Mega Zoé
Estudio #0966Iglesia en las casas

El Sacerdote Común Y El Sacerdote Perfecto

El Sacerdote Común Y El Sacerdote Perfecto enseña a servir fielmente al Señor y atender la Palabra de Dios.

Nuevo TestamentoHebreos5 min lectura

Los sacerdotes (ministros) son puestos por el Señor y trabajamos a favor de los hombres. Hebreos 5:1 "Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados." Un sacerdote escogido en la tierra debe tener cualidades muy parecidas a las que Cristo poseyó en su ministerio terrenal, claro que el Señor las dejó ver tan perfectas como ningún otro sacerdote. En este siglo, en el que nos tocó vivir, no hay diferencia para Dios si el ministro es hombre o mujer. Lo esencial es que el sacerdote de la tierra está puesto por el Señor para ser el intermediario entre los hombres y Dios. En el antiguo pacto las funciones del sacerdote eran presentar ofrendas y sacrificios por los pecados. La ofrenda era todo lo que se presentaba y era para Dios. Y sobre los sacrificios se refiere la Palabra de Dios a aquellas ofrendas concretas en las que se derramaba sangre como expiación por los pecados y así el hombre pueda tener comunión con Dios, que es tres veces santo. El sacerdote está para que represente a los hombres en las cosas que tienen relación con Dios.

A J. Gossip decía lo siguiente hablándole al sacerdote (al ministro): "Nosotros estamos inmersos en el polvo y el calor del día; tenemos que pasar el tiempo atendiendo a los campos; a las máquinas o las oficinas para que así se muevan la industria y el comercio. Queremos apartarte a ti (ministro) para que entres por nosotros en el "lugar secreto de Dios" y entonces salgas a nosotros los domingos con la "Palabra de Dios." ¡El sacerdote es el que hace de enlace o puente entre Dios y los hombres! Hebreos 5:2 "…para que se muestre paciente con los ignorantes y extraviados…" El ministro será paciente con los ignorantes. Ofrece sacrificio por los pecados del pueblo, pues el pecado interrumpía la relación con Dios y levantaba una barrera.

El sacerdote ofrecía sacrificios por los pecados de ignorancia. No estaba prevista la manera de obtener el perdón de pecados que se cometieran con pleno conocimiento. En Hebreos 10:26 dice: "Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados…" Porque si se peca a sabiendas, después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda ningún sacrificio por los pecados. El Antiguo Testamento es claro en esto, también dice en: Deuteronomio 17:12 "Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio de Israel." El pecado de ignorancia se puede perdonar, pero el pecado de soberbia no. Cuando se está fuera de sí, dominado por la ira, o por la pasión, o por alguna tentación muy fuerte, y entonces uno se arrepiente sinceramente, esto es pecado de ignorancia. Por otro lado, entendían los judíos por pecado de soberbia el pecado frío, calculado, cometido con los "ojos abiertos" contra Dios y que no va seguido del menor dolor.

El sacerdote existe para abrirle al pecador el camino de vuelta a Dios, siempre y cuando que el pecador quiera volver. Aquí en este llamado, en la Carta a Los Hebreos, lo que hay es una pesada carga contra el pecado, el ministro que es llamado no es para que lo burlen y lo burlen, no es para que lo critiquen y hagan fiesta con uno, eso es expresar soberbia contra Dios. El sacerdote debe estar identificado con los hombres. Hebreos 5:2,3 "…puesto que él también está rodeado de debilidad; y por causa de ella debe ofrecer por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo." Tengo que haber pasado por las experiencias humanas y así debo sentir simpatía por los hombres. El sacerdote humano está tan unido a los demás en todo, que tiene necesidad de ofrecer sacrificio por sus propios pecados antes de ofrecerlos por los de los demás. Claro está, Jesucristo es superior a todos los sacerdotes terrenales. Hay que sentir compasión por los demás; es ¡de la única forma! Es tener el sentimiento correcto acerca de los hombres. Hay que tener la habilidad de soportar sin perder los estribos hacia los demás cuando éstos no quieren aprender y cometen los mismos errores interminablemente. Es una actitud hacia los demás que no desemboca en la ira a causa de sus faltas y que tampoco las aprueba, pero que pacientemente se entrega con una simpatía que es "gentil" pero, a la misma vez, "firme" y que acaba por dirigir al descarriado al buen camino. ¡Un sacerdote no puede ayudar a sus semejantes a menos que tenga ese don de Dios de ser fuerte y paciente!

La característica esencial de un sacerdote es ésta: que ninguno se nombra sacerdote a sí mismo, sino que es nombrado por Dios. El sacerdote no es un oficio que una persona escoge, sino que es un privilegio y es una gloria para el que es llamado. El ministerio de Dios entre los hombres no es un empleo ni una carrera sino una vocación. El ministro de Dios debería mirar atrás y decir: "Yo no escogí este trabajo sino, que fue Dios quien me escogió y me dio este ministerio." Es decir, es el servicio a Él y a los hombres. Jesús no escoge su tarea, la del ministro; Dios lo escogió para ella.

Así, que debemos honrar a Dios con nuestra fidelidad y con el deseo de tratar siempre de hacer nuestra tarea tan perfecta como la hizo Cristo. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz