En muchas ocasiones tenemos quejas. Pero, hay que considerar que toda queja del creyente es contra Dios. Con el impío es diferente porque, cuando habla y se queja, para sí es que habla. Pero, nosotros de todo lo que hablamos daremos cuenta a Dios (Mateo 12:36,37 "…yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado."). Eso dice claramente el Señor, que por nuestras palabras seremos justificados o seremos condenados. Él toma nota de todas las quejas. Aquí, en estos versículos de Malaquías, las notas que Dios escribe, de la gente de Israel, son éstas: ¡no es provechoso servir a Jehová!
A aquel pueblo de Dios le llegó la impiedad, ya no había en ellos amor y respeto a Dios, ya no tenían reverencia hacia el Señor. Eso era así ¡en un pueblo escogido que estaba en la tierra especialmente para que le temiera a Dios! Entonces, Dios les declara que pronto ¡Él les traerá el día en que les pondrá distinción eterna entre los que sean piadosos y los que sean impíos! Aquel pueblo hablaba duramente contra Dios diciendo que Él era injusto con ellos. Vemos que hay que cuidarse, porque se hace hábito de hablar de Dios en quejas, y eso se hace por la dureza del corazón. Estas palabras que leemos fueron dichas no directamente a Dios, sino que se dijeron acerca de Dios de una persona a otra. Se las decían entre ellos: "¿Qué aprovecha que guardemos Su ley?" La murmuración contra Dios era muy común entre ellos.
Sí, hay unas realidades a nuestro alrededor, vemos que el impío prospera en los bienes terrenales y que el piadoso sufre. Pero, lo que se sufre o se padece es respecto de la naturaleza del servicio de Dios. Nuestras vidas como creyentes es para servir por amor como Cristo nos amó, no es un negocio mercenario donde se nos va a pagar dinero o se nos van a dar bienes por lo bueno que podamos hacer. Ese pueblo del que se habla en Malaquías cumplía con las observaciones exteriores no por amor a Dios sino en la esperanza de ser bien pagados en la prosperidad material. Así que, estos judíos aquí se equivocan completamente respecto de la naturaleza del servicio a Dios.
Hoy día no estamos lejos de esa misma religiosidad, hermano; eso sucede mucho. Hay gente religiosa que cuando no ven que la prosperidad les llega, entonces acusan a Dios de ser injusto. Dios quiere que le sirvamos no por lo que nos llena en lo que es externo, Dios quiere de nosotros que entendamos que esta vida es nada y termina rápido, que nos demos cuenta de que si queremos recompensa, ¡que esa sea la eterna! Dios recompensa al verdadero adorador no tanto en esta vida como lo hará en la venidera. El que es un adorador tiene una mutua comunión con Dios. Glorifica a Dios con su vida porque fue redimido. El motivo de llegar a Dios no es por una prosperidad, es por una comunión con Dios, por tal razón, hay que vivir hacia eso que Dios nos quiere llevar.
Estos hombres de Israel confundieron lo exterior con lo interior que Dios quería de ellos. No eran las vestiduras de tristeza; de sus observancias lo que Dios quería era su obediencia, una verdadera humillación, eso era lo que Dios quería de ellos. Estaban molestos porque los soberbios prosperaban impíamente, tentaron a Dios y escaparon.
Pero hay que ver que estaban también allí los que en verdad temían a Jehová. Esos eran el contraste con aquellos arrogantes. Podemos escuchar hoy día a muchos llamados cristianos preguntándose: "¿Por qué el impío prospera? Y verlos que se revelan. Es que como aquellos en Malaquías también buscan satisfacerse en lo externo y no se apartan del mal. Quejándose es que se defienden, pero no buscan ser unos adoradores, ellos no tienen una mutua comunión con Dios. Es simple, carecen de una comunión normal y correcta.
