¡Aunque no puedas ver inmediatamente por qué Dios "trabaja" de la forma que lo hace, puedes ir en fe obediente de todas formas! Consagrarse al trabajo a realizar con esfuerzo. "El cansancio" que deriva de alguna acción (dejar de tener un rol pasivo para pasar a hacer algo).
¿Es realmente posible para el creyente "no vivir inquietado" por nada?
Es lo contrario, vivimos inquietados por todo.
Afanado es vivir en un constante esfuerzo, deseo de tener o poseer aquello o lo otro.
El ser afanado es la falta de fe en Dios.
Los afanes y las "inquietudes" que produce la vida presente son una consecuencia de la falta de confianza en Dios.
La preocupación comienza donde se acaba la fe.
El afanoso, ese deseo (atrae, atracción por algo hasta el punto de quererlo, obtener o alcanzar) intenso de algo, en particular de lograr algo o llevar a un estado (postura) en un futuro a corto, mediano o largo plazo.
(griego = merinao, demerio significa) Dividir en partes.
El que es afanado vive en distracción, una preocupación por cosas que producen "ansiedad, tensión y presión".
Afanado bien describe a una persona que tiene "la mente dividida".
Que ninguna circunstancia os agobie.
(Mateo 6:25) No os afanéis por vuestra vida.
(Filipenses 4:6; Mateo 6:25) Lo que nos quiere enseñar es: Deja de preocuparte.
(Mateo 6:25) Dios nos dice, y nos lleva a una amonestación: deja de preocuparte.
No demos cabida a la ansiedad y "el afán por la vida".
No debemos dividir nuestra vida en partes.
El afán nos distrae, nos provoca a la preocupación por cosas que producen ansiedad, tensión y presión.
Esta palabra bien describe a una persona que tiene la mente dividida.
Significa ser atraído en diferentes direcciones.
Independientemente de lo que puede estar haciendo, una parte de su mente no está enfocado en lo que está haciendo, porque este distraído o preocupado en otro asunto.
La preocupación le quita a nuestra mente su capacidad de concentración y enfoque, lo cual nos hace inefectivos.
Cuando nos preocupamos, dividimos nuestra mente entre diferentes tipos de intereses, lo cual nos "desenfoca" y muchas veces "nos paraliza".
Cuando decides vivir afanado dejas de ser efectivo y productivo.
El preocuparte excesivamente y afanarse no va a arreglar tus problemas, ni va a resolver o suplir nuestras necesidades.
Tiempo en que nos afanamos es un tiempo inútil, no productivo.
La "oración" es a la vez un acto y una atmósfera (aire, cielo, espacio, firmamento).
Acudimos al Señor en ocasiones específicas y traemos "peticiones específicas delante de Él".
Pero también es posible vivir en un ambiente de oración.
Es posible que la actitud de nuestra vida sea oración plena.
Quizás la palabra oración en este versículo signifique la actitud global (total, completo, entero) de nuestra vida mientras que "ruego" o "súplica" se refiera a las "peticiones" concretas (exacto, específico, preciso) que hacemos al Señor.
Observemos que nuestras "peticiones" deberían ser "presentadas a Dios" con "acción de gracias".
"No tener ansiedad por nada."
"Orar en todo."
"Ser agradecidos por cualquier cosa."
Si esta es nuestra actitud, la paz de Dios que sobrepasa a todo entendimiento, guardará nuestros corazones y nuestros pensamientos (que tanto atormenta) en Cristo Jesús.
La paz de Dios es un sentimiento de santo reposo y complacencia que inunda el alma cuando te apoyas totalmente en Dios. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Por Nada Afanado
Filipenses 4:6
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”
¿Es posible no vivir inquietado por nada? Vivimos inquietados por todo, pero el afán es falta de fe en Dios: la preocupación comienza donde se acaba la fe. La salida es no tener ansiedad por nada, orar en todo y ser agradecidos por cualquier cosa. Estos son los puntos para la semana.
- Aunque no veas enseguida por qué Dios trabaja como lo hace, puedes ir en fe obediente de todas formas. Los afanes e inquietudes de esta vida son consecuencia de la falta de confianza en Él.
- Afanado es vivir en un constante esfuerzo y deseo de tener esto o aquello. La palabra griega significa dividir en partes: describe a una persona con la mente dividida, atraída en diferentes direcciones.
- La preocupación le quita a la mente su concentración y su enfoque; nos desenfoca y muchas veces nos paraliza. El tiempo en que nos afanamos es tiempo inútil: no arregla los problemas ni suple las necesidades.
- No os afanéis por vuestra vida: Dios nos amonesta a dejar de preocuparnos, a no darle cabida a la ansiedad y a no dividir nuestra vida en partes.
- La oración es a la vez un acto y una atmósfera. Acudimos al Señor con peticiones específicas, pero también es posible vivir en un ambiente de oración, que toda la actitud de la vida sea oración.
- Nuestras peticiones deben presentarse a Dios con acción de gracias. Entonces la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará los corazones y los pensamientos que tanto atormentan, en Cristo Jesús.
- La paz de Dios es un sentimiento de santo reposo y complacencia que inunda el alma cuando uno se apoya totalmente en Dios, y no en sus propias fuerzas ni en sus preocupaciones.
Cada vez que esta semana te sorprendas preocupado, convierte esa preocupación en una petición concreta a Dios, y termínala dándole gracias.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Mente en Pedazos
Filipenses 4:6
Para leer en voz alta con los niños
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: no vivas preocupado por nada; mejor cuéntale a Dios lo que necesitas, y dale gracias. La palabra «afán» quiere decir partir en pedazos: es como tener la mente rota en muchos pedacitos, pensando en muchas cosas a la vez.
- Cuando te preocupas mucho, una parte de ti está haciendo la tarea y otra parte está pensando en lo que te asusta. Así no puedes hacer bien ninguna de las dos cosas.
- Preocuparte no arregla nada. No hace que llegue lo que necesitas ni que se vaya el problema. Solo te cansa, y hasta te deja paralizado.
- El estudio dice que la preocupación empieza donde se acaba la fe. Cuando dejas de confiar en Dios, el miedo entra a ocupar ese lugar.
- En vez de preocuparte, ora. Puedes hablar con Dios de cosas específicas: el examen, alguien que está enfermo, algo que te da miedo. Y puedes hablar con Él todo el día.
- Cuando le pidas algo a Dios, dale gracias también. Él pone en tu corazón una paz tan grande que ni tú mismo la puedes explicar.
¿Qué cosa te preocupa ahora mismo?
Esta semana, cada vez que te preocupes, díselo a Dios en una oración cortita y termina diciendo «gracias».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
