sus discípulos como un sirviente.
- Jesús siempre pensaba en los demás. Su vida entera fue ayudar y servir, y Dios quiere que tú también aprendas a pensar así.
- Jesús es Dios de verdad. Vivía en el cielo con toda su gloria, pero no se quedó agarrado a eso: lo dejó para venir a salvarnos.
- Jesús se hizo hombre como nosotros. Pudo tenerlo todo fácil, pero escogió servir. Nunca dejó de ser Dios, pero vivió como un servidor.
- Jesús obedeció a su Padre hasta el final, aunque le costó la vida. Murió en una cruz, que era el castigo más vergonzoso, y lo hizo por ti.
- Mucha gente quiere ser famosa y que todos la aplaudan. Jesús nunca buscó eso. Él se hizo pequeño, y Dios le dio el nombre más grande de todos.
- Un día todo el mundo se va a arrodillar delante de Jesús. ¿Y tú? ¿Estás dispuesto a servir como Él, aunque nadie te vea ni te aplauda?
¿Qué trabajo en casa nadie quiere hacer?
Esta semana hazlo tú, sin que te lo pidan y sin contárselo a nadie.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