Dios los inscribe a todos en su libro de recuerdos. Dios tiene un libro para los suspiros y lágrimas de sus afligidos (Salmos 56:8 "Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro?") Somos de Dios su especial tesoro, grandes joyas. Eso quiero ser: "Su tesoro." El día del juicio el Señor Todopoderoso mostrará quién es el justo (quién es el que sirve a Dios) y quién es el malo (quién es el que no le sirve). Que cada cual diga por su boca lo que quiera y haga su alarde, pero llegará el momento en que se dirá quién es quién. Hay que servir a Dios por amor, aun cuando parece que la mayoría, como los que menciona Malaquías, le han vuelto las espaldas. Seamos sinceros con Dios y amémosle de corazón puro, no de labios ni buscando la recompensa externa como una excusa para servirle. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Distinción Eterna Entre Los Piadosos Y Los Impíos
Malaquías 3:13-18
“Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.”
Toda queja del creyente es contra Dios, y Él toma nota de cada palabra. El pueblo de Malaquías servía esperando prosperidad y, al no verla, decía que servir a Dios no aprovecha; pero Dios hará distinción eterna entre el que le sirve y el que no. Estos son los puntos para la semana.
- De toda palabra ociosa daremos cuenta en el día del juicio: por nuestras palabras seremos justificados o condenados. Dios toma nota de todas las quejas, y de Israel anotó esta: no es provechoso servir a Jehová.
- Aquel pueblo escogido perdió el amor, el respeto y la reverencia a Dios. Murmuraban de Él unos con otros, y la queja se les hizo hábito por la dureza del corazón.
- Es verdad que el impío prospera en los bienes terrenales y el piadoso sufre. Pero la vida del creyente no es un negocio mercenario: es servir por amor, como Cristo nos amó.
- Hay gente religiosa que, cuando no le llega la prosperidad, acusa a Dios de ser injusto. Esta vida es nada y termina rápido; si queremos recompensa, que esa sea la eterna.
- El motivo de llegar a Dios no es la prosperidad, sino la comunión con Él. Lo que Dios quería de ellos no eran vestiduras de tristeza, sino obediencia y una verdadera humillación.
- Allí mismo estaban los que en verdad temían a Jehová. Dios los inscribe en su libro de memoria, cuenta hasta sus lágrimas, y ellos serán su especial tesoro.
- Cada cual diga por su boca lo que quiera y haga su alarde, pero llegará el día en que se sabrá quién es quién: el justo que sirve a Dios y el malo que no le sirve.
Esta semana vigila tu boca: cada vez que te salga una queja contra Dios, cámbiala en ese momento por una palabra de gratitud.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Libro de Memoria
Malaquías 3:13-18
Para leer en voz alta con los niños
“Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: un día todos van a ver la diferencia entre el que sirve a Dios y el que no le sirve. En tiempos de Malaquías mucha gente se quejaba de Dios, pero Dios escribía en un libro de memoria a los que le amaban.
- Mucha gente del pueblo decía: «¿Para qué servir a Dios, si no nos da lo que queremos?». Se quejaban de Dios unos con otros.
- Dios oye todo lo que decimos, aunque no se lo digamos a Él. Las quejas y las palabras feas también las escucha, y un día daremos cuenta de ellas.
- A veces parece que al que hace lo malo le va bien. Pero nosotros servimos a Dios porque lo amamos, no para que nos dé cosas.
- Servir a Dios no es como un trabajo donde te pagan. Es como en la familia: ayudas en casa porque quieres a los tuyos, no por dinero.
- Pero había otros que sí amaban a Dios y hablaban de Él con cariño. Dios los escuchó y los escribió en su libro de memoria.
- Dios dice que los que le aman son su especial tesoro, como joyas preciosas. Él cuenta hasta tus lágrimas y no se olvida de ti.
¿De qué te quejas más a menudo?
Esta semana, cada vez que se te escape una queja, di en su lugar una cosa por la que le das gracias a Dios.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
